La invasión de los 2.000 clarinetes
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La invasión de los 2.000 clarinetes

España acoge el festival más importante del mundo dedicado al instrumento, con conciertos, conferencias, clases magistrales, audiciones y muchas ganas de diversión

Foto: Madrid acoge por primera vez el Clarinete Fest
Madrid acoge por primera vez el Clarinete Fest

Cinco días de festival, colas de horas para acreditarse y más de 2.000 personas para interpretar, escuchar y compartir música. Con esta descripción podríamos hablar de cualquiera de los grandes festivales indie/pop que granjean la geografía española este verano, pero no. El clarinete ha tomado por asalto Madrid. Bienvenidos al ClarinetFest, el mayor evento del mundo dedicado al instrumento, que se celebra hasta el domingo, por primera vez en España, , en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid. 

"Es la cita más importante para los clarinetistas". "Somos muchos y esto es un escaparate perfecto para darse a conocer". "Venimos gente de todas partes. Nos juntamos una vez al año en este festival para tocar música y hablar de nuestro instrumento". Al habla los miembros del Quarteto Jubilus, de Pescara (Italia), el clarinetista español y profesor del Conservatorio de Música de Tenerife, Javier Llopis, y Jordan E. Kinsey, dueño de Kinsey Clarinets pegado a una gran maleta, recién aterrizado de Delaware (Estados Unidos).

Mientras la cola para las acreditaciones avanza lentamente -con pared de merchandising con abanicos, gorras, camisetas, lápices y mochilas incluido-, Alexandre y Vicent, de Valencia y Alicante respectivamente, juguetean con sus clarinetes en la zona de expositores, donde marcas llegadas de todo el mundo venden instrumentos, partituras y demás materiales. Tienen 18 y 19 años y llevan ocho tocando. "Teníamos que venir. No vamos a tener otra oportunidad así", explican. 

Alexander y Vicent en el ClarinetFest
Alexander y Vicent en el ClarinetFest

Prueban boquillas y cañas, pero avisan: "Vamos a probarlo todo". Por la mañana han asistido a la masterclass de Yehuda Gilad, el profesor israelí de clarinete en la Colburn School of Music y la Thornton School of Music de la Universidad del Sur de California, y explican que es toda una eminencia. "Ha sido muy especial. Diferente a todo lo que hemos oído antes porque habla de un enseñanza mucho más espiritual y filosófica", relatan con emoción.

El Mick Jagger del clarinete

En la cabeza tienen la agenda de las clases, conferencias y exhibiciones a las que quieren acudir. Todo, para seguir mejorando: "El clarinete son muchas horas, muchísimo sacrificio, mucha suerte y mucho dinero. Todos los materiales son carísimos". En rojo, las grandes citas con algunos de los grandes maestros del clarinete que van a pasar por Madrid estos días. Serán cerca del centenar y, entre ellos, destacan Philippe Cuper y Phillipe Berrod, solistad de la Orquesta de la Ópera de París, Stephen Williamson, solista de la Orquesta Sinfónica de Chicago, Andrew Marriner, de la de Londres, o Karl Leister, de la Filarmónica de Berlín y una de las instituciones de este congreso. Algo así, garantizan entre risas para los neófitos, como el Mick Jagger del clarinete.

Mientras en el hall se arremolinan decenas de chavales jóvenes, padres con niños, madres con carritos durmiendo a bebés y señores con años de profesión a la espalda, Cristina y Miguel están investigando unas partituras. Tocan el clarinete desde hace 12 y 10 años (tienen 21 y 22) y ahora se forman en Madrid en el conservatorio. Estar en esta cita entre tanto talento hace aflorar los sueños de estos dos jóvenes clarinetistas.

"El trabajo ideal sería en una orquesta o como profesora de conservatorio", cuenta ella mientras que su compañero muestra su desencanto ante la perspectiva de la docencia. El sueño sería tocar en las orquestas de Viena: "Aunque siendo chica...". Berlín u Amsterdam, quizás. Siendo más realista Cristina se ve opositando para entrar en la Orquesta Nacional de España. El objetivo: vivir de ello, garantizan mientras se despiden para asistir a otra actividad.

La zona de exhibición del ClarinetFest en el Centro Cultural Conde Duque
La zona de exhibición del ClarinetFest en el Centro Cultural Conde Duque

Kinsey despega los ojos de su libro para contar que lleva once años en este mundillo. "Esto es algo así como el mayor festival de jazz que te puedas imaginar", intenta hacernos entender. No es su primer festival, dice mientras explica que el año pasado ya participó en Louisiana. Tampoco lo es para los miembros del Quarterto Julius. Estuvieron hace dos años en el que se celebró en Assisi (Italia) y uno antes en Los Ángeles. "Es difícil venir a tocar al ClarinetFest, hay selecciones bastante disputadas, pero es un foro perfecto para intercambiar experiencias", aseguran estos hombres que llevan más de 30 años aferrados al clarinete.

Empecé para tocar la trompa pero terminé con el clarinete de rebote porque era el instrumento que quedaba libreLlopis es conocido en España. Tocó ayer por la mañana y el viernes será jurado de uno de los concursos que celebra. Lleva 38 años tocando, "por cinco horas diarias, imagina...", explica entre risas. "En Valencia hay mucha tradición musical. Mis amigos me animaron cuando era pequeño y me apunté. Empecé para tocar la trompa pero terminé con el clarinete de rebote porque era el instrumento que quedaba libre". "Cómo no iba a venir. Ya me gasté 1.000 euros sólo en el billete para ir a Los Ángeles y este año es aquí. Es el mejor lugar para tener ofertas, probar y comprar, que no es nada fácil", relata.

Mientras saluda a unos y a otros, a pocos metros en el Conservatorio de Música Amaniel comienza la clase magistral de Karl Leister. La espera en un auditorio a medio llenar se sucede con una clase improvisada. Christine, de Denver, que minutos antes charlaba animada con un joven nortaemricano en esas conversaciones teen de pasillo, sube al escenario a tocar una pieza mientras un profesor va puliendo su técnica. Minutos después llega el maestro empapado por la lluvia madrileña y entre aplausos. Su entrada promete espectáculo. 

Lucía, otra valenciana, tendrá el privilegio de tocar ante él. Es uno de los platos fuertes de esta primera jornada que cierra con un concierto en el Teatro Monumental con la Joven Orquesta Nacional de España, dirigida por Lorenzo Viotti, y con la participación de Corrado Giuffredi, solista de la Orquesta de la Svizzera Italiana,  y los españoles Justo Sanz y José Franch-Ballester. Y esto sólo el primer día. La locura del clarinete no ha hecho más que empezar. 

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