activismo feminista boliviano

Mujeres Creando, 20 años contra la autoridad

María Galindo, fundadora de este colectivo artístico y social contra los abusos del poder y la violencia machista, publica el libro ‘A despatriarcar’. ¿Quiénes son y qué hacen estas mujeres?

Foto: María Galindo en una protestacontra la propuesta de celebrar Miss Universo en Bolivia en 2010 (Efe)
María Galindo en una protestacontra la propuesta de celebrar Miss Universo en Bolivia en 2010 (Efe)

Mujeres Creando lleva más de veinte años operando en Bolivia entre el activismo político, la intervención artística y el empoderamiento femenino.  Ahora también genera teoría con la publicación de A despatriarcar, firmado por una de sus fundadoras. María Galindo es muchas cosas. Boliviana de cincuenta años, “allí soy un monumento nacional porque fui la primera lesbiana en hacerlo público” dice con cierta sorna, agitadora callejera, realizadora audiovisual y también autora de la teoría de la despatriarcalización que expone en el libro que ha presentado en Madrid.

Galindo es asimismo una de las impulsoras desde hace dos décadas de Mujeres Creando, que, como ella, es un ente muy refractario a una definición simple. Es, también, muchas cosas. Colectivo artístico, movimiento social, sustento para mujeres golpeadas por la violencia machista, herramienta para denunciar los abusos de poder.

Su más reciente intervención de carácter artístico fue sonada. En la apertura de la 31ª Bienal de arte moderno de Sao Paulo, en septiembre de 2014, instalaron un Espacio para Abortar con varios úteros gigantes y proyectaron uno de los seis cortometrajes que forman 13 horas de rebelión, una película dirigida por Galindo. La dirección de la muestra no quedó nada contenta e impuso una advertencia calificando la instalación como no apta para menores de 18 años, decisión que se interpretó como censura a la obra.

La aproximación de Mujeres Creando al arte no es en absoluto académica ni formal. Desde sus comienzos han utilizado el grafiti como modo de expresión, llenando paredes y edificios de La Paz con lemas como “No saldrá Eva de la costilla de Evo”, “Pachamama, tú y yo sabemos que el aborto es ancestral”, “Para ella la culpa, para él la disculpa”, “Mujer que se organiza no aguanta más palizas” o “No se puede descolonizar sin despatriarcalizar”.

No estoy de acuerdo con convertir la violencia machista en un tema de penalización. La mujer que la sufre no resuelve su vida sólo con que el tipo vaya a la cárcelEsta última frase es la clave del libro de Galindo. De hecho, es su título original pero en la segunda edición, prologada por Irene Silverblatt y Silvia Federici, la editorial argentina Lavaca lo ha cambiado por A despatriarcar.

La idea básica, que trasciende lo local y el contexto latinoamericano, es que si los procesos de dominio colonial y neocolonial se fundamentaron en el patriarcado, no puede haber descolonización sin que se destruyan a todos los niveles esas relaciones de poder patriarcales.

Pero Galindo también apunta a otros objetivos. “La teoría responde a la domesticación del feminismo, a la tremenda funcionalización que han sufrido distintos feminismos respecto del proyecto neoliberal: son particularidades que finalmente terminan en una suerte de reforma de lo que ya está hecho, de lógica de inclusión de las mujeres dentro de lo existente. En la despatriarcalización, el feminismo no persigue la inclusión dentro de, ni la incorporación a, sino que es la interpelación radical de todas las estructuras de poder. Es fundamental a la idea de cambio social profundo”.

Acción directa

El centro neurálgico de Mujeres Creando es Virgen de los Deseos, casa de acogida, punto de encuentro y lugar de reunión en La Paz. Y su tentáculo principal, la emisora Radio Deseo. Todo organizado y financiado de manera autónoma, sin dependencia institucional como las ONG a las que Galindo califica de “tecnócratas del género”.

Ella asegura que su tesis de la despatriarcalización ha ido calando progresivamente en la sociedad boliviana, hasta el punto de que el Gobierno la ha adoptado. “Su respuesta fue fundar una unidad de Despatriarcalización, que pertenece al viceministerio de Descolonización, dentro del ministerio de Culturas”.

Sin embargo, la postura de Galindo frente al gobierno de Evo Morales es muy crítica, especialmente en lo relativo a la Ley Integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia, aprobada en marzo de 2013, ya que considera que convierte la violencia machista en un asunto jurídico-policial. “La policía boliviana es la institución más corrupta y violenta del país, la que más abuso de poder comete, por tanto es absurdo darle más poder y dinero para resolver un campo en el que tiene a muchos de sus agentes implicados. No estoy de acuerdo con convertir la violencia machista en un tema de penalización. La mujer que la sufre no resuelve su vida sólo con que el tipo vaya a la cárcel”.

Lo que Mujeres Creando ofrece contra la violencia es “intervenir directamente, en la realidad del día a día”. Asisten jurídicamente a la víctima si ella lo requiere y planifican campañas de emisión de anuncios en la radio en los que dan nombre y apellidos de maltratadores y padres irresponsables. “La víctima pone el anuncio, que es gratuito, y decide cuándo retirarlo. Un banquero llegó a pagar ocho mil dólares a una mujer a la que había agredido para que retirase el anuncio. Es una acción muy dura pero muy útil”, asegura.

Exposición de Mujeres Creando en el Museo Reina Sofía en 2010
Exposición de Mujeres Creando en el Museo Reina Sofía en 2010

También reconoce que “de forma muy frecuente realizamos acciones directas como la recuperación de bienes, sobre todo, pero no utilizamos la violencia. También hacemos escraches y grafiteamos al violador, al acosador. Con estas acciones nos movemos en la alegalidad, lo intermedio, que son lugares que nos gustan porque ofrecen una dinámica muy subversiva”.

"Indias, putas y lesbianas..."

Ese intermedio, esa ambigüedad y huir de las categorías cerradas son zonas que visitan Galindo y Mujeres Creando, en la práctica y en el análisis. “En el libro utilizo retratos de mujeres, como la birlocha, que parece muy local pero es muy internacional: es esa mujer que no tiene un lugar, está en un espacio indefinido entre una identidad y otra. En Bolivia es esa bisagra entre la que se considera indígena y la que reniega de esa identidad. Allí birlocha es un insulto y es un concepto que vinculo con la desobediencia”.

Aunque su trabajo haya partido del cuestionamiento, por ser excluyente, del sujeto político construido sobre la identidad de mujer de raza blanca, clase media, letrada, probablemente europea, probablemente heterosexual, Galindo también alerta del riesgo de refugiarse en una identidad otra. “La lógica de construcción de identidades como una comprensión única no enriquece, nos simplifica. Como si tres mil lesbianas equivaliesen a una sola, que es la lesbiana ideal y funciona como tal y debe representarlas de una manera básica. ¿Y qué pasa si soy lesbiana, migrante, gorda y discapacitada?”.

Acción callejera de Mujeres Creando
Acción callejera de Mujeres Creando

Ante esta representación, Galindo plantea una ruptura con las lógicas identitarias “para construir espacios de confluencia política más complejos, heterogéneos, difíciles en su cotidianeidad. Por decirlo con una metáfora: indias, putas y lesbianas, juntas, revueltas y hermanadas”.

Un posicionamiento controvertido que justifica porque “permite algo que el neoliberalismo nos ha quitado: la capacidad de construir interpretaciones políticas más complejas, porque yo conecto mi no tener vivienda con tu no tener empleo, con tu no tener acceso a la universidad, con tu no tener residencia en España,… La capacidad de establecer conexiones y relaciones entre racismo, heterosexualidad obligatoria y clasismo sólo es posible a partir de un sujeto político complejo”.

¿Un país imposible?

La parte final de A despatriarcar propone para Bolivia una Constitución Política Feminista del Estado. Con el subtítulo “el país imposible que construimos las mujeres”, plantea “otras maneras de concebir la palabra de las mujeres y las transformaciones que le son urgentes a nuestra sociedad”.

En su primer artículo aclara la forma de gobierno de ese país imposible, que puede resumir la trayectoria de Mujeres Creando: “No existe gobierno alguno, sino un mandato administrativo que consiste en servir a los y las demás empezando por las niñas y los niños y ancianas y ancianos”.

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