Icono de la música ligera europea

Gino Paoli, el hombre que disparó una bala al corazón de la canción romántica

El Festival La Mar de Músicas homenajea al cantante italiano

Foto: Gino Paoli y Christina Rosenvinge en La Mar de Músicas (EFE)
Gino Paoli y Christina Rosenvinge en La Mar de Músicas (EFE)
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El premio de este año del festival La Mar de Músicas (Cartagena) fue para el italiano Gino Paoli. Pocos reconocimientos más merecidos, ya que sus canciones han empapado la memoria sentimental del último siglo en Europa , alcanzando cotas equiparables a maestros como Cole Porter, Vinicius de Moraes o Georges Brassens.

Superados ya los ochenta años, puede presumir de una vida intensa , de esas que te las cuentan en una novela y pensarías que el autor estaba exagerando. La anécdota mayor consiste en superar un intento de suicidio a los 19 años: intentó pegarse un tiro en el pecho y desde entonces vive con una bala alojada en el pericardio. Fue uno de los principales protagonistas del Festival de San Remo en los sesenta, la época dorada, para luego obtener un puesto como diputado independiente por el Partido Comunista italiano, cargo que ejerció entre 1987 y su abandono en 1992.  

 

Invitados españoles

La noche del lunes, en el moderno auditorio de El Batel, junto al precioso puerto, ofreció un concierto cumplidor. Suplió sus lógicas limitaciones vocales con toneladas de clase. La ventaja de Paoli al subirse a un escenario es que cuenta con un material tan vibrante que no hace falta una interpretación apoteósica para lograr el contagio emocional. Le basta un grupo de jazz clásico, veterano y eficiente. La tercera pieza de la velada, Sapore di sale, es una de esas canciones eternas que hacen que se pare el tiempo siempre que suena. Con unos mínimos mimbres, consigue que cada oyente active la memoria viajando hasta el amor perdido de su elección.

Su ventaja en directo es que cuenta con un material tan vibrante que no hace falta una interpretación apoteósica para lograr el contagio emocional

Todo un acierto la decisión de animar la recta final con tres invitados españoles: Christina Rosenvinge aportó altura y relieve a la distinguida Il cielo in una stanza, Coque Malla (ex Los Ronaldos) animó la melodía de Una lunga storia y Silvia Pérez Cruz se hizo con los mandos de Senza Fine, añadiendo un toque eufórico. Por supuesto, hubo algún titubeo en estos duetos, pero todas las partituras salieron ganando. También funcionó la interpretación colectiva de ¿Cómo fue?, de Ernesto Duarte. La noche transcurrió a golpe de clásicos como Una furtiva lágrima. Vivire ancora y Contigo en la distancia

Fiesta en el Ayuntamiento

La Mar de Músicas puede presumir de un modelo de festival cercano y eficiente, que combina concierto gratuitos en espacios públicos con otros a precios razonable en distintos rincones emblemáticos de la ciudad. El lunes destacó sin duda la orquesta cumbiera Chico Trujillo, grupo clave de la escena chilena, país invitado de esta vigesimoprimera edición del festival. Si queremos orientarnos, podemos describirles como un cruce entre Los Fabulosos Cadillacs y unos Los Rodríguez que hubieran renunciado a la obsesión stoniana para abandonarse en brazos de la cumbia. Curtidos en cumpleaños, bolos autogestionados y fiestas universitarias,  consiguen potenciar los recursos de la música latina añadiendo sustancia jamaicana y un ritmo  trepidante similar al que caracteriza a la música  popular balcánica. En una palabra: fiestón asegurado. Pusieron patas arriba la plaza del ayuntamiento, haciendo saltar en las primeras filas a una mezcla de punkis, familias con carritos de bebé y grupos de migrantes en busca de jarana.

 

Quien quiera disfrutar de Chico Trujillo puede hacerlo hoy martes en Valencia, el día 23 en la sala Apolo de Barcelona o ya en agosto en Lisboa (13),  Algarve (14) y Sevila (15). No se arrepentirán.  

Después de semejante sacudida, costó aterrizar en el delicado concierto del británico Douglas Dare, basado en teclado y suaves percusiones. Imaginen un cruce entre Antony Hegarty y Coldplay sin el vozarrón del primero ni los estribillos pop de los segundos. Unos lo llamaran sutil y otros lo tildarán de soso. Música para amantes de la nueva hornada de electrónica huipersensible, léase The XXBurial o James Blake. En cualquier caso, el show ganó mucho programado en el escenario de La Catedral, un marco que impresionó al propio artista. "Este es el sitio más bonito en el que he tocado en mi vida...y el más caluroso".

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