'a españa no la va a conocer ni la madre que la parió'

Felipe, Podemos y la madre que nos parió

Los valencianos Wichita Co. vuelven a Madrid con una obra de teatro que enfrenta las realidades de dos generaciones de una familia de izquierdas en 1982 y a finales de esta década

Foto: 'A España no la va conocer ni la madre que la parió' llega a La Zona Kubik
'A España no la va conocer ni la madre que la parió' llega a La Zona Kubik

1982. 28 de octubre. Noche electoral. Felipe González gana las elecciones con una histórica mayoría. Más de diez millones de votos y 202 diputados. Frente a la alegría de unos, el estupor de los otros. "González, el villano sevillano". Así describe al líder socialista Amparo, una abuela comunista que se encierra en el sotáno de su casa ante el estupor de sus dos hijos. Lo cuenta su sobrina: "No lo traga. Es verlo y le da ansiedad. Yo creo que se ha encerrado por eso. Porque sabe que va a ganar. Que si de socialista no tiene nada, que si nos la va a colar, que si va a vender a España a la Alianza Atlántica".

Las elecciones (las de 1982 y las de 2015) trastocarán el rumbo de España y también el de esta familia de abuela comunista, hijos socialistas de clase media y nietos de Podemos, exiliados, parados y hasta demasiado modernos. Tres décadas y tres generaciones que se replantean los ideales de la abuela, los sueños de los padres y la cruda realidad de los nietos. Haciendo suya la célebre afirmación de Alfonso Guerra "El día en que nos vayamos, a España no la va a conocer ni la madre que la parió", la compañía valenciana Wichita Co tira de ironía para analizar la Transición española -su auge y caída- y fantasear acerca de una hipotética victoria de Podemos a finales de esta década'A España no la va conocer ni la madre que la parió' estará en La Zona Kubik de Madrid desde hoy viernes y hasta el domingo. Después viajará a Valencia.

"Situamos la obra en la noche electoral de 1982 porque fue un momento de cambio que determinó el futuro de este país. Queríamos mostrar cómo se vivió la victoria del PSOE, contra el que existían muchos recelos por parte de los comunistas, y compararlo con la actualidad de los nuevos partidos y una nueva izquierda, que encarna Podemos, que parece que ha arraancado la ilusión de parte del electorado", explica Víctor García, autor del texto junto a Lucía Carballal y director de la obra.

De este modo, 'A España no la va a conocer ni la madre que la parió' va desentrañando los sueños y esperanzas que los padres de los ochenta habían puesto en sus hijos, el anhelo de la clase media, el trabajo y la hipoteca, para saltar al futuro y comprobar si se han cumplido y cómo se enfrentan las nuevas generaciones a la crisis y el resquebrajamiento del régimen del 78. "Hemos intentado mostrar una mirada justa. Uno de los grandes logros de la Transición fue que España creció en nivel cultural y nivel del vida, se creó una clase media más potente, pero también nos abrimos al neoliberalismo y creamos la actual sociedad de consumo y mercado. Esa sociedad impuso valores como el éxito profesional y empresarial abandonando la lucha social", razona el director.

Esta obra retrata a la generación de los ochenta y a la actual
Esta obra retrata a la generación de los ochenta y a la actual

Así, mientras la abuela comunista que cobijó a perseguidos y siempre se mantuvo fiel a Santiago Carrillo -"Carrillo está comiendo mierda", "Carrillo se quedó de pie el 23F" mientras que "Felipe es la victoria del fascismo"- decide aislarse del mundo el 28 de octubre de 1982, sus hijos Nadia e Iván están absortos por la libertad que explota en la Movida madrileña y preocupados por conseguir una hipoteca de 15 millones de pesetas en el Hispano Americano para comprar un pisito, respectivamente. 

Los cuatro nietos de Amparo se enfrentan a otro mundo: el paro, la crisis, el exilio, la búsqueda personal, la pérdida/recuperación de la fe en la política, el 'postureo'... "Lo que marca la diferencia es que, en los ochenta, la gente confió en el PSOE, tenía una ilusión enorme, pero ahora mismo no es posible entregarse sin ambages a esa ilusión porque somos más críticos. Al final, los nietos son más escépticos. Son personajes que hablan más y mejor de sí mismos -cosa que no vemos en sus padres- pero están muy perdidos. No saben hacia dónde tirar: si hay futuro o repetir los modelos del pasado", resume García. 

Un ejemplo:

- Seréis de los que dicen que son de izquierdas y luego compran en El Corte Inglés.

- Pues mira, igual no soy de izquierda ni de derechas. Igual resulta que yo voto a quien me ilusione porque estoy harta de pensar que me he quedado sin país.

- ¿Y tú crees que Podemos te lo va a devolver?

- Sí.

- ¿Y qué país?

- Pues uno más justo y más joven.

- Un país en el que haya un relevo de éites. Ese es el proyecto de Podemos, y seguro que los alemanes vuelven a estar detrás otra vez, como diría la abuela. Un PSOE de la era pospolítica.

En los ochenta la gente confió en el PSOE, tenía una ilusión enorme, pero ahora mismo no es posible entregarse sin ambages a esa ilusión¿Les suena? Seguro que han escuchado (o protagonizado) algo parecido en los últimos tiempos

Y mientras deciden qué hacer con la casa de la abuela, Carlos, Bruno, Lorena y Lara (los cuatro nietos) escenifican que esa fe ciega ya no existe pero sí cierta ilusión, que el exilio es una mierda, que lo del reloj biológico es verdad, que emprender no es tan bonito como en los anuncios de autónomos y que los sueños de la Transición hoy, además de mitificados y lejanos, para muchos parecen fracasados.

(...) Este país se pensó en otra parte y no se le pidió opinión a nadie y menos a nosotros, nietos de la clase trabajadora venida a clase media, productos de la Transición, de aquella noche en la que el PSOE ganó por 202 diputados e intentó convertir España en una socialdemocracia europea escandinava pluralista abierta de corte minimalista y ortodoncias públicas, pero llegó tarde. Vuestros planes son ejercicios de resistencia, de querer volver a atrás. (...) la izquierda fracasa siempre que dice: oye, seamos buena onda, acostémonos con nuestro enemigo, intentemos convencer a los ricos de que sean menos ricos. Y por eso fracasa, como fracasó nuestra familia. Como fracasaron la mayoría de las familias españolas. La mayoría de las familias españolas de izquierda.

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