carmen balcells falleció ayer a los 85 años

Carmen Balcells, la mamá de hierro de la literatura española

Luces y sombras de la gran agente literaria responsable del boom latinoamericano

Foto: Balcells recibe del secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, el premio de 'El ojo crítico' de RNE.
Balcells recibe del secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, el premio de 'El ojo crítico' de RNE.

Cuenta la leyenda (alimentada por ella misma) que Gabriel García Márquez le preguntó una vez a Carmen Balcells: “¿Me quieres, Carmen?”. Y la célebre agente literaria, fallecida ayer a los 85 años, le respondió: “Eres el 40% de nuestros ingresos”. Y ahora imagínense ustedes como trataría Balcells a sus rivales en el negocio editorial… Afecto y dinero, cariño y pragmatismo y, sobre todo, negocio y negocio. Con todos ustedes: luces y sombras de Carmen Balcells.

La mamá grande de la literatura española muere dejando un legado de más de 300 artistas a los que su agencia ha representado. Nombres como Vicente Aleixandre, Luis Goytisolo o Camilo José Cela  crearon obras bajo la protección de Balcells.

García Márquez, Jorge Edwards, Vargas Llosa, Carmen Balcells, Donoso y Muñoz Suay, en 1974. (Archivo Carmen Balcells)
García Márquez, Jorge Edwards, Vargas Llosa, Carmen Balcells, Donoso y Muñoz Suay, en 1974. (Archivo Carmen Balcells)

 

A ella debemos el llamado 'boom' latinoamericano, una etiqueta que la hizo rica y poderosa, pero que ni siquiera le gustaba. Balcelles logró atraer a Barcelona a Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, a pesar de que la censura del franquismo estuviera todavía presente en España. Balcells adelantaba el dinero, arreglaba sus problemas, se encargaba del alquiler, todo para que sus representados se dedicarán a escribir sus mejores (y más lucrativas) obras.

La etiqueta 'boom latinoamericano', que la hizo rica y poderosa, no le gustaba

Pero la importancia de Balcells fue mucho más allá, fue una pionera en la defensa de los derechos de autor de los escritores a los que representaba, e introdujo cláusulas de cesión de los derechos de una obra por un tiempo limitado, y no de por vida.

Rosa Regàs, que estuvo representada por la Agencia Balcells hasta 2012, dijo en declaraciones a la agencia EFE al conocer su muerte: "Será recordada por haber sido la persona que rescató los derechos de autor";  "si los autores adquirieron protagonismo fue porque consiguió que se pagaran y se tuvieran en cuenta los derechos de autor, ya que antes era difícil que un autor cobrara derechos".

Era astuta como una campesina y generosa como una madre de familia

Hasta medios extrajeros como Le Monde se rindieron a los pies de la agente editorial, a la que calificaron de "astuta como una campesina y generosa como una madre de familia" y gran defensora de sus autores. 

El lado oscuro

Fuera de los autores de su cuadra, las críticas a los métodos de Balcells, agente dominante del sector, circulaban off the record; en efecto, hablar mal de ella en público no era lo habitual, quizá por aquello del 'quien se mueva no sale en la foto'. Así que fue raro ver a un escritor rajando a lo grande contra Balcells hace unos pocos años, y no tan raro que dicha andanada tuviera una repercusión discreta en los grandes medios de comunicación. Hablamos del caso Dalmau/Cortazar. El escritor Miguel Dalmau se tiró más de media década escribiendo una biografía sobre Julio Cortazar para la editorial Circe… cuya publicación fue saboteada por la viuda de Cortazar y la agencia de Balcells al no permitir la reproducción de citas del autor argentino (por lo visto, el enfoque biográfico de Dalmau, poco edulcorado, no era del agrado de la viuda). 

Tras un soplo suyo, consiguió que 'Cien años de soledad' se publicara en 1967.
Tras un soplo suyo, consiguió que 'Cien años de soledad' se publicara en 1967.
Dalmau, autor de una biografía sobre Jaime Gil de Biedma, lo explicó así en Cuarto Poder:

“Se ha enviado una carta a la editorial donde de una manera, firme e intimidatoria, se dejaba muy claro que si el libro salía, la Agencia [de Balcells] iba a mirar con lupa el texto -y con abogados detrás- para saber si se ajustaba milimétricamente a lo estipulado por la ley. Aunque de hecho nadie sepa cuál es la proporción que se acepta como derecho a cita”. Conclusión: la editorial decidió recular y no publicar el libro. Seis años de trabajo tirados a la basura. Así se las gastaba doña Carmen Balcells con los que no eran sus hijos literarios.

 

 

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