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El 'striptease' integral de Ada Colau

Un elocuente documental revisa desde dentro el proceso que llevó a la activista antidesahucios a ganar la alcaldía de Barcelona. Ada Colau, como nunca la has visto

Foto: Ada Colau, en una escena del filme.
Ada Colau, en una escena del filme.

Una señora está en su casa aparentemente tranquila. De pronto, la policía tira abajo la puerta a mazazo limpio, y la señora les dice: "Buenos días"... Con esta conocida imagen de la lucha antidesahucios, arranca 'Alcaldesa', documental de Pau Faus sobre el proceso -sobre todo el electoral- que llevó a Ada Colau a ganar la alcaldía de Barcelona. 'Alcaldesa', que se presenta mañana en el Festival de Málaga, es uno de los grandes documentales del año por su capacidad para retratar un momento político absolutamente singular. 

La película no podía arrancar de otro modo -con el hacha atravesando una puerta, cual 'remake' de 'El resplandor' en la España de la crisis- porque ahí reside el capital político de la ola liderada por Colau. O cómo la cara visible de un poderoso movimiento social logró asaltar las instituciones a golpe de urna. Que dicho así, suena fácil, pero resultó conflictivo y tortuoso, como explica el documental desde dentro... del mismísimo cráneo de Ada Colau.  

El 'striptease' integral de Ada Colau

"La idea era contar la historia según la vivía ella, cual testigo directo que narra sobre la marcha lo que pasaba, un personaje pensando en voz alta; queríamos, en definitiva, meternos dentro de su cabeza", cuenta Pau Faus a este periódico. 

En efecto, una de las claves del impacto de 'Alcaldesa' son las confidencias de Colau a la cámara/el director mientras se va cociendo el quilombo, como si estuviera en un confesionario. Sus reflexiones en la intimidad muestran a una Colau en unos niveles tan grandes de exposición política y personal, en modo montaña rusa y siempre al límite de la vulnerabilidad, que la 'realpolitik' de asesores y discursos telegrafiados parece otra galaxia (marciana) en comparación. Decir que 'Alcaldesa' muestra a Ada Colau al desnudo es quedarse corto: estamos ante un 'striptease' político y emocional en toda regla. "El nivel de exposición está vinculado al nivel de confianza: nos conocemos hace años", aclara el director/confesor. 

"La idea era meternos en la cabeza de Ada Colau"   

He aquí, por tanto, un asunto personal; y un asunto, pues, también político. "La voluntad es mostrarse como uno es, y si te equivocas, pues te equivocas. ¡Eso es el pan nuestro de cada día en los movimientos sociales! Me explico: el modo en el que habla a la cámara no es diferente al modo en el que solía hablar en otros entornos de confianza, por ejemplo, las asambleas de la PAH, donde mostrarse débil o vulnerable no quita puntos, al contrario de lo que ocurre en la política profesional, como ella advierte en el documental, donde tus adversarios pueden aprovecharse de tu vulnerabilidad", explica el director. 

"Han empezado las negociaciones de verdad, las de la 'realpolitik', de las que no teníamos ni puñetera idea, y nos hemos chocado de narices con la realidad... Los partidos son maquinarias que necesitan dinero, que necesitan cuotas, y que tienen el culo pelado en este tipo de negociaciones, a diferencia de nosotros. Ha sido un golpe muy duro porque nosotros veníamos de la política de la cooperación, contra la competitividad, de la revolución democrática, y nos hemos dado una hostia monumental", confiesa Colau tras iniciarse el proceso de confluencia con otros partidos políticos, meses antes de las municipales de 2015.

"Han empezado las negociaciones de verdad, las de la 'realpolitik', de las que no teníamos ni puñetera idea, y nos hemos chocado de narices con la realidad"

Para Colau había empezado el complejo ajuste entre activismo y 'realpolitik', militancia e institucionalidad, tensión que atraviesa una película que es también la historia de un aprendizaje, el de Colau para ponerse el traje de alcaldesa sin perder en el intento la energía política que la ha llevado hasta allí. Vemos a una nerviosa Colau, por ejemplo, afrontando su primer acto de campaña organizado por el empresariado y los poderes fácticos de la ciudad, muy lejos de la zona de confort militante, y vuelve a confesarse a la cámara: "Yo en el rol ya estoy entrando, pero tengo miedo de sentirme como flotando, que es lo que les pasa a los políticos profesionales".

¿Demasiada exposición para la que antes era una activista y ahora es la alcaldesa de Barcelona? Colau, que ya ha visto la película, vivió así la proyección. "Por un lado, se emocionó recordando ciertos momentos; por el otro, frunció un poco el ceño en algunas escenas", resume el director.

La función se remata con un gran momento dramático, cinematográfico y periodístico: el recuento electoral de infarto, con CiU pisando los talones a Barcelona en Común, incertidumbre zanjada cuando Colau coge el móvil delante de todo su equipo de campaña: "¡Es Xavier Trías!". El exalcalde de CiU la felicita, o eso deducimos al ver la cara de Colau y la explosión de júbilo posterior (ver foto que ilustra este artículo). Sí, pudieron (contra todo pronóstico).  

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