La SGAE vota con el cuchillo entre los dientes
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La SGAE vota con el cuchillo entre los dientes

Un 11,85% de los casi 22.000 socios con derecho a voto eligió ayer a los nuevos 39 miembros de la Junta Directiva en un clima de tensión y pidiendo consenso y diálogo para salvar la entidad

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Unos 22.000 socios estaban llamados a votar en las elecciones de la SGAE (Luis Camacho)

Enfrentamiento total, muchas canas y escepticismo. Así se puede definir el ambiente que se vivió ayer en la sede de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) durante la jornada electoral. Casi22.000 socios (de los más de 100.000 de la sociedad) estaban llamados a elegir entre las 140 candidaturas presentadas al nuevo presidente de la entidad. Será el tercero desde que tuvo lugar la Operación Saga en julio de 2011. Un dato muy ilustrativo que da buena cuenta acerca del clima de tensión y la inestabilidad existente en la casa.

“Soy socio y no estoy en la lista”, se quejaba un hombre a un incrédulo guardia de seguridad tras consultar el censo. Otro preguntaba a un (suponemos) amigo si había metido la papeleta correcta en el sobre y el “¿cómo va la cosa?” se convertía en la pregunta más repetida de la jornada. Todo entre corrillos en los pasillos, la puerta del Palacio de Longoria y el bar situado justo en frente, que se convirtió en una extensión másde la jornada electoral, donde se respirabaun clima común: una tensión que se podía cortar con un cuchillo especialmente entre las dos facciones que lideran el conflicto dentro la SGAE,los defensores de la rueda de televisiones y sus detractores.

Con la incertidumbre del voto por correo, que según a quién preguntaras será determinante o no, se esperaba una participación baja. “Esto no se parece ni mucho a menos a 2012”, comentaban varios socios haciendo alusión a las primeras –y concurridas- elecciones post Teddy Bautista. Finalmente fue del 11,85% (votaron 2.582 socios de los 21.778 convocados), una participaciónmás baja que la delos últimos comicios que llegó al 18%.

Amaral, Mastretta, Juan Carmona o Teo Cardalda fueron algunas de las caras conocidas que fueron a votar durante la mañana de ayer. Por la tarde también apareció Teddy Bautista, quien, aseguraron a este periódico varias personas que coincidieron con él, "fue muy bien recibido".Y junto a ellos, decenas de socios anónimos con una impresión común: la importancia de estos comicios para regenerar una SGAE muy tocada. “Son vitales para el futuro de la casa”, comentaba a este periódico Alberto, un compositor que defendía que la SGAE tiene que dejar atrás “la sensación de cortijo del que manda”. “Me da mucha tristeza que los músicos, que somos el 80% de la entidad, seamos los últimos monos de la casa”.

Elecciones de la SGAE (Luis Camacho)

Yo no creo en la SGAE. Después de 40 años cada día me lacreo menos. Hay menos transparencia y es menos limpia. Los estatutos no sirven para nada, no hay leyes que nos protejan. Es una pena porque esta debería ser nuestra casa y no es así”, compartía Pablo, un veteranomúsico, compositor, editor y productor.

Su impresión es una de las más repetidas entre los socios anónimos consultados por este periódico.El pastel se reparte entre unos pocos y se olvidan del socio de a pie que pelea por sobrevivir de su trabajo. ¿Regeneración? “Ojalá, pero lo dudo”, afirmaba Mónica, compositora, autora y audiovisual. “Creo que son las elecciones más importantes para que los pequeños autores independientes podamos seguir sobreviviendo de nuestro trabajo y nuestro arte. Yo no recibo ni una ayuda y te aseguro que hay que ser un loco para hacer música con 36 años e intentar sobrevivir de ello”.

“Yo no creo en la SGAE. Después de 40 años cada día me la creo menos"

Su principal petición esconsenso y diálogo, algo que parece de todo menos fácil. “Todas las partes tienen que dialogar para que todos unidos protejan nuestros derechos. Lo más importante es que mimen nuestro producto y a nuestros autores”. En la misma línea, Lea, guionista, explicaba que era la primera vez que había venido a votar de forma presencial concienciada de la “necesidad de recuperar la esencia de la SGAE”. “Hay una imagen muy mala que no representa a la mayor parte de los socios, que son personas limpias y honradas que quieren que la SGAE funcione bien y no haya una política de acoso y derribo ni luchas de poder. Por eso hay que venir a votar. El socio siempre ha estado en casa trabajando y ya es hora de que nos ocupemos e involucremos, porque si seguimos así la SGAE se va a pique”.

¿Falta entonces un Podemos en la SGAE que aglutine el sentimiento de los socios de base? preguntamos a un productor musical que prefiere no dar su nombre. “Sin duda, pero no es tan sencillo”, deja en el aire.“Nos estamos jugando la continuidad de la entidad porque hay una guerra civil entre los editores de televisión y las multinacionales”, opinaba Charlie, músico y cantante de Indras, para quien las reformas más urgentes pasan por conseguir “unidad entre autores”. “Necesitamos consenso porque hay cosas mucho más importantes por las que luchar como la bajada del IVA cultural o la LPI. Esa debería ser la prioridad y no estas guerras absurdas”, agregaba.

placeholder Un socio vota en las elecciones de la sgae (luis camacho)
Un socio vota en las elecciones de la sgae (luis camacho)

“Es vital un cambio para acabar con el monopolio de las majors porque sino vamos hacia más Kate Perry y más Rihanna, que están muy bien pero tieneque haber espacio para todos los artistas”, se quejaba Eli, un músico que cuenta que su liquidación anual es de 3.000 euros y trabajade socorrista en verano para poder “sobrevivir”.

José Mercé no pudo votar

Si los ánimos ya estaban caldeados, la temperatura subió enteros rozando la hora de comer. El cantaor José Mercé, y a su vez candidato, no pudo votar. Los responsables de la mesa alegaron que al estar censado en Andalucía debía depositar su papeleta en Sevillay no en Madrid, a pesar de que en las últimas elecciones sí había podido votar en la capital.

“Es humillante e indignante”, aseguraba Mercé a El Confidencial justo a la salida de la sala Manuel de Falla, habilitada para los comicios. “Esto no tiene ni pies ni cabeza”, proseguía quejándose de que la mesa situada en el Palacio de Longoria es la mesa central donde se recibe el voto por correo y en la que todos los socios siempre han podido votar independientemente de su procedencia.

Mercé, con 31 votos -el máximo que puede llegar a tener un socio (se calculan en función de su recaudación)-, enseñaba la denuncia que había puesto en la misma mesa “diciendo que me han negado mi posibilidad de ejercer el voto. Yo soy socio y tengo derecho a voto. Esto es antidemocrático y una chapuza más cuando estas elecciones deberían ser una cosa normal”, remachaba.

José Luis Acosta y José Miguel Fernández Sastrón

Tanto el último presidenteJosé Luis Acosta comoJosé Miguel FernándezSastrón,los dos principales candidatos a presidir la SGAE,se sorprendieron por la decisión del Comité Electoral y acompañaron a Mercé hasta la mesa de nuevo para pedir explicaciones y corroborar, acto seguido, que no podía votar. Este periódico ha podido saber que no fue el único que no pudo depositar su papeletaayer en Madrid.

Desde la SGAE explicarona El Confidencial que no se ha impedido el derecho a voto al cantaor sino que debía hacerlo en la mesa de Andalucía según recogen los estatutos de la SGAE. En concreto, el artículo 58 recoge que una vez constituida la mesa electoral e iniciada la votación “los electores ejercitarán su derecho a voto presencial en las circunscripciones en las que estén censados”. En las asambleas sí se puede hacer en la mesa central pero no así en las elecciones a la Junta Directiva, algo, matizan, que se ha comunicado por carta a todos los socios.

Las mesas electorales cerraron a las ocho de la tarde y comenzó el recuento que se prolongará durante toda la noche. Según la entidad, se espera que hoy por la tarde se conozca el nombre de los nuevos 39 miembros de la Junta Directiva. Ellos serán los encargados de elegir al próximo presidente de la SGAE a partir del 9 de marzo. Será el encargado de poner paz en medio de esta larvada guerra, aprobar las cuentas de 2013, mejorar los mecanismo de recaudación, adaptarse al mundo digital, solucionar los enfrentamientos en torno a la rueda de televisiones y el reparto del pendiente de identificación y ejecutar la desinversión de la red de teatros Arteria. Un viraje, en definitiva, que ponga el foco en un sociodesencatadoharto de polémicas y, sobre todo, con la sensación de que estas elecciones sonla última bala que tiene la entidad para que conseguir sobrevivir.

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