El pop se pone caliente
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los títulos preferidos para acompañar al sexo

El pop se pone caliente

El sexo ha impregnado profundamente todas las manifestaciones de la música popular occidental en el último siglo

Foto: La cantante Elsa Rovayo "La Shica" en su espectáculo 'ESPAIN, dolor del bueno'. (EFE)
La cantante Elsa Rovayo "La Shica" en su espectáculo 'ESPAIN, dolor del bueno'. (EFE)

Empieza a sonar una canción. Primeros acordes de guitarra. La voz, a punto de entrar. Lo hace. Caen los versos iniciales. Llega el estribillo. Y esa sensación placentera se instala entre las piernas. En la tercera estrofa la física no engaña: esa canción te ha alterado mucho. ¿Hay canciones capaces de generar respuesta sexual?

“El oído es un sentido básico para la excitación sexual y la música, compuesta de armonía, melodía y ritmo, puede ayudar a que la excitación se produzca”, confirma el psicólogo y terapeuta sexual Raúl Padilla.

En 2012, Spotify encargó al psicólogo de la Universidad de Londres Daniel Müllensiefen un trabajo sobre el papel que la música juega en las relaciones afectivas. La investigación, con una muestra de 2.000 participantes, arrojó conclusiones llamativas. El 40% aseguró que escuchar música durante una relación sexual es más excitante que tocar. La encuesta también desveló los títulos preferidos para acompañar al sexo o para inducir a él.

“La música tiene mayor capacidad para activar más partes del cerebro que cualquier otro estímulo”, afirma el neurólogo Oliver Sacks, autor de El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, en el sobrecogedor documental Alive inside, que muestra el uso terapéutico de música en pacientes con Alzheimer.

Calentando motores

“El límite del poder erotizante de una canción es el que se permita el cerebro con ella, puede ser una simple ruborización o el clímax más arrebatador si se dan las condiciones más favorables”, precisa Padilla, para quien la excitación siempre es un fenómeno interno. “Si no hay una predisposición aunque sea mínima, por muy afrodisiaco que sea un estímulo, una canción, no habrá excitación”.

Así, este especialista considera que el efecto afrodisiaco de la música puede tener un origen mnemónico, al asociar la pieza con un recuerdo o una fantasía previa, a la melodía o al ritmo que evocan un encuentro sexual, o a una letra suficientemente sugerente o abiertamente explícita.

El sexo ha impregnado profundamente todas las manifestaciones de la música popular occidental en el último siglo. Su búsqueda es uno de los acicates que lleva a escribir canciones, formar grupos o salir a bailar a la discoteca los sábados por la noche. Lo que se canta también refleja esa relación. En todos los estilos, desde el rock’n’roll al hip hop pasando por la copla, hay contenido lírico de alto voltaje sexual.

Investigadores de la Universidad de Pittsburgh analizaron en 2005 las letras de las trescientas canciones más escuchadas ese año, según el listado de la revista Billboard. Sus resultados fueron concluyentes y preocupantes. El 37% retrataba explícitamente el acto sexual, y de ellas el 65% lo hacía de manera degradante, según los autores del estudio: mostrando a un hombre de apetito insaciable, cosificando a las mujeres y situando el placer únicamente en cuestiones físicas.

Selección ardiente

¿Cómo son las canciones que provocan una reacción sexual? El ritmo, la melodía y la voz pueden ser los ingredientes para conseguirlo, según Padilla. “Hay canciones que son más proclives a producir efectos eróticos, sobre todo por su ritmo repetitivo e in crescendo, lo que bien podría simular el ritmo y la cadencia de una relación sexual; por su melodía cadenciosa y sensual que sugiere caricias, o por la presencia de una voz que en sí misma ya es erotizante”.

Marvin Gaye – Sexual healing

La canción elegida en la encuesta patrocinada por Spotify como la más ponedora, la que mejor dispone a los cuerpos para el goce sexual. Razones no faltan, desde luego.

PJ Harvey - Rid of me

“Lame mis piernas, estoy ardiendo”, exige una joven PJ Harvey en este bombazo que supuso su tarjeta de presentación mundial, tras el debut con ‘Dry’ en 1992.

Queens of the Stone Age - Make it witchu

El fuego de PJ Harvey prendió en 2003 en el Rancho de la Luna, donde Josh Homme celebra sus sesiones desérticas. Allí participó en esta canción que el grupo de él regrabó para ‘Era Vulgaris’, su disco de 2007. Sin ella quema menos, pero el incendio no se apaga.

La Shica - Te quiero mucho pero no pa to los días

La supercoplera ceutí le canta al calentón con salero y emplea algunas imágenes en las que se ve claramente la olla a punto de reventar.

NIN- Closer

El rock industrial de Trent Reznor nunca ha sido tan explícito como en este tema sobre el deseo y el instinto. “Quiero follarte como un animal, quiero sentirte desde dentro”.

Chic - I want your love

La verbena disco de Nile Rodgers y Bernard Edwards facturó delicias rítmicas tan sensuales como ésta. El crítico cultural Yago García la considera “la campeona mundial de las canciones ponedoras” y resulta difícil contradecir esta afirmación.

Julieta Venegas – Te voy a mostrar

La mexicana envía una invitación irrechazable sin alzar demasiado la voz ni hacer mucho ruido, como susurrando al oído. Irresistible.

Serge Gainsbourg –Je t’aime… moi non plus

Otra de las canciones destacadas en la investigación encargada por Spotify. Lo tiene todo: susurros, Jane Birkin llegando al éxtasis, la intrahistoria de una primera grabación con Brigitte Bardot, entonces amante de Gainsbourg,… Fue censurada en varios países, España entre ellos.

The Roots – You got me

Uno de los grupos de rap más significativos y la sacerdotisa del soul contemporáneounen fuerzas en el relato de un flechazo tan tórrido como la cadencia de este tema.

Bomba Estéreo – El alma y el cuerpo

El conjunto colombiano mantiene viva la hoguera y diluye la distinción platónica enuna canción de pop electrónico sobre las ganas. Sí, de eso. “Me quemo, y yo no puedoestar más así”.

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