librero, profesión de riesgo

"He salido de la cárcel esta mañana. ¿Tiene algún libro que no sea muy denso?"

Un libro recopila las peticiones más extravagantes de los lectores en EEUU, Inglaterra y España

Foto: Clientes paseando por una librería. (EFE)
Clientes paseando por una librería. (EFE)
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El cliente siempre tiene razón. He aquí una máxima comercial que pocos se atreven a poner en duda. Ahora bien. ¿Y si el cliente es un nazi, está loco o hace peticiones extravagantes? Pues que siempre tiene razón.

Diálogo real número uno:

-Busco un estudio sobre la obra de García Márquez escrito por García Lorca.

-¿Está usted seguro de lo que me está pidiendo? Recuerde que a García Lorca lo fusilaron en el 36…

-¡Completamente! ¡Lo he visto con mis propios ojos!

'Busco un estudio sobre la obra de García Márquez escrito por García Lorca'

Diálogo real número dos:

-¿Tenéis una copia de 1986?

-¿1986?

-Sí, de Orwell.

-Será 1984.

-No, estoy seguro de que es 1986. Siempre lo recuerdo porque nací ese año.

Insistimos: el cliente siempre tiene razón. En otras palabras: ¡Lo que tienen que aguantar los libreros!

La épica relación tendero/cliente entra ahora en una nueva dimensión (cómica) gracias a una joyita editorial, Cosas raras que se oyen en las librerías (Malpaso, 2015), del escritor y librero británico Jen Campbell, que ha reunido algunos de los diálogos más disparatados oídos en el puesto de trabajo (por él o por otros libreros).

La edición española incluye un anexo recopilado por la editorial tras consultar a libreros amigos. Ejemplo de cliente celtibérico: “¿No tendrá uno de Javier Marías pero con vampiros?”

Las peticiones extravagantes, como ven, son uno de los puntos fuertes del texto. A la gente le gusta hilar fino cuando regala un libro a un ser querido, quieren atinar, y si para lograrlo hay que reescribir la Historia, pues se reescribe.

“¿Tenéis relatos en los que Robin Hood no robe a los ricos? Mi esposo se llama Robin y quiero hacerle un buen regalo por su cumpleaños, pero es un financiero, así que…”.

'¿No tendrá uno de Javier Marías pero con vampiros?'

En efecto, cualquier cosa con tal de agradar a tu pareja, aunque sea a costa de engañarla... e implicar al librero en una conspiración a pequeña escala:

-¿Tenéis libros firmados por Margaret Atwood?

-Tenemos muchos libros de ella, pero ninguno firmado. Lo siento.

-Quiero regalárselo a mi mujer por su cumpleaños y sé que le encantaría tener un ejemplar firmado. ¿No podrías falsificar la firma?

Sexo sin freno

Llegados a este punto, es necesario analizar las peticiones de tipo sexual. Atentos a este anciano sembrando el terror cómico en una librería londinense:

-¿Tiene usted libros sobre sexo?

-Alguno hay.

-Excelente. Me acaban de operar de la cadera y quiero saber cuánto tiempo tengo que esperar… ¿Me explico?

-Se explica…

-Aunque, ahora que lo pienso, usted lo podría averiguar en ese ordenador que tiene ahí, ¿verdad?

-Supongo que sí.

-Internet es una maravilla.

'Me acaban de operar de la cadera y quiero saber cuánto tiempo tengo que esperar para tener relaciones sexuales'

Por no hablar de este desternillante intercambio librero/cliente en Londres. Si hay que entregar el título de librero del año, debería ser para este hombre (por salir airoso de semejante trance).

- ¿Venden ese recetario para cocinar con esperma?

-No, lo siento.

-Lástima. Tenía ganas de probarlo. ¿Lo ha usado usted?

-No, soy vegano.

Las familias van siempre a tope

La familia que lee unida, permanece unida. Y la familia que va unida a una librería, genera el caos a su paso. Eso es así.

Dos ejemplos de surrealismo familiar de alto voltaje:

1) Conversación padre/hijo en una librería de Maryland (EEUU):

-¡Deja de chillar! ¡Sólo debes hacerlo cuando hay un incendio.

-¿Y si una comadreja asalta la tienda!

-Eso depende, tal vez si está armada.

2) Diálogo niño/madre en el Reino Unido.

-Mami, ¿me compras este libro?

-Pregúntale a tu padre.

-¡Papá! Mami dice que si no me compras este libro no podrás acostarte con ella esta noche.

Por último, observen a un padre tomándose extremadamente en serio los pequeños dramas familiares:

-¿Tenéis libros con pasajes que se puedan leer en un funeral?

-Claro, lo ayudaré a buscarlos. Y le doy mi más sincero pésame.

-No se preocupe, sólo ha sido el conejito de mi hija.

'¡Papá! Mami dice que si no me compras este libro no podrás acostarte con ella esta noche'

Políticas cotidianas

Si uno es un librero un poco perspicaz, quizá pueda intuir de qué pie ideológico cojea su cliente. Es más: a veces uno no necesita ser un lince para averiguar las tendencias políticas del cliente:

-Estoy buscando una biografía interesante. ¿Podría recomendarme algo?

-Por supuesto. ¿Qué tipo de libros le interesan?

-Bueno, me encantó Mein Kampf, de Adolf Hitler.

-¿?

-Quizá ‘encantó’ no sea la palabra más adecuada.

-No, probablemente no.

-‘Gustó’ queda mejor. Sí, me gustó mucho.

'Estoy buscando una biografía interesante... Me encantó Mein Kampf, de Adolf Hitler'

También se puede dar el caso de que el cliente acabe desvelando sus prejuicios de la manera más inesperada. Cliente que sostiene un libro de Harry Potter pregunta lo siguiente a librero:

-Esto no va de chalados y cosas raras, ¿verdad?

-¿Qué quiere decir? ¿Hombre lobo y eso?

-No (susurra)… de maricas.

-Ya…

Algunos culturetas suelen mirar por encima del hombro a los lectores de best sellers escapistas. Amigos gafapastas: ¿Y si uno ha tenido un mal día (o un mal año) y lo único que quiere es leer algo que no le complique más la vida? ¿No tiene derecho a leer en paz?

-¿Me podría recomendar algún libro?

-Por supuesto. ¿Qué tipo de libros le gustan?

-Bueno, he salido de la cárcel esta mañana. Algo que no sea muy denso me vendría bien.

Extravagancias para todos

Los clientes extravagantes suelen generar situaciones absurdas. ¿Quién quiere un librero cuando lo que realmente necesita es un loqueronbsp;Atentos:

-¿Tienen libros verdes?

-Sí, están arriba, al lado de los policiacos.

La señora sube la escalera y enseguida regresa indignada

-¿Por quién me ha tomado usted? Busco libros de color verde, no libros guarros.

-Discúlpeme, no la entendí. En ese caso tenemos la 'Historia de España' de Menéndez Pidal. Cuarenta y dos tomos. Muy verdes.

-Perfecto, me los llevo.

'¿Por quién me ha tomado usted? Busco libros de color verde, no libros guarros'

Para rematar la función, ahí va una de las peticiones literarias más extravagantes de todos los tiempos.

-Se dice que mil monos con máquinas de escribir podrían acabar produciendo maravillas. ¿Lo sabía?

-Sí.

-¿Tiene algún libro de esos?

-No.

Señores editores: ¿A qué esperan para publicar el libro Los mil monos con máquinas de escribir que escribieron las obras completas de Arturo Pérez-Reverte en una sola tarde. Será un superventas, se lo digo yo. 

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