una jornada sin actuaciones en directo

Silencio, la música se muere

La mayoría de las salas de conciertos de Cataluña y País Vasco y el 90% de las de Madrid se han unido a la campaña 'Un día sin Música' para pedir al Gobierno la bajada del IVA cultural

Foto: La madrileña sala Gruta 77 enmudecerá esta noche (P.C.)
La madrileña sala Gruta 77 enmudecerá esta noche (P.C.)

Silencio para hacer ruido. Hoy la música no se toca. Literalmente. El 90% de las salas de conciertos de Madrid y la práctica totalidad de las de Cataluña y el País Vasco enmudecen esta tarde dentro de la campaña Un día sin Música para exigir al Gobierno la bajada del IVA cultural del 21%. No habrá actuaciones, ni música en vivo y muchas salas directamente no abrirán. Sólo se escuchará el silencio ensordecedor de una industria (formada por autores, músicos, promotores, salas, técnicos...) que asegura que no puede seguir soportado un impuesto que les está dejando al borde de la muerte.

Antes, a las 10.30 de la mañana, los miembros de las ocho principales asociaciones de promotores musicales y las salas de música en vivo adheridas entregarán en el Congreso de los Diputados las más de 220.000 firmas recogidas a través de la plataforma change.org y habrá (desde las 11) una concentración con artistas y profesionales del sector en la plaza de Neptuno. Desde que se lanzó la protesta se han sumado muchos cantantes famosos como Joan Manuel Serrat, que retrasó un día el concierto previsto en Madrid para el día 20 (aunque finalmente no se celebrará por motivos de salud), Coque Malla, David Bustamante, Leiva, El Arrebato, Joaquín Sabina, Alejandro Sanz o Elefantes, entre otros muchos.

"El IVA nos ha hecho mucho daño. Hemos perdido los márgenes que teníamos para seguir invirtiendo en nuevos talentos y hemos dejado de ser competitivos respecto al resto de países de Europa, que es donde van las grandes giras internacionales porque la oferta es mucho mejor. Esto ha provocado el cierre de empresas y mucho paro. Salir adelante es prácticamente imposible", afirma Pascual Egea, presidente de la Asociación de Promotores Musicales (APM). Egea garantiza que el sector, a pesar de las cifras de recuperación del año pasado, que se deben, explica, a grandes conciertos con elevados precios como los de los Rolling Stones o One Direction, no puede seguir adelante porque no tienen posibilidad de reinvertir para apoyar a los músicos y arriesgar. "Los músicos emergentes no tienen donde tocar y, de este forma, la industria se está estancando porque se está matando su futuro".

'El IVA nos ha hecho mucho daño. Hemos perdido los márgenes para invertir en talentos y hemos dejado de ser competitivos' 

Las cifras, aseguran las asociaciones, hablan por sí solas. El número de espectadores de los conciertos ha bajado un 30% respecto a 2008; el primer año completo de ivazo (septiembre de 2012 a agosto de 2013) la facturación cayó casi el 29%, y, a pesar de que la música en vivo empezó a sumar datos positivos en 2014 (con un crecimiento del 9,7% de la recaudación), en los primeros 24 meses de IVA al 21% confirman que el sector del directo dejó de ganar 96,2 millones de euros.

Pero estas son las grandes cifras. Frente a ellas, como siempre, las más ilustrativas y las que dan buena cuenta de cómo está machacando el IVA cultural al sector de la música en vivo las encontramos donde esta se cuece. Esta noche, por ejemplo, un cartel de 'Cerrado por el IVA' colgará de la puerta de Bogui Jazz. Tampoco sonará rock en Gruta 77. Indio, su dueño, cuenta que ellos han tenido conciertos históricamente 363 días al año. Con la crisis y el IVA, se han reducido casi al 50%. Las actuaciones de los lunes, martes y miércoles, cuando apostaban por los nuevos talentos, han desaparecido y respecto a los puestos de trabajo, antes eran siete personas en la sala y ahora cinco y trabajando menos días a la semana. Además, cada vez más conciertos son deficitarios y con menos público.

Silencio, la música se muere

¿Cómo sobreviven? "Con créditos y mi patrimonio personal... y pensando que deben venir tiempos mejores. Yo he tenido que vender mi casa. Ahora mismo el sector está en manos de los bancos. Todas las salas de Madrid dependemos de los bancos. Sería muy bonito que dependiéramos del Ministerio de Cultura, del Área de las Artes del Ayuntamiento o de la Consejería de Cultura de la Comunidad", afirma. Un panorama desolador, pero también bonito, matiza, "porque he dicho que no arrojo la toalla". "He aportado todo lo que tengo, lo mínimo sería que nos ayudaran un poquito", afirma pidiendo créditos blandos, líneas de ayudas institucionales y políticas de fomento de la música en vivo coordinadas desde los municipios y las comunidades autónomas, además de bajando el IVA, claro.

"Este Día sin Música debería haber llegado antes, pero nos hemos fiado demasiado de las instituciones. Llega cuando estamos tan sumamente quemados que no nos queda que otra que patalear. Nos sentimos discriminados. Hacemos un trabajo cultural y no entendemos que la cultura tenga este IVA. Lo que en otros países sería reunirse con las Administraciones para colaborar, que haya ayudas y un programa de música en vivo en la ciudad, aquí no sólo no lo hay sino que encima tenemos un 21% de IVA. Al final, lo que nos queda es pedir que nos dejen trabajar tranquilos y que se dignifique nuestra labor y la de los músicos", añade.

'Cerrado por el IVA' en Bogui Jazz (P.C.)
'Cerrado por el IVA' en Bogui Jazz (P.C.)

"Los locales que hacemos música en vivo nos identificamos mucho con los músicos que tocan en nuestras salas. Ambos siempre estamos en el umbral de la supervivencia", asegura Dick Angstadt,  dueño de la sala madrileña Bogui Jazz. Analiza otros de los problemas que están mermado la cantidad y la calidad de la música en vivo en España como las leyes contra el ruido, la ley de espectáculos de la Comunidad de Madrid que prohíbe la entrada de menores a los locales de música en vivo o la "surrealista" normativa que hace que los bares paguen un 10% de IVA y las salas de música en vivo un 21%. "No tiene explicación. Es una agresión a la música en directo", se queja.

"Somos el sector, dentro de las artes, menos subvencionado. No quiero decir con ello que se nos tenga que subvencionar de una forma especial, pero sí que las instituciones al menos se quiten del medio y no nos acosen", razona Angstadt. En su sala, confiesa, 2013 fue un año "horrible", tanto que tuvieron que aportan los ingresos familiares para mantener la actividad, aunque parece que las cosas empezaron a remontar el año pasado. Aun así, se han quedado por el camino alrededor de 50 conciertos y entre el 5 y 10% de los músicos que actúan en su sala no viven en exclusiva de sus bolos.

'Ahora mismo el sector está en manos de los bancos. Todas las salas de Madrid dependemos de los bancos'

 

Por eso, prosigue, ve fundamental una convocatoria como la de Un Día sin Música para que el Gobierno y los ciudadanos tomen conciencia de la importancia de la música en directo. "Se me va a hacer muy extraño. Yo no sé si ha ocurrido antes. No recuerdo ni un día sin música en Madrid y llevo aquí desde 1971", rememora. Indio añade una preocupación más: "El problema hoy es la baja afluencia de público. El problema de mañana es que estamos frenando las vocaciones de nuevos músicos", además de que se está fomentando un sector amateurizado que repercutirá en la calidad cultural del país.

"No pretendemos levantarnos en armas, sino que se den cuenta del destrozo que están haciendo a la música y a la cultura en general", concluye Egea. Y que, en definitiva, como el 'Anoche el Rock & Roll me salvó la vida' que reza la camiseta de Indio, la música nos siga salvado cada noche.

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