El 'establishment' cañí, al desnudo

Todos los apellidos compuestos del nepotismo español

Un ensayo analiza cómo las “élites extractivas” parasitaron la democracia española

Foto: Portada de 'Los intocables'.
Portada de 'Los intocables'.
Autor
Tags
Tiempo de lectura5 min

'Los intocables' (Debate, 2015) es el título del nuevo ensayo de los veteranos periodistas de investigación Fèlix Martínez y Jordi Oliveres, sobre las pequeñas, medianas y grandes corrupciones de las élites democráticas españolas de la Transición a nuestros días.

Si 'Los intocables' fuera una película de terror en lugar de un libro, la frase que nos haría despertarnos a las cinco de la mañana con sudores fríos pesadillescos sería la siguiente: “[Rodolfo] Martín Villa se subió a su primer coche oficial en 1962 y 54 años después todavía se desplaza en uno”. Terrorífico récord mundial de Martín Villa, en efecto. De los sindicatos falangistas al reformismo de la UCD, para acabar en la presidencia del emporio progre Sogegable (Prisa), “una larga carrera al amparo del franquismo, primero, y la democracia, después. Martín Villa tuvo su puerta giratoria y fue recompensado por sus servicios al poder”, escriben Martínez y Oliveres, que han trabajado en medios como 'El Mundo', 'Cinco Días' y 'El diario'.

“Martín Villa es longevo, longevo, sí. Es el ejemplo del que transita del falangismo a la democracia y se queda tan ancho”, cuenta Oliveres (Barcelona, 1962) a El Confidencial.

Enchufismo compuesto

Pero lo más turbador contado en 'Los intocables' (por menos conocido) quizá sea lo relativo a las corrupciones familiares en el mundo del alto funcionariado. Martínez y Oliveres citan un estudio del profesor Manual F. Bagües sobre el ingreso por oposición a los principales cuerpos del Estado; estudio basado en el caso de 35.000 candidatos a diplomáticos, jueces, fiscales, abogados del Estado, notarios, registradores de la propiedad y mercantiles, inspectores de Hacienda y secretarios judiciales. Atentos a las conclusiones.

El estudio demuestra “la altísima correlación entre la proporción de candidatos con apellidos compuestos que aspiran a un cuerpo y la proporción de individuos con apellidos compuestos que han entrado en ese cuerpo anteriormente. Alrededor del 11% de los notarios en ejercicio, el 13% de los registradores, el 18% de los abogados del Estado, el 9% de los jueces y fiscales, el 14% de los miembros del cuerpo diplomático y el 8,6% de los inspectores de Hacienda poseen apellidos compuestos”.

En las oposiciones a diplomático los 'hijos de' tienen un 222% más de probabilidades de aprobar, y en las de abogado del Estado un 187%

Pero no se vayan todavía, porque aún hay más. “Los candidatos poseedores de un apellido compuesto similar al de algún miembro del cuerpo al que aspiran tienen de media unas posibilidades de éxito del 75%, significativamente mayores que los demás candidatos”, concluye F. Bagües. “Esto significa -según Oliveres y Martínez- que en las oposiciones a la carrera diplomática, los 'hijos de' tienen un 222% más de probabilidades de aprobar; en las oposiciones a abogado del Estado, un 187% más, y en las de notario, un 103% más. En las oposiciones a inspector de Hacienda y a secretario judicial, ascienden a un 77 y un 67% más, respectivamente”. O el loco mundo del nepotismo español

'Los intocables'.
'Los intocables'.

Digeridas estas cifras (más o menos), hablamos con Jordi Oliveres sobre los usos y costumbres del 'establishment' cañí. 

PREGUNTA. ¿Cómo interpreta usted los datos del estudio de Bagües citado en su libro?

RESPUESTA. Son las mismas familias que llevan ahí desde hace 60 o 70 años. Las mismas familias que siguen controlando los resortes del poder, del económico a la Administración pública, donde los familiares se retroalimentan.

P. ¿Se están moviendo algo esas estructuras de enchufismo familiar al calor de la denominada y cacareada regeneración?

R. No, no, porque cuando hablan de regeneración solo se refieren a diputados y concejales, pero es que a estos ya les echa la ciudadanía o su propio partido cada cuatro años. Pero a los otros, a los altos funcionarios del Estado, ni los echarán ni se irán así como así. Están ahí desde que se inventó esto del funcionariado. Notarios, abogados del Estado, fiscales, inspectores de Hacienda, diplomáticos… emparentados entre ellos.

P. En un capítulo del libro escriben sobre “la corrupción como elemento cohesionador”. ¿Qué es lo que cohesiona la corrupción?

R. El franquismo era un régimen corrupto de por sí. El primer corrupto se llamaba Francisco Franco, y de ahí hasta el último concejalillo de pueblo nombrado por el gobernador civil. La Administración pública era corrupta, y la Transición mantuvo sus estructuras. 'Usted puede participar en el juego siempre y cuando no me toque', pactaron los reformistas franquistas con los demócratas. Se han hecho intentos de limpiar esto, pero con poco ímpetu. Los periodistas ponemos el foco casi siempre en los políticos, pero detrás del corrupto siempre hay un corruptor, y no suele ser un político, sino un empresario. Ante la pasividad o la complicidad de los cargos intermedios de la Administración.

A los altos funcionarios emparentados ni los echarán ni se irán así como así

Fèlix Martínez y Jordi Oliveres, por cierto, también son los autores de una biografía crítica pionera sobre Jordi Pujol: 'Jordi Pujol. En nombre de Cataluña' (Debate, 2005), corregida y aumentada el año pasado bajo el título '¿Quién es Jordi Pujol?' (Debate). En 'Los intocables' dedican varias páginas a la relación entre corrupción y élites en Cataluña, y repasan alguno de sus escándalos más sonados de la era autonómica.

P. ¿Cómo se quedaron cuando Pujol confesó?

R. En el primer libro ya apuntamos los lados oscuros del personaje, aunque también las cosas que hizo bien. Me sorprendió mucho que reconociera la cuenta en Suiza.

P. ¿Es más fácil investigar ahora a los Pujol que hace 10 años?

R. Cuando escribimos el primer libro, ya se hablaba de los negocios oscuros del primogénito, pero claro, de ahí a demostrarlo… Cuando pedías concreción y pruebas, te decían: "Ha ganado mucho dinero. Me lo ha dicho un cuñado que se lo ha dicho un primo de otro cuñado". Pero oiga, concrete…. Pero nada. Y así es muy complicado. En todo caso: tanto Félix Martínez como yo somos pesimistas sobre el actual proceso contra los Pujol. Muchos asuntos están prescritos y otros serán difíciles de probar. Para condenar a alguien hay que probarlo aunque sepas que lo ha hecho. 

Cultura

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
20 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios