"Es un reconocimiento a los especialistas de la casa"

Miguel Falomir sustituye a Finaldi en el Museo Nacional del Prado

Es el responsable, junto con el equipo de restauración del museo, del descubrimiento de 'La Gioconda'

Foto: Miguel Falomir, nuevo director adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado.
Miguel Falomir, nuevo director adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado.

Miguel Zugaza, director del Museo Nacional del Prado, ya ha decidido: con la marcha de Gabriele Finaldi a la dirección de la National Gallery, ha nombrado a Miguel Falomir (Valencia, 1966) como nuevo director adjunto de Conservación e Investigación. Tal y como ha podido saber El Confidencial, el director lo ha comunicado en una reunión con los conservadores y así lo ha expuesto este lunes en el pleno del Patronato.

Falomir es el conservador responsable de velar por la pintura italiana y francesa de la colección del museo hasta 1700, es decir, la columna vertebral más internacional del museo: Tiziano, Rafael, Tintoretto, Fra Angelico. “Esto es el reconocimiento al trabajo durante la última década de los conservadores del museo. Lo importante no es que haya sido yo, sino que se haya elegido a alguien de la propia casa. Es un reconocimiento a la propia casa”, ha explicado Falomir a este periódico, que ya informó hace meses de la intención de Zugaza de “tirar de banquillo”.

Su definición del Prado es “universal”, porque tiene pintores más allá de lo español. “El padre del Prado es Tiziano”, señalando el hecho de que hace años el museo estaba “encerrado en sí mismo”. “Con la llegada de Miguel Zugaza esto cambió. El Prado, ahora, es muy diferente”.

Por su parte, Zugaza ha destacado “el alto grado de preparación y capacidad de liderazgo de Miguel Falomir para impulsar el desarrollo pleno en los próximos años del Centro de Estudios y la Escuela del Prado y su compromiso para contribuir de forma decisiva en la nueva etapa que se abre ahora en el Museo, con el horizonte puesto en la celebración del bicentenario de la institución en 2019”.

'El Prado no está hecho con la razón, sino con el corazón. Debemos reivindicar ese factor pasional'

Falomir es el responsable, junto con las restauradoras Ana González Mozo y Almudena Sánchez (bajo dirección de Enrique Quintana), del descubrimiento de La Gioconda. Fue él quien ya en su día rectificó la catalogación antigua y la acercó al taller de Leonardo da Vinci, a pesar de estar desvirtuada por un fondo negro realizado, posiblemente, en el siglo XVIII. Gracias a la petición de la pieza del Museo del Louvre, el equipo se puso en marcha y descubrieron lo que hoy podría ser considerado el retrato de Lisa Gherardini.

El especialista en Renacimiento piensa en el futuro de los museos y opina que ninguna otra institución cultural se ha transformado y adaptado a los nuevos tiempos como estos. Cuando llegó hace 18 años al Prado recuerda que había un millón y medio de visitantes, y hoy se ha duplicado. “No se parece en nada a lo que yo viví cuando llegué. El Prado entonces era considerado como el museo enfermo de Europa y hoy es el museo de referencia. Prueba de ello es la marcha de Finaldi a National Gallery. Estar a la altura de los cambios es un trabajo muy exigente. Antes, los museos eran instituciones culturales, ahora son dinamizadores sociales, turísticos, han alcanzado otro estatus. Los cambios exigen tensión intelectual”.

La 'Gioconda' del Prado, tras su restauración y redescubrimiento. (EFE)
La 'Gioconda' del Prado, tras su restauración y redescubrimiento. (EFE)

Precisamente esa es el área donde actuará a fondo Falomir, que lleva años trabajando en el catálogo de Tiziano. “Lo más importante es potenciar el Centro de Estudios del Prado, que debería de servir de conexión entre la Universidad y el Museo, porque ahí es donde nos jugamos el futuro científico del museo. En los últimos años no encontramos reemplazo científico a los investigadores de los grandes pintores de nuestras colecciones. En estos momentos hay poca gente pensando en dedicarse a Rubens, Tiziano, Bosco o Van der Weyden. Son posibilidades muy importantes para nosotros. El Prado debe incentivar intelectualmente a los futuros investigadores”, asegura.

'No encontramos reemplazo científico a los investigadores de los grandes pintores de nuestras colecciones'

Fiel defensor de la investigación en el museo más que en los juegos de mercadotecnia, explica que el aparato científico es “el talento de la institución”. “El Prado ofrece algo que el resto de museos no ofrece y eso hay que saber explotarlo y venderlo. El museo o es científico o se convertirá en una suerte de Disneylandia”.

Ahí reside su singularidad, en su naturaleza única. Es una colección distinta a todas las de los demás museos. El Prado no puede competir en formato enciclopédico con el Louvre, por ejemplo, pero sí en sus intereses. “No está hecho con la razón, sino con el corazón. Por el afán y la pasión coleccionista de los monarcas. Hay que reivindicar el factor pasional”, cuenta el nuevo subdirector de la pinacoteca al hablar de los intereses artísticos de monarcas como Carlos V, Felipe II o Felipe IV.

Su currículo dice que en 1989 se licenció en Historia del Arte por la Universidad de Valencia, con premio extraordinario. Fue becario FPI de Ministerio de Educación y Ciencia en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (de 1990 a 1993). En 1993 se doctora y disfruta de una beca Fulbright en el Institute of Fine Arts de la Universidad de Nueva York. Desde 1997 es profesor titular en el departamento de Historia del Arte de la Universidad de Valencia y desde 1998 forma parte del equipo científico del Museo del Prado, donde ha sido comisario de las exposiciones De Tiziano a Bassano. Maestros venecianos del Museo del prado (1997), Una obra maestra restaurada. El Lavatorio de Jacopo Tintoretto (2000), Tiziano (2003), Tintoretto (2007), El retrato del Renacimiento (2008) y, recientemente, El último Rafael (2013) o Las Furias (2014).  

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