Es noticia
El "No nos moverán" de los negros
  1. Cultura
lucha por los derechos civiles

El "No nos moverán" de los negros

La canción 'Alright', del rapero Kendrick Lamar, se convierte en himno contra los homicidios policiales de jóvenes negros en Estados Unidos

Foto: Kendrick Lamar en el Frauenfeld Music Festival (Efe)
Kendrick Lamar en el Frauenfeld Music Festival (Efe)

Hace unos días, la policía de Cleveland (Estados Unidos) se echaba encima de unos manifestantes del movimiento social Black Lives Matter (las vidas negras importan). La reacción de los activistas fue ponerse a cantar el estribillo de Alright, el himno de Kendrick Lamar que se está convirtiendo en un No nos moverán de la nueva lucha por los derechos civiles. Más que cantar, podemos decir corear, ya que el cántico de los activistas se limita a repetir "We`re gonna be alright" (Vamos a estar bien). Una frase tan sencilla como adictiva.

Black Lives Matter es un movimiento social que arranca en 2013 con la muerte del adolescente Trayvon Martin a manos de la policía de Florida y gana fuerza en 2014 con casos similares, donde los jóvenes Michael Brown y Eric Garner fueron las víctimas. Hablamos de un problema enquistado en la sociedad de EE.UU, desde los disturbios de Watts en 1965 a la paliza de Rodney King en 1992. Las protestas no suelen estallar con los disparos, sino cuando los agentes acusados son puestos en libertad. En una semana, este clip casero de una modesta manifestación en Cleveland (pueden verlo más abajo) superó las 350.000 visitas.

Fiesta y lucha

Alright no solo suena en actos políticos. Aisha Harris, una joven redactora afroamericana de la web Slate, explica que este verano ha copado de manera insistente contextos más lúdicos: "En los últimos meses, he asistido a unas cuantas fiestas donde la mayoría de los asistentes eran negros. Cuando sonaba Alright, se creaba un estupendo sentido de comunidad en la sala, con gente cantando el estribillo de maneras llamativas y extravagantes, creando un lazo o un eco con los manifestantes, a pesar de estar en contextos radicalmente diferentes".

Harris afirma que se está convirtiendo en una canción fetiche para periodistas negros de clase media: unos la ponen en casa para animarse cada vez que ven noticias desesperantes en el telediario y otros la usan para recordarse la cruda realidad cuando creen estar escuchando demasiadas canciones sobre enamorarse o ser feliz. A pesar de ser obra de un rapero de culto, que empieza a asomar al mundo de los superventas globales, el vídeo de Alright ha recibido más de catorce millones millones de visitas en Youtube.

Adiós miedo, hola esperanza

La canción tiene un ingrediente esencial para todo himno político que aspire al éxito: fomentar la esperanza. Como sabe cualquier experto en lucha social, un mensaje sobre superar el miedo y confiar en tus posibilidades de victoria es algo crucial para una letra política. Por eso en las manifestaciones mandan consignas como el "No nos moverán" de los años sesenta y el actual "Sí se puede". El estribillo de la canción de Lamar cumple perfectamente este requisito. Algunos, desde el ala moderada, se muestran escépticos sobre el poder de este himno, ya que contiene algún verso demasiado macarra, por ejemplo el que dice "odiamos a la policía / estamos seguros de que nos quieren matar en las calles".

Por ese flanco ataca también la derecha, con la estrella de televisión Geraldo Rivera dándolo todo en Fox News al afirmar que "en los últimos diez años, el hip-hop ha hecho más daño a la comunidad negra que el racismo". Lamar le contestó que "el hip-hop no es el problema. Lo que debe preocuparnos es la situación". Desde el ala izquierda del antirracismo, se señala que otros versos resultan demasiado materialistas, especialmente el que dice "los ansiolíticos me ponen en "modo atardecer" / donde los coños bonitos y los billetes de cien me dan el subidón del día". A pesar de debate, Lamar ha apostado por la canción este verano, interpretándola en la tele a pleno pulmón sobre un coche de policía y con una enorme bandera estadounidense ondeando al fondo. Fue a finales de junio en la entrega de premios de la cadena BET (Black Entertainment Television).

El nuevo racismo

La lucha de Black Lives Matter supone la enésima resurrección de un viejo debate social en EE UU, que podríamos formular así: ¿sigue estando al comunidad negra en condiciones de semiesclavitud o más bien se han convertido en unos quejicas profesionales que intentan obtener cualquier beneficio posible a través de las políticas públicas de discriminación positiva? Para responder debemos atender a los datos.

El libro más exhaustivo al respecto es el superventas El color de la justicia (2014), escrito por Michelle Alexander, una brillante jurista colaboradora del Tribunal Supremo, ganadora de una beca de la Fundación Soros y comentarista de la cadena CNN. La tesis del ensayo afirma que el partido republicano, especialmente Ronald Reagan, usó la "guerra contra las drogas" como tapadera para justificar un encarcelamiento masivo de jóvenes afroamericanos. La situación no ha mejorado desde entonces: "Estados Unidos recluye a un porcentaje más alto de su población negra de lo que hizo Sudáfrica en el punto álgido de la era del Apartheid. En Washington DC, la capital de la nación, se estima que tres de cada cuatro jóvenes negros (casi todos de los barrios más bajos) pueden esperar pasar tiempo en prisión", señala Alexander. Para un adolescente negro nacido en Estados Unidos es mucho más probable acabar en la cárcel que pasar por la universidad.

Hace más de cuarenta años, Martin Luther King tuvo un sueño, formulado en su famoso discurso de 1963 en Washington, pero en 2015 todavía se necesita lucha política para convertirlo en realidad. Y parece que Kendrick Lamar está dispuesto a poner banda sonora a la actual lucha por los derechos civiles.

Hace unos días, la policía de Cleveland (Estados Unidos) se echaba encima de unos manifestantes del movimiento social Black Lives Matter (las vidas negras importan). La reacción de los activistas fue ponerse a cantar el estribillo de Alright, el himno de Kendrick Lamar que se está convirtiendo en un No nos moverán de la nueva lucha por los derechos civiles. Más que cantar, podemos decir corear, ya que el cántico de los activistas se limita a repetir "We`re gonna be alright" (Vamos a estar bien). Una frase tan sencilla como adictiva.

Música
El redactor recomienda