El museo se llena de mierda
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'Excreta' toma el Nacional de Ciencias Naturales

El museo se llena de mierda

La performance ‘Excreta’ toma el Museo Nacional de Ciencias Naturales en Madrid para, entre otras muchas cosas, “celebrar un San Valentín de mierda”

Foto: Laura Corcuera, una de las responsables de 'Excreta'. Foto de LRH (CC-BY-SA)
Laura Corcuera, una de las responsables de 'Excreta'. Foto de LRH (CC-BY-SA)

Dos mujeres moviéndose y declamando en un espectáculo dedicado a la mierda que sucede en un marco tan poco previsible como un museo. Así es Excreta, la propuesta escénica de Laura Corcuera y Mónica Cofiño que hoy, 14 de febrero, se podrá ver en el aula de Biología del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.

“Es una acción físico-sensorial sobre el concepto de la mierda. El público asistirá a un viaje colectivo, a un proceso mutante que atraviesa los cuerpos y resignificael propio lugar de la investigación, transformándolo en un laboratorio escénico”, explican las artistas.

Excreta es el punto álgido de una exposición “(in)colora, (in)odora e (in)sípida” sobre los excrementos humanos y animales que el MNCN inauguró el 19 de noviembre, Día Internacional del Retrete, y que permanecerá allí hasta finales de abril.

“La muestra indaga en los residuos sólidos, líquidos y gaseosos que conforman la excreta de personas y animales, proponiendo un recorrido con incursiones en la medicina, la sociología y la cultura”, resumen.

La mierda es algo inseparable de la vida pero no se habla de ella, no ocupa espacio en el discurso público. Y cuando se hace, es para mal. Según un estudio que la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) publicó en 2013, lo que más asco da a los españoles son los desechos corporales, por delante de animales desagradables, alimentos descompuestos o basuras.

En condiciones de alimentación saludables, una persona de 65 años habrá producido unos 3.500 kilos de heces a lo largo de su vida. “La excreta, en todas sus variantes, es una fuente inagotable de información, sobre poblaciones animales y vegetales, su estado de salud, tamaño poblacional, dispersión,…”, indican los responsables de una muestra que crea nexos entre los aspectos científicos y culturales de su peculiar objeto de estudio.

Las dos artistas comparten argumento. “Le importa a todo el mundo pero es un gran tabú social lleno de contradicciones. No es lo mismo algo que "está que te cagas" a algo que "es una cagada"... Quizás la gente que más rechace la mierda sea la que más importancia le otorgue. Desde el psicoanálisis, Freud relacionó los excrementos con la obediencia, la sumisión, la propiedad privada, el dinero y la muerte”.

Para resquebrajar el tabú, la exposición recoge en sus vitrinas “excretas que son auténticas fertilizadoras del mar, otras que literalmente valen su peso en oro aunque no sean ‘preciosas’, excretas que sí son auténticas joyas, otras que nos hablan de tiempos remotos, las que nos previenen sobre nuestro estado de salud e incluso algún que otro poeta que decidió que de la finura de su pluma saliera un poema dedicado al pedo”.

Así, la muestra, que también quiere contribuir a difundir una campaña de Naciones Unidas para conseguir sistemas sanitarios accesibles a todo el mundo, hace parada en la Escala de Bristol, presentada por Heaton y Lewis de la Universidad de Bristol (Reino Unido) en 1997. Esta tabla médica clasifica las heces humanas en siete categorías, del estreñimiento a la diarrea, de una forma muy plástica, casi artística.

También se acerca a curiosidades escatológicas como el hecho de que el presidente de EE.UU. Lyndon B. Johnson organizase la agenda con su equipo mientras cagaba, sin verse afectado por males entre lo clínico y lo social como la paruresis o “vejiga tímida” y la parcopresis u “ojete tímido” (dificultad o imposibilidad de deponer en presencia de otras personas).

Los excrementos han sido representados desde posiciones artísticas muy diversas. En mayo de 1961 Piero Manzoni puso a la venta treinta gramos de sus defecaciones en noventa latas de metal, algunas de las cuales han llegado al MACBA de Barcelona o la Tate Gallery de Londres.Canciones como Coprofagia de Def Con Dos o, en otro plano, Todo nos parece una mierda de Astrud, se han acercado al asunto con mayor o menor fortuna.

La censura también se ha manifestado contra este innombrable. En 2009, el alcalde de Roma Gianni Alemanno prohibió la exposición Storia naturale dell'innominabile: la cacca, realizada en el Bioparque de Roma (el antiguo zoo) a partir del libro de Nicola Davies de mismo título. El político consideró que podía dar una imagen negativa de la ciudad pese a ser un trabajo muy útil en materia de reciclaje y divulgación científica.

En la exposición del museo madrileño tienen cabida algunos de estos cruces entre los excrementos y el arte, como la colección de mierdas del británico Stuart Brisley y la práctica performativa del español David Nebreda.

“Ya les gustaría a los museos tener algo tan vivo y orgánico como la mierda entre sus paredes. Nosotras valoramos mucho el encargo del Museo Nacional de Ciencias Naturales y su voluntad de indagar en las intersecciones que se dan entre las ciencias y las artes”, afirman las performers.

Pero también reconocen que ese objetivo no está enteramente en sus manos. “La acción artística, la performance, se emancipa de quienes la crean a través de la recepción y lectura subjetivas del público. Como la mierda misma... Aunque ya sabemos que no huele igual la excreta cuando es tuya que cuando es de otras personas”.

Por si fueran pocos ingredientes, Excreta se estrena, y de momento es fecha única, el día de San Valentín. Las creadoras no lo pasan por alto. “Nos encanta desvirgar esta performance el 14 de febrero y compartir con todas las personas que vengan al museo un San Valentín de mierda. Ahora mismo, nos están entrando ganas de depositar...”.

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