en Marzo, en españa

La literatura americana está en llamas

'Ciudad en llamas', una novela de casi mil páginas escrita por un desconocido Garth Risk Hallberg, se ha ganado al público y ha entusiasmado a la crítica estadounidense

Foto: 'Ciudad en llamas', de Garth Risk Hallberg (Random House, 2016)
'Ciudad en llamas', de Garth Risk Hallberg (Random House, 2016)

'Vogue' la ha comparado con 'La hoguera de las vanidades', para 'Elle' se trata de una de esas novelas "que solo aparecen una vez cada veinte años", el Newyorker dijo de ella que era una "Walpurgisnacht de rabia, locura y anarquía", el Washington Post se rindió ante "una extraordinaria muestra de bravuconería narrativa", y Michiko Kakutani, la crítica literaria estrella de la prensa estadounidense que sentencia desde su tribuna en el New York Times, concluyó: "es impresionante, una increíble máquina de realidad virtual".

'Ciudad en llamas', de Garth Risk Hallberg
'Ciudad en llamas', de Garth Risk Hallberg

Todo es desmesurado en la historia de 'Ciudad en llamas', de Garth Risk Hallberg (Louisiana, 1976), el fenómeno editorial estadounidense que llegará a España el próximo 10 de marzo. La expectativa prendió cuando la editorial Knopf pagó dos millones de dólares por un tocho de casi mil páginas firmado por un desconocido autor de origen sureño que batía así todos los récords de contratación (económicos y también de lenguas traducidas) para una primera novela. La crítica respondió con entusiasmo y los lectores la auparon a los primeros puestos de las listas de libros más vendidos. 

¿Pero qué es 'Ciudad en llamas'?

La literatura americana está en llamas

El gran apagón

Nueva York, en los días finales de 1976, era una ciudad en llamas, hostil, ultraviolenta, de comercios abandonados y legiones de parados e indigentes. Una ciudad que nunca dormía pero no porque se divirtiera sino porque, como ha señalado un crítico de la novela, sufría de insomnio. La década que va de 1972 a 1982 es la peor de la historia económica de EE.UU después de la Depresión de los 30. La Gran Manzana se partió en pedazos y barrios enteros del Lower East Side y el sur del Bronx quedaron arrasados y en manos de los traficantes de drogas.

Garth Risk Hallberg
Garth Risk Hallberg

Pero la desesperación por los malos tiempos aventó también unos extraños aires de libertad. Y en ese escenario de ventanas rotas y clubs donde suenan los Ramones y Patti Smith encontramos a Mercer, un nerd afroamericano, y a su novio William, un pálido expunk yonki de buena familia.

William, Mercer, su hermana Reagan, a la que no ve desde hace diez años y Charlie y Samantha, dos adolescentes suburbiales, cruzan sus vidas tras un tiroteo en Central Park. Arranca así la partida de una excéntrica historia "policial" que avanza entre interludios y flashforwards hasta la traca final del gran apagón que sumió a Nueva York en la oscuridad -y en unos disturbios apocalípticos- en el verano de 1977.

La Gran Novela Americana como parodia

El mito de la Gran Novela Americana ha devorado ya a tantos de los llamados a escribirla que Garth Risk Hallberg conjura el peligro de que señalen la suya con el dedo inoculando tan pernicioso sueño a modo de parodia en el cerebro de Mercer. La trama, salpimentada con esos simpáticos intercalados postmodernos con exóticas grafías y collages que sólo funcionan cuando la historia también lo hace, como en la estupenda 'El tiempo es un canalla', de Jeniffer Egan, gira sobre un puñado de personajes a lo largo de 94 capítulos de prosa naturalista tan ceñida como sabrosa. Hasta que llega el caos. Y la sorpresa.

En los barrios pobres unos queman los comercios de sus padres mientras desde los barrios pródigos otros observan el fuego y echan cuentas de lo que ganarán

Hallberg describe lo sucedido durante el apagón del 13 de de julio de 1977 en las 120 arrolladoras páginas finales de 'Ciudad en llamas'. Y para alivio de lectores inteligentes no encontramos blandas justificaciones de la acción de los miserables pero tampoco cinismos de quita y pon. En los barrios dejados de la mano de Dios unos queman los comercios y casas de sus propios padres mientras desde los barrios pródigos, indemnes, otros observan el fuego y echan cuentas de lo que ganarán con la reconstrucción. Y así, los neoyorquinos de piel fina que hoy lamentan la gentificación y el turismo olvidan sin embargo esos setenta en los que se gestó a sangre y fuego su presente bienestar. 

Hasta que lean a Garth Risk Hallberg

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