Vuelve la guerra

El Juego de Tronos vuelve a la SGAE: "No faltan canallas, descerebrados y golfos"

La Sociedad se enfrenta este jueves a una nueva asamblea para adaptar sus estatutos a la LPI con sus colegios en lucha. Una carta bomba de Fermín Cabal enciende la reunión

Foto: José Luis Acosta y Manuel Aguilar, presidente de la SGAE y de la Fundación SGAE, respectivamente, en una foto de archivo (Efe)
José Luis Acosta y Manuel Aguilar, presidente de la SGAE y de la Fundación SGAE, respectivamente, en una foto de archivo (Efe)
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Parecía que 'la paz social' se había instalado en la Sociedad General de Autores y Editores tras las últimas elecciones de febrero del año pasado y, especialmente, tras la asamblea de junio, pero la nueva temporada ha vuelto a hacer renacer las batallas enquistadas en el seno de la SGAE. La Asamblea General de la sociedad se reúne este jueves de forma extraordinaria para votar una modificación de sus Estatutos para adaptarse a la Ley de Propiedad Intelectual. Sin embargo, lo que parecía una reunión rutinaria y tranquila no lo será tanto porque las luchas entre los distintos colegios que conforman la sociedad siguen siendo enconadas.

Como las casas de la famosa serie, el Juego de Tronos (o de colegios) por mantener una posición de fuerza dentro de la SGAE prosigue. Por un lado, parecía que los pactos de regeneración acordados entre Audiovisual, es decir el sector que representa el presidente José Luis Acosta, y Pequeño Derecho, con José Miguel Fernández Sastrón a la cabeza, siguen siendo motivo de luchas. En la última asamblea se cerró un "acuerdo de gobernanza" para poder sacar adelante las cuentas de la sociedad de 2013 (tumbadas en dos ocasiones) y 2014. La contraprestación era crear una vicepresidencia y un puesto de consejero delegado para Pequeño Derecho (los músicos) y, así, mantener la paz dentro de una institución que se ha visto salpicada por los escándalos desde que estallara la Operación Saga, en julio de 2011. 

Sin embargo, estos cargos no se han creado a día de hoy y eso ha avivado la animadversión de los músicos contra el presidente de la SGAE. Todo parece indicar que se opondrán en bloque a la votación de mañana en un gesto, sobre todo, político -de no salir la votación, se volvería a repetir en la asamblea de junio, aunque se pueden enfrentar a expedientes o multas por parte de Cultura-. "Hay muy mal ambiente. El colectivo de músicos, en general, dice que mientras esté Acosta no se va a aprobar nada. Veremos qué pasa", aseguran fuentes de la sociedad. Por su parte, Acosta ha asegurado a este periódico que la Asamblea únicamente va votar la adecuación de los estatutos a la LPI como "han hecho todas las sociedades de este país por unanimidad". Sobre las tensiones internas, ha declinado hacer declaraciones. "No voy a hablar de ese tema ahora mismo", zanjó.

Imagen de la asamblea de la SGAE (Luis Camacho)
Imagen de la asamblea de la SGAE (Luis Camacho)

Pero lo que ha hecho saltar por los aires el clima en la casa es la carta que Fermín Cabal, dramaturgo actualmente director de Artes Escénicas en la Fundación SGAE y que ha sido vicepresidente de SGAE por su colegio, ha mandado a los miembros del colegio de Gran Derecho (artes escénicas y música sinfónica). En esta misiva, Cabal se despacha a gusto con los músicos con frases como "no faltan los canallas o descerebrados que a día de hoy actúan según su juicio", o "de acuerdo a mi responsabilidad moral" o "hago lo que me parece oportuno", por no hablar de quienes, olvidando el programa electoral que les ha valido el voto societario aluden a "lo que más conviene a mi colegio". Estos últimos son a mi juicio los más asquerosos, los más golfos y golfas, y los más falaces de todos los esperpentos y soretes que desgraciadamente amueblan nuestros órganos de dirección".

Ahora mismo, ¿alguno de vosotros puede decir cuánto dinero se están llevando con 'la paz social' los fascinerosos?La carta, a la que ha tenido acceso El Confidencial y que diversos colectivos como Dignidad Autoral o ACAM han reproducido, demuestra, según los músicos, que Plural (la plataforma liderada por Acosta y formada por miembros de Audiovisuales, Gran y Pequeño Derecho) va a por ellos. "Votaremos no el jueves, contra Plural y Plurales, que como aquí se puede ver solo buscan el exterminio del Colegio de Músicos. Somos músicos y no lo vamos a permitir", se puede leer en el Facebook de Dignidad Autoral. ACAM por su parte tilda la carta de "declaración esperpéntica, insultante y ofensiva con los autores de música, entre otros, que descubre la verdadera intención de los autores de Gran Derecho que votan junto a las editoriales de las multinacionales del disco". Otras voces, que han calificado la misiva de un "despropósito", han pedido que sea cesado en sus cargos en la Fundación SGAE.

Cabal se centra en la misiva en analizar la "lamentable" situación de la recaudación en Gran Derecho. De todos modos, el grueso habla del pulso que mantienen con los músicos. "Que los señores músicos han querido, desde siempre, echar a los escritores de la SGAE, no es noticia nueva", asegura mientras explica como, a su juicio, siempre ha habido una lucha por los derechos que se remonta a las negociaciones de la LPI de 1987. "La incompetencia de algunos señores es tan evidente que los socios han perdido la confianza de la SGAE. No han conseguido la separación de bolsas, no han podido retener el cine francés ni el de otros países europeos, y han estado a punto de perder el norteamericano, salvado in extremis por la actual dirección general de la SGAE", añade. 

Fermín Cabal y Paloma Pedredo en unos premios en 2013 (Efe)
Fermín Cabal y Paloma Pedredo en unos premios en 2013 (Efe)

"Por no hablar del increíble episodio del reparto extraordinario del Fondo Audiovisual, más de 16 millones que se distribuyeron las editoriales extranjera con la gentuza de las mafias televisivas a costa de la depauperización de nuestra caja, y contra la opinión manifestada públicamente en el CD [Consejo de Dirección] del presidente, de la directora general, del director comercial, del director de servicios financieros y del colegio de Gran Derecho, cuyos representantes en el CD fuimos los únicos en oponernos (con el voto también del presidente Acosta) a este despropósito".

Una paz que es guerra

"Vergüenza y asco concitan estos episodios descabellados que hoy se suman a la defensa de una 'paz social' singular, que consiste en dejar que los ladrones sigan robando para evitar que las televisiones cumplan su amenaza de no pagar si se mantenía la corrección reglamentaria que reducía en un 30% los ingresos de la mafia", asegura sobre las dos facciones enfretadas en el seno del Palacio de Longoria. Y añade más adelante: "Ahora mismo, ¿alguno de vosotros puede decir cuánto dinero se están llevando con 'la paz social' los facinerosos? ¿A que no? Pues ojalá lo superáis porque se os caería la cara de vergüenza al comprobar que están llevándose más dinero que nunca. Claro que también podéis hacer la prueba de poner el televisor por la noche y ver a toda esa gentuza ocupando infatigablemente la parrilla". Es decir, otro de los grandes conflictos de la SGAE: la llamada rueda de las televisiones, la música que emiten las cadenas en la franja de madrugada y que es una de las principales fuentes de ingresos de la sociedad.

De Sastrón -al que define como "delfín y sucesor in pectore del sátrapa [como habla de Bautista]- asegura que "ha perdido tres votaciones de investidura en los últimos años y perderá la cuarta y cuantas sean necesarias, mientras los directivos de Plural se mantengan firmes frente a la golfería y el latrocinio. Desgraciadamente las ambiciones personales de algún/a hideputa [sic] le hacen soñar con la posibilidad fantasmagórica de conseguir que los socios de AU se pasen a su lado: no habrá tal".

"Recaudar en todos los sitios posibles"

Sobre la gestión de los derechos de su colegio, Cabal se queja de que se limita a 50 teatros de las grandes ciudades. "Algo ridículo", dice. "Existen más de 30.000 locales donde se hace teatro, en muchos casos esporádicamente. El control de esa enorme masa recaudatoria se ve obstaculizado por diversas razones" como, enumera, impagos forzosos, ideológicos, fraudes en la declaración de taquilla, la negativa de declarar dicha hoja o actuaciones supuestamente gratuitas. Y concluye que "hoy se puede decir que la SGAE tiene tarifas muy bajas [pactadas con Faeteda, la federación de productores y empresarios teatrales, en 2013], casi simbólicas para las salas de pequeño aforo, especialmente fuera de Madrid (...) Hoy día (...) es conveniente, además de necesario, intentar recaudar en todos los sitios posibles".

Hoy día (...) es conveniente, además de necesario, intentar recaudar en todos los sitios posiblesNo acaban aquí sus críticas al ámbito teatral. También habla de la Fundación SGAE y de los Premios Max, de los que por cierto este miércoles se han anunciado sus candidatos. "Los recursos, bien escasos, de GD en Fundación se dilapidan, a mi juicio, en unos pocos eventos muy discutibles. Comparto lo que decís de los premios Max, que se llevan la mayor parte del dinero (y que va a los empresarios fundamentalmente y a la promoción de sus espectáculos), y en los que el autor español, que es el que los paga, está postergado. Alguien teme que nos los 'robe' la AAEE [Academia de Artes Escénicas de España]. Pues ojalá. Que nos los robe y los pague. Como pasa en el cine y en la tele y como pasaba en la música", afirma.

Por último, pide una reducción de personal en la SGAE en el documento de 11 páginas. "La SGAE ha atravesado la crisis descendiendo durante ochos en la recaudación, sin disminuir significativamente su personal, a diferencia de la mayor parte de empresas, donde se han congelado los sueldos, limitado el horario laboral, eliminado complementos y, en muchos casos, despedido al personal sobrante. La SGAE sigue siendo, lamento decirlo, un nicho de enchufados, muchos de ellos ineptos, y nadie se ha atrevido a enfrentar el problema aunque se han gastado cientos de miles de euros en asesorías, informes, jubilaciones anticipadas escandalosas, etc... Y no se le ha reducido el sueldo a nadie, es más, nadie en los últimos cuatro años ha visto que no se le pagara su bonus a pesar de que la gestión ha sido un fracaso en su conjunto".

Quizás se refiere a los miembros directivos y sus pingües prebendas porque el año pasado la casa eliminó el complemento de mayor dedicación a sus empleados, lo que significaba una reducción del 20% del sueldo. Sea como fuera, el ambiente dentro de la SGAE ha vuelto a explotar y esta asamblea será, de nuevo, el foro para calibrar hasta qué punto llega la lucha por el trono (de hierro).

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