ENTREVISTA

Manuel Astur: "De Asturias a Vallecas, todos los españoles tenemos algo que nos une"

Manuel Astur acaba de publicar 'Seré un anciano hermoso en un gran país' (Sílex), obra que él mismo describe como "un ensayo emocional"

Foto: Manuel Astur
Manuel Astur

Periodista de formación, productor musical durante muchos años, pero de vocación escritor. Manuel Astur acaba de publicar 'Seré un anciano hermoso en un gran país' (Sílex), obra que él mismo describe como "un ensayo emocional" donde la propia biografía, construida a partir de la memorización no lineal ni cronológicamente ordenada, le sirve al autor para indagar en torno al bagaje cultural e histórico en el que se ha formado la generación nacida en los ochenta. Las promesas vanas y falsas del progreso, el mito por lo extranjero, la relación problemática y algo hostil con el propio país son algunos de los temas sobre los que reflexiona.

'Seré un anciano hermoso en un gran país', de Manuel Astur
'Seré un anciano hermoso en un gran país', de Manuel Astur

El tono lírico que impregna el último trabajo de Astur descubre a un autor que, a lo largo de estos últimos años, ha alternado la poesía con la narrativa: en 2013 publicaba su poemario 'Y encima es mi cumpleaños' (Esto no es Berlín) y, justo un año después, publicaba su primera novela 'Quince días para acabar con el mundo' (Principal de Los Libros), donde ya jugaba con el género autobiográfico a través de voz en primera persona a partir de la cual narración y reflexión se entremezclaban. Con 'Seré un anciano hermoso en un gran país', Manuel Astur da un paso hacia delante en su carrera literaria, construyendo una obra que, entremezclando los géneros, con una prosa rica en lirismos y referencias simbólicas, que ofrece una interesante reflexión en contra de los mitos y a favor de la aceptación de un tiempo y de una historia común.

Pregunta- Me gustaría empezar preguntándole acerca de la locución “ensayo emocional” con la que define su libro y que conjuga la racionalidad y lo emocional.

Respuesta- La idea inicial de este libro era escribir un ensayo al uso sobre la construcción de un escritor español. Pero al empezar a escribir, me di cuenta de que era imposible hacerlo prescindiendo de la emoción, sin mojarme, sin meterme en el lodo. Una de las cosas que tenía clara era que quería mostrar el pensamiento como un fluir, quería que el libro fuera pensamiento en estado vivo, un afluente de ideas de las que surgieran otras. Al fin y al cabo, la razón no es puramente racional, sino que está influenciada por lo emocional y por la espontaneidad asociativa: una cosa inspira otra, una idea nos lleva a la otra; quería que el libro fuera, en definitiva, un paseo a través de las ideas.

Al fin y al cabo, la razón no es puramente racional, sino que está influenciada por lo emocional: quería que el libro fuera un paseo a través de las ideas

P- Dice que quería escribir un ensayo acerca de cómo se forma un escritor español. Al leer 'Seré un anciano hermoso en un gran país' lo que veo es la construcción de un sujeto.

R- Si, efectivamente, la construcción de un escritor español es la construcción de un sujeto. Además, quería narrar conjuntamente el proceso de construcción de la identidad propia y el de la identidad nacional y observar la interrelación que hay entre ambos. Tuve en mente a Rousseau, sobre todo el Rousseau de las 'Confesiones', una obra donde el filósofo se va construyendo a sí mismo de tal manera que, al final, los dos Rousseau –el autor y el personaje del texto- terminan por parecerse sin ser los mismos: el autor se termina por parecer el Rousseau que ha creado. En mi caso, construyo un personaje que no soy yo aunque terminamos por confluir. El yo del libro un personaje literario.

P- Pero a la vez critica dicho proceso como "artificial".

R- Cualquier construcción es artificial, de otra manera viviríamos en un estado salvaje. No creo que haya crítica en el libro, más bien hay toma de conciencia. Me interesaba analizar como la mayor parte de nuestras ideas no son nuestras, son ideas heredadas que nos han sido inculcadas. La mayoría de las personas no tenemos ideas propias o, por lo menos, tenemos muy pocas y esto es lo que trato de observar. De la misma manera que hay frases hechas, hay ideas hechas, ideas espantosas con las que hemos crecido y de las que nos tenemos que ir desprendiendo. 'Seré un anciano hermoso en un gran país' es una toma de conciencia de las ideas recibidas, pero no para rechazarlas solamente, sino para ser conscientes de lo que somos.

'Seré un anciano hermoso...' es una toma de conciencia de las ideas recibidas, no para rechazarlas, sino para ser conscientes de lo que somos

P- Y la toma de conciencia implica la crítica de la realidad que nos rodea.

R- Implica darte cuenta de lo absurdo e imbécil que son la mayor parte de las cosas que nos preocupan y, evidentemente, esta conciencia no agrada al sistema. El capitalismo no quiere que tomemos conciencia de lo absurdas que son algunas de nuestras “necesidades” y lo que pretende es precisamente lo contrario: convencernos de que la felicidad nos la va a dar una enorme cantidad de basura que no necesitamos y que, sin embargos, consumimos sin freno. Una toma de conciencia implicaría un cambio radical del mundo.

P- Nuestra generación ha crecido, sin embargo, en una sociedad del bienestar donde el consumo se identificaba como la fuente máxima de placer.

R- En efecto y esto es algo que nos diferencia completamente de las generaciones anteriores, donde imperaba la sobriedad. La generación de nuestros padres era más sobria y, creo, cada vez estoy más convencido de ello, que la sobriedad es necesaria, un valor que debemos recuperar. Además, la sobriedad es una manera de disfrutar más de las cosas.

P- Se muestra particularmente crítico con el relato histórico.

R- Es algo bastante sabido que la historia la escriben los vencedores y que además es un relato que constantemente se está revisando: el cuento es el mismo, pero con el paso del tiempo cambia la intención y la perspectiva. 

P- Afirmaba en una entrevista reciente que  “el 99% de las personas que hoy se creen muy de izquierdas, si hubieran nacido hace setenta años serían franquistas”.

R- Las cosas son así. Cuando Franco vivía, todo el mundo era franquista y punto; había cuatro rojos, entre ellos mi padre, y ya está. Hoy, sin embargo, casi nadie reconoce que fue franquista, al contrario, hoy parece que todo el mundo era antifranquista. Pero esto no debe sorprender ni tampoco debemos avergonzarnos de ello, era lo lógico. En cierta manera, es lo mismo que sucedía en la época de los romanos, es decir, cuando lo imperante cosmológica e ideológicamente era lo opuesto a lo de hoy: por entonces, la cultura cristiana  representaba lo malo, los cristianos eran minoría, lo predominante era la cultura y la cosmovisión de los romanos. Los romanos no eran peores que nosotros, estaban convencidos de sus creencias, respondían a su tiempo, a su cosmovisión.

Cuando Franco vivía, todo el mundo era franquista y punto; había cuatro rojos, entre ellos mi padre, y ya. Hoy casi nadie reconoce que fue franquista

P- Y en la cosmovisión del presente que describes, juega un papel muy importante el individualismo, hacia el que te muestras bastante crítico.

R- El culto a la individualidad no deja de ser el etnocentrismo llevado al extremo. En un mundo sin dioses, se impone el culto absurdo al ego. Y es muy difícil oponerse a este culto, oponerse a cualquier tipo de culto. Estoy absolutamente convencido es que la humanidad no puede existir sin religión: hoy en día el culto al ego es un substituto, lo mismo que el culto a la ciencia que, hoy en día, es una auténtica religión, como lo es el mito del progreso. Son religiones laicas, pero hay auténticos talibanes de la ciencia que, además, se distancia pocos escalones de la idea de Dios.

P- La idea del progreso aparece en tu ensayo a través de la oposición entre Asturias y Madrid: Asturias es lo originario, las raíces, mientras que Madrid representa el progreso, las promesas, un futuro que luego no es tal y como se pensaba.

R- Nuestra generación ha sufrido en las últimas tres décadas unos cambios espirituales, morales y cosmológicos impresionantes, somos auténticos extraterrestres con respecto de nuestros padres. El culto del progreso niega el pasado y nosotros hemos caído en parte en esto y, en relación a esto, durante mucho tiempo para mí Asturias fue una cárcel, un lugar atrasado, mientras que Madrid significaba el progreso y las promesas de futuro. Ahora, sin embargo, he vuelto a vivir a Asturias, no sólo me he reconciliado con ella, sino que no tengo ninguna intención de irme. A partir de mi experiencia, quería hablar del engaño del progreso, cuyo culto encuentro una salvajada.

Nuestra generación ha sufrido cambios espirituales, morales y cosmológicos impresionantes, somos auténticos extraterrestres frente a nuestros padres

P- Hace de la experiencia personal la experiencia de una generación, sin embargo dentro cada generación hay muchos matices.

R- Los que se creen listos y no lo son están siempre señalando las diferencias porque eso les hace sentirse únicos. Es muy fácil fijarse en las diferencias. Yo lo que intento, entre otras cosas, es llegar a definir mi generación, para definir el presente del país, a través de los elementos comunes. No se puede negar que entre un aldeano como yo de un pueblo de Asturias y un chico de Vallecas hay muchas diferencias... Sin embargo, y esta es una de las ideas principales del ensayo, hay algo en común entre nosotros, algo que hace que un asturiano se entienda mejor con alguien de Vallecas que con alguien de Londres, nos une una sensibilidad común.

P- Una idea muy propia del romanticismo alemán.

R- Yo soy muy fan de los románticos, y no tengo dudas respecto a que hay más cosas que unen a un catalán con un asturiano que con un inglés, aunque se quiera negar.

P- Pequeños detalles, como el vuelo de una golondrina, no grandes relatos o discursos políticos.

R- Los discursos suelen estar vacíos, cometen el crimen de intentar poner en el trono de lo Absoluto lo que no pasa de Relativo. Lo que nos une lo encuentro en muchísimas cosas, pero el vuelo de una golondrina nos emociona a todos y es precisamente cosas como la emoción por ver volar una golondrina aquello que nos une, que define el país. Y, precisamente por esto, elijo una golondrina para un posible nuevo escudo nacional en el que todos nos podamos identificar. Los que estamos vivos hoy día no nos sentimos apelados por el escudo nacional, lo vemos como algo que no nos pertenece, como algo del pasado. Un castillo y un león ya no nos emocionan, hablan de nuestro pasado, pero no de lo que somos ahora. Son símbolos caducos.

Un castillo y un león ya no nos emocionan, hablan de nuestro pasado, pero no de lo que somos ahora, son símbolos caducos; yo elijo una golondrina

P- ¿Qué es ser escritor hoy en día? ¿Una profesión, es un don, es una vocación…?

R- Difícil cuestión. ¿Quién es escritor? ¿El que escribe? Supongo que cada uno tiene su visión de lo que es ser escritor, no sé si hay una sola definición que acomune a todos.

P- Margarite Duras decía: “hay quien escribe y hay quien es escritor”.

R- Estoy con Margarite Duras, creo que ser escritor es algo más. Al respecto, decía Truman Capote: “la escritura dejó de ser divertida cuando descubrí la diferencia entre el escrito bueno y malo y, aún más aterradora, la diferencia entre éste y la verdadera arte. Y después de eso, vino el látigo”. Y la escritura es precisamente esto y se nota la diferencia entre un escribiente y un escritor, aunque tampoco soy yo quien tiene que decirlo.  

Cultura

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios