entrevista con el escritor

Mayorga resucita a los indignados de 'FuenteOvejuna'

El dramaturgo firma la versión de la obra de Lope de Vega para una excelente y moderna puesta en escena a cargo de la Joven Compañía y dirigida por José Luis Arellano

Foto: El dramaturgo y director Juan Mayorga (Daniel Muñoz)
El dramaturgo y director Juan Mayorga (Daniel Muñoz)

El trabajo de la Joven Compañía no tiene techo esta temporada. No sólo da oportunidades a actores de entre 18 y 25 años y abre el teatro a los jóvenes, o mejor dicho a todos los espectadores del siglo XXI independientemente de su edad, sino que además aglutina en torno a sí a dramaturgos y directores consolidados para crear propuestas tan interesantes e imprescindibles como el Fuente Ovejuna que acaban de estrenar en el Centro Cultural Conde Duque, en Madrid (hasta el 30 de abril).

Esta versión moderna y fresca de la obra de Lope de Vega, dirigida por José Luis Arellano, culmina una temporada de riesgo y talento que comenzó con Punk Rock, le siguió una excelente Hey Boy Hey Girl, la versión Gandía Shore style de Romeo y Julieta, y acaba con el levantamiento del pueblo oprimido más universal de nuestra literatura. Y más actual, por otro lado, porque esta Fuenteovejuna es la España de nuestro pasado y, sobre todo, la de nuestro indignado presente. 

Juan Mayorga, uno de los mejores dramaturgos del país, es el responsable de esta versión tremendamente contemporánea y atractiva donde el verso se respesta y resuena natural y cercano, donde la violencia y la melancolía pesan mucho más que en otros montajes de esta obra y donde Lope y los clásicos, de nuevo, nos dan una colleja y enseñan mucho de lo que nos pasa hoy. 

P: La violencia profunda que hay en la obra de Lope de Vega tiene muchísimo peso en este montaje, mucho más de lo habitual. ¿Quería resaltar este plano en su versión?

R: Es que es una historia extraordinariamente violenta. El montaje de José Luis Arellano no oculta esa violencia pero tampoco hace pornografía de la violencia o una exhibición obscena de ella. Lo que sucede es que Fuenteovejuna es una obra muy violenta porque está en el origen del conflicto el abuso del poder del comendador y de la Orden de Calatrava, porque la reacción del pueblo es asimismo violenta, pero esa violencia emancipadora o en defensa propia que opone el pueblo a la violencia opresora del comendador no se salda en una armonía final, sino que el pueblo, de algún modo, se ve obligado a elegir a otro señor. La obra no acaba en un final feliz para un pueblo emancipado. 

P: ¿Cómo ha sido el trabajo para reducir y aligerar el texto de Lope?

R: Ya había hecho una versión anterior para el TNC. Es una obra que amo y mi búsqueda esta vez ha sido, efectivamente, atendiendo a que estaba dirigido para un elenco muy joven y, en principio, a unos espectadores muy jóvenes [se han vendido, por el momento, 8.000 localidades de los matinales para los institutos a las que habrá que sumar las funciones abiertas al público a las 20.00]. El verso es especialmente exigente y la palabra de Lope recrea unas imágenes hermosísimas pero también complejas. Por ello convenía concentrar las situaciones y me ha llevado a una reescritura que espero no sea demasiado torpe. Mi mayor anhelo es que no se me perciba mucho. He intentado, siempre con Arellano, que apareciese el alma de Lope y que la reducción en letra no condujese a una reducción en complejidad. 

P: Hoy nos resuena muy actual este Lope de Vega. 

R: Los clásicos siempre tienen esa capacidad y, es verdad, que esta obra habla de un pueblo que asiste resignado y que, de algún modo, parece haber sido educado en la docilidad. En un determinado momento se subleva cuando ese orden injusto se desborda, pero el pueblo también se desborda. Es algo siempre vigente y, desde luego, en este tiempo. Por otro lado, también da que pensar ese cierre melancólico porque, a diferencia de otras versiones que la presentan como la sublevación de un pueblo, no es una victoria limpia del pueblo. Ellos anhelan libertad pero sólo puede participar, de algún modo, de la elección entre señores. Eso es muy contemporáneo también. No es que gire entre la dominación y la libertad, es que lo que pueden elegir es entre formas de dominación más o menos habitables.

'Fuente Ovejuna', de la Joven Compañía (Javier Naval)
'Fuente Ovejuna', de la Joven Compañía (Javier Naval)

P: ¿Qué sería hoy Fuenteovejuna?

R: Ha habido muchos movimientos en el mundo en los que ha aparecido la gente en la calle. Algunos han sido presentados como lo hace precisamente por la Orden de Calatrava en la obra, es decir, son denunciados como delincuentes. El fenómeno más cercano a Fuenteovejuna podría ser las revoluciones de la Primavera Árabe, que tuvieron una extraordinaria espontaneidad, han acabado siendo utilizadas y, finalmente, no ha habido emancipación sino salidas muy complejas y, en ocasiones, contradictorias. También tiene que ver con lo que ha sucedido en el primer mundo ante la sensación de injusticia, opresión, de abuso. En todo caso será el espectador el que, si quiere, establezca esas correspondencias. 

P: ¿El 15M u Occupy Wall Street podrían ser esas sublevaciones del primer mundo?

R: Sí hay algo de eso en esa ocupación de la calle, pero en Fuenteovejuna hay no sólo una solución violenta sino una exposición de los personajes. Laurencia, el alcalde y todas las gentes del pueblo se exponen a un enorme peligro. Podríamos que decir que lo que sucede es un caso extremo. Nos habla de cómo un pueblo se levanta cuando se desborda su paciencia, incluso un pueblo dócil y educado en la resignación y la aceptación en un momento dado percibe la injusticia de su situación y lanza un zarpazo de bestia, pero lo hace con una gran exposición y arriesgando su vida. 

R: Además de esta versión, acaba de estrenar en Avilés Reikiavik, una obra que recrea la final de ajedrez disputada en 1972 entre Fischer y Spassky en plena Guerra Fría. La próxima temporada se podrá ver en Madrid. Explíqueme qué hay detrás de esta obra.

R: Es una obra que nace de la imagen de dos hombres que están unidos, pero separados al mismo tiempo, por un tablero de ajedrez en un parque. Lo que me planteo es si ellos realmente están jugando a recrear Reikiavik y a reconstruir aquel duelo. Juegan igual que dos jugadores de ajedrez, un día uno es las blancas y al otro, las negras; un día son Fischer y otro Spassky, pero también su mujer o su madre o Kissinger. Cuenta la historia de Fischer y Spassky que, de algún modo, es una miniatura de la Guerra Fría, y la de Waterloo y Bailen, dos seres misteriosos que juegan a este juego y, en realidad, han encontrado una histroria que cierra todas las historias, no sólo las grandes historias como La Odisea sino también las propias de las relaciones con los suyos. Jugar a Reikiavik les permite ser otros y vivir otras vidas, pero también explorar la propia vida sin reconsutrir la partida como un documental sino imaginando, explorando y forzando la realidad.

Cartel de 'Reikiavik'
Cartel de 'Reikiavik'

P: Es la segunda vez que dirige tras La lengua en pedazos (que sigue de gira), ¿qué le ha motivado a repetir?

R: En ambos casos he tomado la decisión de dirigir porque ignoraba como se podrían poner en escena. Hay piezas en las que uno lo vislumbra pero estas obras encerraban una teatralidad por descubrir. Y quería hacer ese viaje. En este caso, ver cómo sólo tres actores (César Sarachu, Daniel Albadalejo y Elena Rayos) pueden representar a una multiplicidad de personajes de una forma sencilla y haciendo gozar al espectador. Eso se consigue con unos actores extraordinariamente elocuentes que son capaces de convocar la complicidad del espectador. Reikiavik es una obra muy teatral.

P: Y ahora en mayo llega al teatro Lara otra obra suya, dirigida por Jorge Sánchez: Famélica. Es una comedia que parte de una situación bastante insólita. ¿Qué es esta red comunista de protección mutua entre trabajadores?

R: Es una situación extravagante. A un trabajador le ofrecen formar parte de esta red y se lo toma como si fuera casi una cámara oculta. La red permite que quien esté en ella no pierda su trabajo ni su posición en la empresa, pero despacho adentro cada uno puede dedicarse a su verdadera pasión en vez de resolver expedientes o a lo que se dedique la empresa. El tema de las sociedad secretas siempre me ha parecido muy interesante. Estoy en el súper y me pregunto si en realidad las cajeras lo son en realidad o están en una red de otra cosa, por ejemplo. (risas) Ese tema me es muy atractivo y grato. No es una teoría de la conspiración sino de que en nuestra sociedad haya sociedades secretas de protección mutua. En el fondo, la obra habla también del malestar y de cómo muchas gentes pueden simular que participan del discurso y, en realidad, tienen un discurso o unos deseos a contracorriente de lo que defienden en apariencia. De algún modo, estas personas son los que realmente son y quieren ser dentro de sus despachos. Creo que hará reír, lo espero, pero también toca un asunto serio en medio de su extravagancia.

Cultura

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios