guillermo solana, director artístico del museo

"En todas las exposiciones del Thyssen intentaremos que haya obra a la venta"

El director artístico del museo asegura que el hecho de que una obra esté a la venta "es una cuestión que no nos concierne". "Ahórrense las investigaciones", zanjó

El Museo Thyssen de Madrid inaugura hoy la exposición Zurbarán: una nueva mirada, una retrospectiva del pintor extremeño que se puede ver hasta el próximo 13 de septiembre y que reúne 63 obras, de las que varias proceden de galerías de arte privadas y están a la venta. Una de ellas es La Virgen niña dormida (1655), que se vende por 2,5 millones de euros, según aseguró la galería parisina Canesso a este periódico. Guillermo Solana, director artístico del museo, respondió ayer que el hecho de que una obra esté a la venta "es una cuestión que no nos concierne". "Ahórrense las investigaciones, en todas las exposiciones del Thyssen intentaremos que haya obra de galerías de arte aunque esté a la venta", zanjó.

Solana, quien aseguró que en los estatutos del museo se prohíbe expresamente que la colección se preste a galerías pero no al revés, añadió que "así lo hacen todos los museos más prestigiosos del mundo", porque de otro modo "sería imposible hacer una exposición". Además, insistió en que "no existe ninguna norma deontológica que lo prohíba", citando el Código de Buenas Prácticas, que avala el Ministerio de Cultura y en cuya redacción participó. "No sólo no existe un artículo en el código que prohíba que una obra de una galería o que esté a la venta pueda exponerse sino que en ninguna sesión nadie propuso una prohibición así" .

Sin embargo, este código o el realizado por el Consejo Internacional de Museos (ICOM) se detalla que la función principal de un museo "no es legitimar obras o artistas" sino "coleccionar y conservar el patrimonio". Y grandes museos como la Tate de Londres recoge en su código (artículo 3) que la exhibición de una pintura puede revalorizarla y por eso no se pueden aceptar préstamos de obras a la venta.

Exposición 'Zurbarán: una nueva mirada' en el Museo Thyssen (Efe)
Exposición 'Zurbarán: una nueva mirada' en el Museo Thyssen (Efe)

Zurbarán, más allá del tenebrismo

Hablar de Francisco de Zurbarán es hablar de sombras. En primer lugar, de la de Velázquez, su amigo pero también quien le eclipsó hasta que los románticos franceses empezaron a reivindicarle como la figura central de la pintura española. Y de sombras evocadas por trazos oscuros y luces tenues. Conocemos a Zurbarán como el pintor de la penitencia, de los monjes y los santos -o como le llamo Guinard el "pintor de la vida monástica"-, del misticismo y del tenebrismo, Es su marca característica, pero esta exposición quiere ahondar en el Zurbarán más desconocido que va evolucionando hasta ser un "colorista excepcional", como destacó ayer Odile Delenda, la mayor experta en Zurbarán y comisaria de la muestra además de autora del catálogo razonado del pintor.

'Desposorios místicos de santa Catalina de Alejandría' (1660-1662) (Colección privada)
'Desposorios místicos de santa Catalina de Alejandría' (1660-1662) (Colección privada)

"Fue un maestro del color", reiteró Mar Borobia, jefa del área de Pintura Antigua del museo y también comisaria de la exposición. Destacó su evolución de un estilo más líneal, escultórico y volumétrico hacia el juego con tonos más claros y paisajes, de su etapa madrileña, o con pinceladas más suaves y fondos más transparentes de su última etapa.

Para "quitar la imagen del pintor oscuro", justificaron ayer Solana y Borobia, el montaje de la exposición rehúye de las tonalidades oscuras y sombrías y apuesta por un tono albero en sus paredes. "Desde el primer momento insistimos en ese Zurbarán de color y luz que, además, queda reflejado en las restauraciones", aseguró la comisaria. "Este ocre le da aún más luminosidad al pintor. No queríamos usar grises u oscuros, que es como habitualmente se ha presentado a la pintura española", prosiguió, porque, además de homenajear su etapa sevillana, ofrece "una respuesta soberbia que envuelve a la pintura y la resalta y hace protagonista de la exposición".

'Huída a egipto', de Zurbarán. (1640)
'Huída a egipto', de Zurbarán. (1640)

Borobia y Delenda destacaron el uso del color en Zurbarán (blancos, rosas o verdes) "en gamas muy elegantes que combina a la perfección de una forma muy valiente y moderna" así como su gusto y meticulosidad por el detalle, ampliamente representado con minuciosidad en los ropajes y sus texturas en obras como San Ambrosio o San Blas. "Fue un pintor de lo cotidiano, sacralizaba lo cotidiano", resaltó Delenda junto a gran su imaginación. 

Desde que en 1988 el Museo del Prado y en 1998 en Sevilla con motivo del IV Centenario de su nacimiento se dedicaran dos muestras a Zurbarán, no había habido una gran exposición dedicada a uno de los grandes maestros del Siglo de Oro. Esta muestra, organizada de forma cronológica y que se ha centrado en obra autógrafa, tiene su principal atractivo en las ocho nuevas atribuciones que han aparecido desde entonces. Entre ellas, la Aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco, perteneciente a una colección privada y que es uno de los cuadros que puede llegar a venderse junto a La Virgen niña dormida; Los desposorios místicos de santa Catalina de Alejandría, que es la última atribución hecha en 2012 por Delenda, quien ha constatado que coincide con la descripción que hizo en su testamento de los cuadros que había en su taller; un San Antonio de Padua, la Huída a Egipto, Cristo crucificado con San Juan, la Magdalena y la Virgen o San Francisco rezando en una gruta.

'Peras en cuenco de porcelana', de Juan de Zurbarán. (1645)
'Peras en cuenco de porcelana', de Juan de Zurbarán. (1645)

San Serapio, un cuadro que no se veía desde hace medio siglo en España y es el más antiguo de la exposición (1628), es otro de los grandes lienzos más destacados y ha viajado desde Estados Unidos a mitad de restauración para exhibirse en Madrid. Otras imponentes obras de las 63 que reúne la exposición, 23 de las cuales viajan por primera vez a Madrid, son San Francisco de pie contemplando una calavera; Hércules desvía el curso del río o Cristo muerto en la cruz.

La exposición también cuenta con dos novedades más. Por un lado, las comisarias han querido detenerse en el obrador de Zurbarán, donde trabajaron "pintores excepcionales" como los hermanos Polanco, José Luis Zambrano, Bernabé de Ayala o el Maestro de Besançon. Mención aparte merece su hijo, Juan de Zurbarán, quien centra la sala dedicada al bodegón con siete de sus composiciones mirando de tú a tú a las de su padre, como son el Agnus Dei o Bodegón con cacharros. "La calidad de Juan es excepcional. Es otro pintor de primera categoría y muy conectado con su padre", resaltó Borobia, pero que vio truncada su carrera al morir de peste con 29 años.

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