las cuentas de la sociedad

La cúpula de la SGAE gastó más de un millón de euros en dietas en 2013

Según los informes de gobierno, la sociedad abonó casi 1,05 millones de euros brutos por asistir a las reuniones de las juntas directivas o los consejos de dirección

Foto: Asamblea de la SGAE del pasado mes de enero (EFE)
Asamblea de la SGAE del pasado mes de enero (EFE)

Entre 150 y 800 euros es la media que se cobra por asistir a una reunión de los grupos de trabajo, las comisiones o los órganos de dirección de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Una remuneración en forma de dietas, a la que hay que sumar los gastos de alojamiento, viaje, comidas o transporte en el caso de los miembros que se desplazan desde fuera, que supone una práctica histórica en la SGAE. El problema es que, aunque la austeridad se impone en la casa, no sólo a raíz de la Operación Saga sino especialmente de la caída de la recaudación, en las dietas parece no aplicarse.

Según los propios informes de Gobierno de la SGAE, en 2013 se gastaron 1.027.286,85 euros brutos en dietas, a los que hay que sumar los 21.179,45 euros de los tres consejeros de honor. Es decir, más de 1.048.000 euros a repartir entre los miembros del Consejo de Dirección, que se reunió 16 veces, y de la Junta Directiva, que lo hizo en nueve ocasiones como recoge dicho informe, además de las reuniones de los consejos territoriales, los comités profesionales o la comisiones de diversa índole donde también participan junto con otros miembros externos. Hay que tener en cuenta que en 2013 y 2012, según las actas de estas reuniones, el coste salarial de la SGAE ascendió a unos 23 millones de euros y los ingresos rondaron los 260 millones (en 2013 fueron 259,7, un 3,2% menos que en 2012).

Entre los miembros del Consejo (compuesto por 14 personas) y de la Junta (por 39) ese 2013 –en julio de ese año José Luis Acosta sucedió en la presidencia de la SGAE a Antón Reixa– el informe detalla que José Miguel Fernández Sastrón percibió 66.732 euros brutos en dietas, Fermín Cabal más de 63.900, María Teresa Alfonso más de 62.500, Antón Reixa más de 57.200 o Julia Altares más de 55.800. Estas son las cifras más elevadas, pero también se reflejan los más de 18.300 euros percibidos por el hoy presidente Acosta o, en el extremo opuesto, los entre 2.200 y 2.500 euros que se llevaron José Manuel Soto, César Cadaval o Miguel Ríos.

El presidente de la SGAE, José Luis Acosta (Efe)
El presidente de la SGAE, José Luis Acosta (Efe)

Pero el derroche no se queda en este más de un millón de euros gastado en dietas en un año, cuyas cuantías aprueban los órganos de dirección de la SGAE y están declaradas en estos informes, porque el gasto de la sociedad en dietas ha ido aumentando progresivamente desde que en 2011 tuvo lugar la Operación Saga. Por ejemplo, en 2012, según siempre los informes de gobierno de la SGAE, se pagaron más de 545.000 euros netos en concepto de dietas (el documento detalla un abono de más de 146.500 euros hasta el 26 de abril de dicho año y de más de 399.100 euros desde el 8 de mayo) y en 2011 más de 375.000 euros (recogidos como 135.405 euros hasta el 30 de junio y 240.620 euros desde el 12 de julio de 2011). Y no sólo aumentan estos importes, porque habría que sumarles los gastos de los viajes, que no se detallan en los informes de gestión.

El juez Ruz, instructor de la Operación Saga, ha pedido toda la documentación referente a las dietas desde 2007 hasta la actualidadEl juez Pablo Ruz, instructor de la Operación Saga en la Audiencia Nacional, pidió el pasado 10 de junio a la sociedad toda la documentación referente a estas reuniones desde 2007 hasta la actualidad, es decir, desde las actas de las asambleas, juntas directivas y consejos de dirección a las justificaciones de pago, la forma de devengo aplicada y, lo más importante, el concepto por el que estas dietas se computan en el balance de cuentas de la SGAE. La sociedad, aseguran a este diario, le remitió toda la información el 23 de julio. 

Como es habitual en la SGAE, la opacidad también envuelve a las dietas. Según ha podido saber este periódico, durante el mandato previo a la entrada de la Guardia Civil en el Palacio de Longoria, es decir, al menos entre los años 2007 a 2011, las dietas se entregaban a los miembros de la Junta Directiva y del Consejo de Dirección en un sobre con el importe neto, aplicadas las retenciones legales, y firmando un recibí del que no obtenían copia. Una fórmula, señalan estas fuentes, normalizada a la hora de cobrar las dietas.

José Luis Acosta ha señalado a El Confidencial que no hay mucho que decir a este respecto "porque está a la vista de todo el mundo" en los informes de gestión publicados en la página web de la sociedad y sometidos a auditoría externa. Aunque lo publicado es hasta el año 2012, ya que las cuentas de 2013 a las que ha tenido acceso este diario todavía no han sido aprobadas por la asamblea de la SGAE (ni en la de junio, de la que salió la convocatoria de nuevas elecciones que tendrán lugar el 26 de febrero, ni en la extraordinaria de finales de enero de este año) y no son de acceso público. "Entiendo que todo es legal", ha zanjado, sucinto.

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