mapfre se abre al academicismo francés

El culebrón nació en los museos

Es la primera vez que el Museo de Orsay muestra su colección de pintura académica en el extranjero. Tras ver la exposición en Fundación Mapfre entendemos el motivo

Es la primera vez que el Museo de Orsay muestra su colección de pintura académica en el extranjero y una vez vista la exposición de la Fundación Mapfre entendemos el motivo. A Guy Cogeval, presidente de la institución francesa, también le parece “mentira” que hayan pasado treinta años “para que una institución extranjera se interese por este fondo”. A pesar de todo, ese es el tanto de esta muestra. La tradición académica quedó desfasada antes de que secase el óleo de sus lienzos y ha sido denigrada por los anales de la historia del arte por no haber pretendido más que adular y relamer las apetencias de los consumidores.  

Los pompiers han estado arrinconados en los almacenes de los museos y es una buena ocasión para saber por qué. Demostraron que el uso de la belleza por encima de sus posibilidades produce monstruos, que pintar con un pie en el museo y otro en los libros es una forma de esclerosis interpretativa, que eran la gota que colmó el vaso de la paciencia del buen gusto y que sus culebrones de cuatro metros para salones burgueses eran la vía muerta de una tradición que fuera del Salón de París carece de sentido. Un canto de cisne, como muy honestamente se ha titulado esta interesante exposición.

Uno de los problemas de la exposición son los tamaños y su difícil adecuación a la luz de las salas. (EFE)
Uno de los problemas de la exposición son los tamaños y su difícil adecuación a la luz de las salas. (EFE)

La relación que se muestra es la crema delos academicistas, más de 80 obras que recorren desde mediados del siglo XIX la dirección contraria de las Vanguardias. Odiaban el progreso y se refugiaron en un mundo antiguo, mitológico y religioso, en una arcadia exótica y sobreactuada. “En Francia hubo una segregación entre academicismo y vanguardia, entre una pintura digna y una pintura indigna de figurar en un museo. El Museo de Orsay, tal y como fue inaugurado en 1986, bebía aún de esos principios”, cuenta en el Cogeval. La exaltación del impresionismo ayudó a enterrar a estos pintores que nunca pasaron de la categoría de decoradores. Hemos seleccionado diez obras para conocerles mejor.  

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