el genio del pop ha muerto a los 57 años

Prince, el gran follador de la música negra

Prince formó parte del póquer de ases que prendió fuego a los años ochenta. Los otros tres fueron Madonna, Michael Jackson y Bruce Springsteen. Pero el enano púrpura fue el más polémico de todos

Foto: Prince y Beyoncé, en 2004.
Prince y Beyoncé, en 2004.

Mi primer recuerdo de un gran concierto pop fue Prince en el estadio de Marbella en 1990. Presentaba 'Grafitti Bridge' y  la banda sonora de 'Batman', el primero, el de Tim Burton". España era un país donde la música negra apenas tenía pegada y aquello fue como descubrir todo de golpe: el soul, el jazz, el rap y, sobre todo, el funk. Para un alumno de COU, también era exponerse a las representaciones sexuales más bestias, explícitas y abiertas. Hacía un par de décadas que James Brown se había definido como una 'Sex Machine', pero Prince hacía el papel de semental capaz de follarse cualquier estilo y engendrar un mestizaje perfecto entre los sonidos negros que le apeteciesen.

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Hablamos, todavía, de su etapa dorada, cuando iba tan sobrado de canciones que regaló 'Nothing Compares 2 U' a Sinead O`Connor. El éxito global de aquella balada de desamor fue tan potente que tuvo que recuperarla para aquella gira, donde la cantaba mientras era crucificado en un corazón gigante.

Prince, el gran follador de la música negra

As de los ochenta

Prince formó parte del póquer de ases que prendió fuego a los años ochenta. Los otros tres fueron Madonna, Michael Jackson y Bruce Springsteen. Sin duda, el enano púrpura fue el más polémico de todos, por el rechazo que causaba su sexualidad ambigua y desbordante. Ejerció como telonero de los Stones, trabajo en el que fue abucheado, lo cual dice más del público de los británicos que del talento de Prince. También recuerdo que, a comienzos de los noventa, triunfaban en Estados Unidos unas camisetas para machotes que decían “Prince me hace vomitar”. Aunque ahora suene extraño, daba un poco de reparo ir por la calle con el vinilo de 'Lovesexy' (1988), donde el músico aparecía desnudo entre flores gigantes.

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Los muñegotes de 'Spitting Image' le hicieron una réplica cuya característica principal era una lengua gigantesca en continuo movimiento lascivo. A pesar de controversias, se le reconoció enseguida como una estrella global y Televisión Española emitió un concierto íntegro de aquella gira, donde la banda embutida en modelos fosforito saltaba y tocaba en un escenario delirante que incluía un Cadillac y una canasta de baloncesto. El guion era una especie de orgía todos-contra-todos al ritmo de los bajos más vibrantes que podían escucharse en Los Cuarenta Principales.

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Problemas con la industria

Posiblemente, aquel fuera su punto de inflexión, el de máximo brillo. A partir de entonces todo fue para abajo. Empezó a hacer discos disfrutables-pero-previsibles como 'Diamonds And Pearls' (1991), confirmando que se habían terminado las sorpresas en su sombrero. Se pintó la palabra 'esclavo' en una mejilla para protestar contra Warner, su discográfica, que quería dosificar la música que en él fluía a borbotones y que quería publicar con máxima urgencia. Como parte de esta batalla, llegó el episodio loco del cambio de nombre, donde pedía que le llamásemos 'symbol', dando pie al pitorreo de 'El artista anteriormente conocido como Prince'.

Su solución para completar el contrato son una serie de álbumes menores como 'Chaos & Disorder' (1996) y 'Old Friends 4 Sale' (1996). Casi 20 años después, en 2014, volvió a firmar por Warner. Antes lo había probado todo: desde regalar el álbum 'Planet Earth' (2007) con el periódico británico 'Mail On Sunday' hasta vender los discos conjuntamente con las entradas de sus conciertos.

Su vida era un poco James Brown, un poco Nacho Vidal y un poco Zoolander

Su vida era un poco James Brown, un poco Nacho Vidal y un poco Zoolander. Nadie tiene tanto éxito durante tanto tiempo sin pagar la factura de una forma o de otra. En noviembre de 1999, la lio parda en Madrid con una tensa actuación en 'El séptimo de caballería' -programa musical de Miguel Bosé- y un concierto en la sala Aqualung con retraso épico y contenido que 'El País' calificó de vergonzoso, por la escasa entrega del artista, que dejó demasiado protagonismo a su banda y a invitados como Rosario y Antonio Carmona.  Ya estamos en la etapa en que sus extravagancias se impusieron a la música. Entre otros giros previsibles, el gran pecador llegó a ingresar en los Testigos de Jehová.

Alumnos: pocos, pero selectos

¿Qué quedará de su extenso legado? Sobre todo, un etapa de espléndida inspiración, donde entregó media docena de álbumes insuperables, donde se mostraba caliente, inspirado, juguetón y sensible a partes iguales. Es la época que abarca desde ‘1999’ (1982) hasta ‘Lovesexy” (1989), pasando por obras mayores como ‘Purple Rain’ (1984), ‘Around The World In a Day’ (1985), ‘Parade’ (1986) y el doble 'Sign O'The Times' (1987), justamente considerado una de las obras cumbre de los años ochenta. No deja muchos alumnos, sobre todo porque no era sencillo copiarle, pero entre los mejores podemos citar a Outkast, R. Kelly, The Roots y D`Angelo. Cuando volvamos a escuchar los discos de Prince, nos daremos cuenta de que muchas de sus canciones menores hubieran servido a cualquier otro artista para sostener una carrera entera. Comparemos 'You’re Beautiful' de James Blunt con 'The Most Beautiful Girl In The World' para hacernos una idea.  

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