publican su séptimo álbum

Amaral: "Los artistas no son unos seres egoístas que pasan de pagar impuestos"

Eva Amaral y Juan Aguirre vuelven con 'Nocturnal', un disco que pone el foco en la gente que vive en un mundo cambiante y bajo un estado generalizado de desilusión

Foto: Juan Aguirre y Eva Amaral (Efe)
Juan Aguirre y Eva Amaral (Efe)

Ha querido la casualidad que Madrid luciera gris y lluviosa, que la ciudad vistiera su traje sombrío, para recibir 'Nocturnal', el nuevo disco de Amaral. Porque de ese mundo de sombras se sustenta el séptimo disco de la banda zaragozana: en la oscuridad que lucha por buscar la luz y en la noche convertida en el lugar de encuentro donde purgar la desilusión de estos tiempos.

Eva Amaral y Juan Aguirre siguen retratando en las catorce canciones de este trabajo la desesperanza de este "país sin corazón", como finaliza el single 'Llévame muy lejos', o de una generación de "hijos de un futuro arrebatado", como dicen en 'En el tiempo equivocado'. También hablan de memoria histórica y de amor, entendido como la tabla de unión y salvación de la gente, los verdaderos protagonistas de sus canciones sobre una foto que es nuestro mundo de este 2015. Por eso, Amaral consigue tocar en la diana de esta época gris de esperanzas diluidas aunque lo hace de una forma más poética que 'Ratonera', la canción que estrenaron en abril del año pasado, y con un sonido que explora nuevas tesituras totalmente coherentes con los dieciocho años de trayectoria que cumplen el año que viene.

P: Han pasado cuatro años desde ‘Hacia lo salvaje’ hasta 'Nocturnal'. ¿Por qué tanto tiempo? ¿Ha sido por la gira-maratón?

Eva Amaral: Totalmente. Esa es la explicación. Hemos hecho la gira más larga de nuestra carrera, desde países que nunca habíamos visitado en Europa a muchos de Latinoamérica.

P: Supongo que, a nivel composición, todo se habrá complicado mucho.

E: En realidad todos estos viajes han alimentado nuestra creatividad. Conocer otros países, otra gente, ver paisajes diferentes y todo lo que tienen en común, hace que te des cuenta de que todos tenemos las mismas vivencias. Y así volvimos con muchas ideas nuevas de canciones a casa y con ganas de ponerlas en orden. Teníamos un poco de caos de composición, pero un bendito caos. Contábamos con material suficiente para decidir cómo queríamos enfocar el disco.

P: Veo ‘Nocturnal’ como un disco muy heterogéneo y, a la vez, bastante compacto en lo que respecta al sonido. Exploráis nuevos territorios pero con un sonido global coherente.

E: Buscábamos un disco unitario a nivel conceptual y sonoro. Y las letras, como hacemos las canciones durante un periodo de tiempo largo, porque es lo que nos pide el cuerpo, reflejan estados de ánimo distintos. Hay una línea estilística pero diferentes estados de ánimo. Hay canciones más sombrías y más luminosas, pero en casi todas late una búsqueda de la luz desde las sombras. Hemos intentado definir más nuestro sonido y dar algunos pasos adelante en el trabajo de guitarras de Juan, que ha estado experimentando con efectos distintos y creando texturas que podrían pasar por sintetizadores pero que en realidad son guitarras…

P: Sí, hay temas como ‘500 vidas’ con un rollo tribal y una base más recurrente, quizás de hip hop.

E: Es una canción muy hipnótica. La idea es que fuera una canción circular.

P: O ‘Noche de cuchillos’, que puede ser la canción que menos suene a vosotros, que parece una búsqueda.

E: Hemos querido experimentar. Luego lo escucha la gente y nos dice: ‘suena muy Amaral’. (Risas) Para el siguiente disco ya sé que me puedo pasar cuatro pueblos experimentando porque tenemos esa personalidad tan marcada que, al final, es reconocible.

P: Pero que se diga eso es un regalo, ¿no?

E: Sí, sin duda. Al principio me llamaba la atención. Cuando nos lo decían en los primeros discos yo decía '¿pero qué es eso de que suena muy Amaral?', pero ahora me doy cuenta de que es una virtud porque querrá decir que tenemos algo de personalidad. Aunque sigo sin saber en qué consiste.

P: En abril de 2014 publican ‘Ratonera’ [arriba] y no está dentro de este disco. ¿Por qué? ¿Creen que quizás ese tema permitió albergar la esperanza de un disco más político?

Juan Aguirre: Pensábamos que ‘Ratonera’ era un avance del disco, pero empezamos a tocar en festivales y cuando acabó el último Sonorama nos apetecía grabar las nuevas canciones que habíamos compuesto. Vimos que ‘Ratonera’ ya estaba grabada, la gente la podía encontrar en 'streaming', iTunes o Youtube y pensábamos que era más interesante grabar canciones nuevas. Esa es la razón por la que no está. Y respecto a lo que esperase o no la audiencia… Nosotros nos imaginamos que una canción es como un pequeño corto y nunca hemos repetido dos veces el mismo corto, la misma historia. Sí tenemos canciones en otros discos que hablaban del entorno vital, pero ‘Ratonera’ ya estaba escrita y estaba bien ocuparse de otras historias. Simplemente.

P: Como decía, el entorno creo que sí está en el disco de una forma más poética en la mayoría de canciones de este disco, desde el single 'Llévame muy lejos' a 'Laberinto' o 'Nocturnal'. ¿Es algo que no se puede obviarnbsp;

J: En el fondo son canciones que hablan de sentimientos personales, de encuentros entre personas, de la búsqueda del amor y de la plenitud, del amor como tabla de salvación y del momento en el que cae el sol como instante de encuentro entre los seres humanos. El resto es el telón de fondo de nuestras ciudades y del mundo que nos ha tocado vivir en un periodo cambiante, donde la gente se relaciona en un periodo cambiante. Es como la foto del aquí y el ahora pero con unos protagonistas que sienten cosas: amor, desamor, pasión, atracción, vértigo ante el futuro, desencanto… Son distintas películas y si hubiera unos actores, yo creo que los protagonistas es la gente que aparece ahí y la ciudad o el mundo del 2015 como telón de fondo. Siempre hemos hecho lo mismo desde el primer disco. Quizás la gente ha tendido a escucharnos, después de 'Ratonera', con el oído puesto más en ese acento pero no es algo nuevo en nuestra forma de hacer canciones. Aquí en frente vi la película ‘Gente en sitios’. Pues, realmente, el disco habla de lo que le pasa a la gente en sitios, pero lo realmente importante es la gente.

P: Si puede tener razón en el hecho de que tenemos el chip político puesto a nivel general. No obstante, ‘En el tiempo equivocado’ me resuena mucho a esa generación pérdida. A la, tan escuchada últimamente, desafección.

J: En el fondo es una canción de amor. Habla de una pareja de inadaptados y que se encuentran…

E: …en un mundo confuso y cambiante,

J: …en el extrarradio de nuestras ciudades. Tengo una imagen clara de esa canción cuando la escribimos y sé qué queríamos expresar. En el fondo es una canción de amor como la canción más de amor que te puedas imaginar.

E: Es una canción de dos contra el mundo. En esa canción me viene a la cabeza una sociedad tipo ‘1984’, de la que no estamos tan lejos en realidad, 'escalofriantemente' estamos más cerca cada día. Es como dos personas en sus encuentros que es cuando son más libres y se sienten más ellos mismos. Pero vamos las canciones reflejan lo que el oyente quiera escuchar.

J: Pero lo más importante es la gente por encima de todo.

P: Una canción preciosa de este disco es ‘La ciudad maldita’, que creo que tiene detrás una historia muy potente y personal.

E: La verdad es que es una canción que cuenta una historia personal que dedico a mi tía Lola y a la memoria de su padre que fue fusilado en Calatayud. La familia se desplazó a vivir a Barcelona después de esa tragedia porque el ambiente era irrespirable en su ciudad. Muchísimos años después mi tía volvió a Calatayud. Para mí siempre fue un ejemplo, ya no diría de luchadora que por supuesto, de persona cabal, generosa, y tenía una luz especial en la mirada que nunca te hubiera hecho pensar que tuviera a su espalda semejante drama. De hecho, a mí me contaron la historia cuando ya era bastante más mayor y no daba crédito porque siempre había visto a la tía Lola vital 100%. Así que esta canción está dedicada a esa luz y esa fuerza que tenía esta mujer porque creo que hay historias que, no es que no se deban olvidar, está bien conocerlas para poder superar, curar heridas y aprender.

P: La memoria histórica. 

E: Son fantasmas a los que debemos enfrentarnos para poder seguir adelante como sociedad. No es una cuestión de abrir heridas sino de conseguir cerrarlas.

P: El disco lo producís con vuestro sello, Disco Antártida. Creo que es el segundo. ¿Es por donde camina la música actualmente?

E: En realidad es el cuarto, pero en los dos primeros no tenía nombre el sello porque hasta que no nombras una cosa es como que no existe. Nosotros somos un poco desastre para esto y nos parecía que el hecho de que estuviéramos con una discográfica al uso o con nuestro sello tampoco tenía importancia.

P: Pero ahora sí lo es, cada vez la autoproducción es más común.

Estamos más cerca cada día de una sociedad tipo ‘1984’J: La verdad es que nosotros hemos llegado a ello de una forma casual. Hicimos cuatro discos con Virgin y en el quinto ya estábamos casi desligados, pero la verdad es que no es algo que haya afectado al factor creativo. Hemos trabajado siempre de la misma manera. Siempre hemos entregado los discos completamente terminados y no nos ha afectado para nada. Es irrelevante a la hora de escucharlo desde un punto de vista sonoro. Creo que le han dado más importancia los medios que nosotros mismos.

P: Quizás porque es una fórmula cada vez más extendida producto bien de la situación que vivimos o por tener más control del producto.

J: En nuestro caso el control ha sido el mismo. Hemos tenido absoluto control y no lo habríamos editado de otra forma. Es cierto que vivimos en un periodo en el que la revolución digital ha hecho que cambie la comunicación entre las personas y puede que haga más sencillo la autogestión…

E: …desde el mismo hecho de grabarte, que lo puedes hacer, con mejor o peor fortuna, desde el salón de tu casa, hasta hacer llegar la música a la gente, hay más canales. Hay una comunicación directa.

J: Nosotros respecto al mundo de la música siempre nos hemos sentido un poco al margen de la industria musical. Siempre hemos entendido que una cosa era la música y otra diferente la parte industrial. Nuestra manera de mantener la actividad y la filosofía de la banda ha sido mantenernos a una distancia prudente de esto. No estamos interesados en cosas que sean ajenas a la música, a tocar, componer y grabar. En el fondo es lo mismo que hacíamos en Zaragoza cuando estudiábamos pero no podíamos vivir de la música y teníamos otros trabajos.

P: Además de la autoproducción y la caída de las ventas de discos, la crisis también ha generado esos nuevos canales, donde hay más competencia pero también más facilidad de llegar al público. Son dos caras de la misma moneda.

E: Efectivamente. Tienes más canales para llegar al público pero si no te conoce nadie es complicado cruzar esa línea para que alguien se interese por ti. Hay tantos canales que ese es el verdadero reto que tienen hoy los grupos. 

P: Y el IVA cultural, que es el gran escollo hoy por hoy.  También lo habéis sufrido en la gira de ‘Hacia lo salvaje’ ¿Confiáis en una bajada ahora con la campaña y las elecciones?

J: Me gustaría que vuestros lectores no piensen que los músicos, los cineastas, los escritores son unos seres egoístas que pasan de pagar impuestos. Me gustaría que pensasen que la música, el cine y el mundo de la cultura en general no son sólo los nombres que somos afortunados de tener la atención de los medios, de tocar los grandes festivales o en escenarios grandes. Me gustaría que pensaran en la cantidad de músicos desconocidos y muy valiosos, la gente que toca jazz, música clásica o experimental -géneros desgraciadamente minoritarios-, en los jóvenes realizadores, en las compañías de teatro independiente… para ese circuito básico de pequeñas salas, de pequeñas compañías de teatro y de nuevos realizadores, para la gente que está empezado el IVA cultural es un despropósito. De la misma manera que nosotros podemos tener una visión de los problemas que afectan a otros sectores, como la sanidad o la educación, que nos han pedido apoyo en varias ocasiones como músicos, lo que le diría a los lectores es que no piensen que la música se reduce a unos cuantos nombres, que son un ramillete, sino que piensen en la gran cantidad de gente que intenta dedicarse a esto y que aguantan por auténtica vocación. Es ahí donde el daño que ha hecho el IVA cultural es atómico.

E: Sobre todo porque en un análisis posterior, después del daño hecho, realmente no ha recaudado más dinero. Se ha destruido tejido cultural para no reportar ningún bien la sociedad ni paliar la crisis. Rectificar es de sabios y confiemos en que alguien nos equipare con el resto de países europeos.

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