La irresistible estética nacionalsocialista

Nazis, sexo y rock & roll

El historiador Fernando Fernández defiende que en la cultura contemporánea siguen implantados los clichés inventados por los nazis y siguen funcionando porque están basados en pautas fijas de acción

Foto: Detalle de 'Algo más que belleza', de Fernando Fernández Lerma (Biblioteca Nueva)
Detalle de 'Algo más que belleza', de Fernando Fernández Lerma (Biblioteca Nueva)

¿Quién ha sido la persona más influyente del último siglo? ¿Picasso? ¿Mandela? ¿Ghandi? ¿Walt Disney? ¿Y qué tal Adolf Hitler? Es lo que el historiador e investigador Fernando Fernández Lerma defiende en su nuevo libro, "Algo más que belleza" (Biblioteca Nueva, 2015), que los nazis perdieron la batalla final de las armas para ganar e inocular definitivamente en la cultura contemporánea su estética. Una irresistible estética que ha gobernado con mano de hierro no sólo el arte sino también la música, la contracultura y el imaginario sexual de nuestro tiempo merced a su aterradora belleza.

La ideología nazi, o anti-ideología, nazi se debe en gran medida a su estética. Se dice que no hay estética sin ética. En el caso del nazismo, es al revés

"Indudablemente la ideología nazi o como algunos historiadores la califican, anti-ideología, se debe en gran medida a su estética. Se dice que el rito es para el hombre y no el hombre para el rito y también es conocida la afirmación de que no hay estética sin ética. En el caso del nazismo, podría decirse que es al revés". Fernández Lerma explica a El Confidencial cómo Hitler y sus correligionarios aprovecharon la convulsa situación de la Alemania y Europa de entreguerras para seducir al pueblo alemán con una farsa de promesas revanchistas, culto al cuerpo y a la raza y desarrollaron una elaborada parafernalia de desfiles, banderas, uniformes, congregaciones masivas, miedo y fuerza.

Cuando los nazis desaparecieron por el sumidero de la historia "ya era imposible dar marcha atrás. En la cultura contemporánea siguen implantados los clichés inventados entonces y siguen funcionando porque están basados en pautas fijas de acción. Crearon formas de percepción que perduran hoy en día".

Imagen de 'Salón Kitty', de Tinto Brass (1978).
Imagen de 'Salón Kitty', de Tinto Brass (1978).

 

Tras perseguir la huella nacionalsocialista en el cine y las artes plásticas, de la exaltación racista del cuerpo desnudo -ario- en "Salón Kitty" a las esculturas de los hermanos Chapman o la arquetípica muñeca Barbie, "Algo más que belleza" analiza las poluciones nazis en la líbido moderna. 

-¿El nazismo viaja de polizonte en nuestro imaginario sexual?

El cuero, las botas, el uniforme negro, la estética decadente del cabaret provienen, no de Sade, sino de los nazis

- Los nazis exaltaron la belleza del cuerpo de una raza que ya en esa época y con criterios racistas entonces y ahora, era la más bella del mundo. En el libro desarrollo esta idea y me baso en relatos como los que hacen Sartre o Susan Sontag en tanto a que, en lo sexual, la violencia es un elemento del juego de más importancia que el amor o la delicadeza. Hay una parte de las relaciones sexuales en la que la dominación y hasta la agresión está presente. Casi podríamos decir que en la relación puramente sexual, es decir, sin amor, impera más la violencia y el gusto por lo morboso. Nada iguala al nazismo en tanto a la creación de clichés de dominación próximos a la insinuación erótica. El cuero, las botas, el uniforme negro, la estética decadente del cabaret provienen, no de Sade, sino de ellos".

- Asegura que el rock ha sufrido una directísima influencia de la iconografía nacionalsocialista. ¿Por qué unos conjuntos que cantan generalmente al amor y la paz se presentan con la facha de un S.S?

- La provocación es un arma de doble filo, pero es innegable que está presente en los lenguajes juveniles y en las vanguardias contraculturales del punk, el rock, la estética siniestra o por ejemplo, la parafernalia motera. Nada hay más provocador que adoptar la piel de quienes se han ganado por derecho el emblema de ser quienes más daño han hecho. ¿Los límites? el contexto, la época...no es lo mismo Led Zeppelin que la estética provocadora de Lemi Kilmistar, líder de Motorhead o el simbolismo que en el nacimiento del punk con su mensaje de "no future", exhibía Sid Vicious en el Londres de los años sesenta.

- ¿Cuáles son sus ejemplos "culturales" preferidos, los que que mejor representan la quintaesencia de la influencia de la estética nazi en nuestro tiempo?

El mito de Barbie es un ejemplo de un canon imposible muy próximo a la siniestra obsesión que llevó al asesinato en masa de millones de personas- Hay muchos, desde la reinvención diaria de lenguajes nazis, pero recreados por dibujantes o artistas que no lo son (como la imagen de cubierta del libro), hasta la terrible esclavitud a los cánones de belleza imposibles que hoy en día hacen sufrir a generaciones de jovencitas. El mito de Barbie, sin ser directamente un modelo de creación nazi, es un ejemplo de un canon imposible (rubia y con ojos azules, de medidas imposibles) muy próximo a la siniestra y enfermiza obsesión que llevó al asesinato en masa de millones de personas. Filmes como "La hora 25" (homónimo de la novela) son un duro ejemplo. La diferencia es que la estética ha calado tanto que se desea ser así. Los nazis asesinaban a quienes no lo eran. Ahora deseamos ser así. Ganaron ellos.

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