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No siempre fue fácil ser un Stooges: Cannes rinde tributo a Iggy Pop

Jim Jarmusch se hace notar demasiado poco en 'Gimme Danger', el documental sobre The Stooges que presenta fuera de concurso

Foto: Iggy Pop en Cannes durante el pase de 'Gimme Danger'. Foto: Yves Herman/Reuters
Iggy Pop en Cannes durante el pase de 'Gimme Danger'. Foto: Yves Herman/Reuters

En una de las escenas de 'Paterson' de Jim Jarmusch, el protagonista y el amo del bar al que acude regularmente comentan la oportunidad de colgar en el Hall of Fame del pub, conformado por efemérides culturales de la ciudad, un recuerdo de la ocasión en que Iggy Pop actuó allí. Es la manera que tiene el cineasta de citar a uno de sus referentes culturales y a la vez amigo, que ya aparecía en otras películas suyas como 'Dead Man' y 'Coffee and Cigarettes'. Pero el tándem Jarmusch-Iggy en Cannes no se limita a este pequeño homenaje. El director también ha presentado, esta vez fuera de concurso, el documental tributo a los Stooges 'Gimme Danger'.

No siempre fue fácil ser un Stooges: Cannes rinde tributo a Iggy Pop

Al contrario de lo que sucedía en 'Year of the Horse', la película que Jarmusch dedicó a Neil Young, en este caso el director apenas se muestra en escena. Jarmusch aparece solo en la introducción donde evidencia que estamos a punto de ver la entrevista que lleva a cabo con Iggy Pop. A partir de aquí, la mano del director de 'Down by Love' se nota poco. 'Gimme Danger' no es tanto un film personal sobre la relación entre Jarmusch y Iggy como un rockumentary más convencional de lo deseado en torno a la banda que abrió las puertas al punk. Por estricto orden cronológico, el líder de The Stooges y los miembros supervivientes de la banda resiguen la trayectoria de la misma.

Drogas e industria musical

'Gimme Danger', de Jim Jarmusch
'Gimme Danger', de Jim Jarmusch

El gran mérito de Jarmusch estriba en ofrecer un documental que huye de la tentación idealizadora. La naturalidad con que Iggy Pop habla con su colega director permiten que afronte temas como la forma en que las drogas perjudicaron el grupo, los males de la industria musical, los desencuentros entre los integrantes de la banda, su forma de entender el comunismo, la relación con David Bowie, la arquitectura de las canciones del 'Raw Power' y cómo la poderosa guitarra de James Williamson llegó a tapar el bajo del antiguo guitarra Ron Asheton mientras Iggy se veía obligado a cantar una octava por encima de lo habitual, lo jodido que resulta tocar en directo cuando el público se ha acostumbrado a lanzarte botellas en los conciertos o lo difícil de renunciar a la banda y volver a casa.

Como ya llevaba a cabo de forma magistral Julien Temple en 'La mugre y la furia', Jarmusch recurre a imágenes de archivo de películas, series de televisión, documentales y, cómo no, sketches de The Three Stooges que no tienen nada que ver con la banda como comentario irónico o contrapunto de aquello que se está narrando para mostrar cómo la carrera de los Stooges se desarrollaba a la contra de todo el imaginario oficial de la época en Estados Unidos difundido por el cine y la televisión. En algunas escenas, una animación original permite reconstruir algunas de las anécdotas relatadas por el cantante, como aquella en que explica cómo secaba la marihuana en la lavandería del lado de la caravana donde vivía con sus padres.

Una animación original permite reconstruir algunas anécdotas del cantante, como aquella en que explica cómo secaba la marihuana en la lavandería

La película también está trufada de comentarios que protagonizan desde Andy Warhol a Nico (“junto a John Cale parecían Morticia y Gómez de La familia Addams”). La trayectoria de los Stooges se apoya en todo tipo datos, de manera que la película resulta por momentos excesivamente wikipedista. Tampoco se detiene demasiado en las canciones, hasta el magnífico montaje final en el que podemos escuchar por primera vez 'I Wanna Be Your Dog' entera, la canción con probablemente el mejor riff de la historia de la música.

Jim Jarmusch e Iggy Pop, durante el pase gráfico de 'Gimme Danger' en Cannes. Foto: J. Warnand/Efe
Jim Jarmusch e Iggy Pop, durante el pase gráfico de 'Gimme Danger' en Cannes. Foto: J. Warnand/Efe

Rumanía en forma

En la jornada a competición se ha estrenado la segunda película rumana a concurso, 'Graduation' , confirma la buena salud de los cineastas de la Nueva Ola del cine de ese país que surgió hace una década. Cristi Mungiu, ganador de la Palma de Oro por '4 meses, 3 semanas, 2 días', sigue aquí las tribulaciones de un padre obsesionado con que su hija pase la selectividad para así enviarla a estudiar a una universidad británica. La chica tiene notas brillantes pero justo el día antes del examen es agredida, lo que pone en jaque su evaluación. El padre entonces empieza a mover hilos para conseguir que la muchacha apruebe de la forma que sea.

'Graduation' , confirma la buena salud de los cineastas de la Nueva Ola del cine rumano que surgió hace una década

Mungiu radiografía la permanencia de las dinámicas de la corrupción en un país que, paradójicamente, acude a ellas para escapar de este estado de las cosas. Justo este es el argumentario de un padre que considera válido valerse de favores para que su hija pueda llegar a ganarse la vida sin recurrir a este tipo de trampas. Mungiu orquesta con maestría los diferentes nudos de una trama que se complica a medida que avanza el metraje para ofrecer ya de paso una reflexión en torno la responsabilidad moral de la paternidad.

Malina Manovici, actriz principal de 'Graduation' durante el pase del filme rumano en Cannes. Foto: E. Gaillard/Reuters
Malina Manovici, actriz principal de 'Graduation' durante el pase del filme rumano en Cannes. Foto: E. Gaillard/Reuters

Más decepcionante ha resultado 'Juste la fin du monde', la nueva película de Xavier Dolan, cineasta mimado por el festival que por primera vez trabajaba con intérpretes y textos franceses. En su adaptación de la obra homónima de Jean-Luc Lagarce sobre un hombre que vuelve tras años de ausencia a su hogar con la intención de anunciar su muerte inminente, el canadiense intenta llevar a su terreno a intérpretes como Marion Cotillard, Léa Seydoux o Nathalie Baye, quien por momentos parece que esté imitando incluso la cantinela del acento quebequés de sus actrices habituales. Cineasta más expansivo que contenido, a Dolan este drama sobre la imposibilidad de una reconexión familiar le queda demasiado sobrecargado y no consigue que lata con la fuerza del resto de sus films.

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