el cantante publica 'oh, rompehielos'

The New Raemon, el remedio contra la 'música Carrefour'

Como el final de una etapa se toma Ramón Rodríguez este nuevo disco, en el que funde lo mejor de su carrera desde su característica mirada de desencanto

Foto: The New Raemon publica su nuevo disco 'Oh, Rompehielos' (Alba Yruela)
The New Raemon publica su nuevo disco 'Oh, Rompehielos' (Alba Yruela)
Autor
Tiempo de lectura7 min

"¿Quieres diez cafeteras? Pues ve al Starbucks. Yo no entiendo la música como un Carrefour". Declaración de principios -muy coherente- de The New Raemon.

Con la tranquilidad de quien tiene 15 discos a su espalda, se siente "un dinosaurio ya" -aunque tiene 38 años- y no se pliega a las demandas rápidas y comerciales de las majors de la industria musical, esas que le piden que le haga diez cafeteras, es decir, una decena de temas similares a su exitazo La Cafetera (A propósito de Garfunkel, 2008), Ramón Rodríguez vuelve con un nuevo disco titulado Oh, Rompehielos. Un trabajo mimado y reposado con el que ha encontrado el gusto por componer y tocar y que supone una fusión de lo mejor de su carrera como The New Raemon.

El disco, que sale hoy a la venta y llega acompañado de una gira que comienza el 20 de febrero en la sala Noise de Valencia y parará, entre otros, el 13 de marzo en la Joy Eslava de Madrid, supone un final de etapa "más en lo vital que en lo musical". "Es conectar con el principio pero siguiendo hacia delante", explica el cantante catalán a El Confidencial. Y, sin duda, Oh, Rompehielos funde el sonido más pop de A propósito de Garfunkel o La dimensión desconocida (2009) con el más oscuro de sus últimos trabajos, en especial Tinieblas, por fin (2012).

Me meten en la saca del indie pero yo hago lo que hago sin mirar a nadie más. No me gusta que me metan en un saco de movidas que me importa un pepino

Por eso, describe su quinto trabajo de larga duración como “un disco más equilibrado” pero donde sigue habitando ese desencanto tan suyo, aunque un punto más duro. “Habla de esa vuelta a empezar cuando sales de un sitio tocado pero estás ya en el camino. Y claro, no es lo mismo volver a empezar con 25 que con 38. Cuantos más desengaños llevas, más cuesta volver a empezar. Esa es la actitud del rompehielos, una imagen más romántica para ir rompiendo esa barrera e ir hacia adelante”, señala.

Pero también este trabajo tiene más rayos de luz. De hecho, dice entre risas, “acaba guay. Nunca había terminado un disco con una canción feliz”. Quizás el principal valor de este Oh, Rompehielos es que estamos ante un evolucionado The New Raemon, más redondo y potente en instrumentación y con letras más cercanas y menos explícitas, pero que por suerte sigue sonando a casa. “Es imposible que no suene a mí mismo. No puedo hacer otras cosas, puedo hacer un buen disco y pienso que este lo es. Creo que es el más redondo, junto al primero”, algo, prosigue, en lo que ha influido la calma para grabar y producirlo.

Ha sido un año y medio de trabajo antes de empezar a grabar y más de dos años desde su último trabajo con The New Raemon. Un tiempo, asegura, más que necesario para volver a retomar el gusto por su trabajo. El cantante ha contado en varias ocasiones que tras su anterior disco perdió la ilusión por hacer canciones.

“Fue un desencanto con todo lo que rodeaba a mi trabajo, la industria, el circuito de conciertos… Todo vino porque en una gira me dejaron a deber un dineral, que nunca cobré, y fue un problema importante solucionarlo y poder pagar a la banda. Una movida muy bestia a la que se sumó el IVA del señor Wert, que ha hecho que a veces tengas que pagar para tocar. Acabé tan quemado que no quería hacer más conciertos ni saber más de sellos ni nada”, cuenta.

The New Raemon habla de la perversidad de una industria que, en definitiva, busca el hit (esas diez cafeteras) fabricado a la velocidad de la luz. “Puedes ganar mucho dinero si quieres, pero tienes que pervertir tanto lo que haces…”, subraya. "Yo no tengo que demostrar nada, por tanto no tengo ninguna prisa y trabajo como me da la gana. Si gusta, genial. Y si no, seguiré trabajando de la misma forma. Me meten en la saca del indie pero yo hago lo que hago sin mirar a nadie más. No me gusta que me metan en un saco de movidas que me importan un pepino y que, además, está acabadísima. Cuanto antes lo asuman algunos, mucho mejor”.

'Oh, rompehielos' sale hoy a la venta
'Oh, rompehielos' sale hoy a la venta

Por eso, añade que agradece ese parón. "Me sirvió para replantearme las cosas y volver al punto de partida del que vengo. El dinero ayuda, pero no da la felicidad. Yo con seguir viviendo como hasta ahora, comprarme dos libros al mes y salir a cenar de vez en cuando con mi novia a un tailandés soy feliz. No necesito nada más grande”, dice.

La belleza de la imperfección

No sólo el cuidado extremo y la calma -tanta que el disco estaba hecho en septiembre y sale hoy- están en este nuevo trabajo de The New Raemon. Ramón Rodríguez ha autoproducido el álbum (es productor de Manos de Topo) y ha querido conservar el ambiente de las maquetas en el proceso de grabación. "Hace tres discos empecé a grabar las maquetas en casa y, de hecho, el 80% de las tomas de voz son las grabadas en mi comedor. Me gusta porque es el momento donde me las invento y es imposible reproducir algo tan espontáneo en un estudio. Además, me encanta el punto de imperfección. La voz es un instrumento vivo", reinvidica frente al masivo uso del autotune que hace que "pongas la radio y todos parezcan Cher".

En Oh, Rompehielos ha querido marcar más esa sensación y en esta grabación casera, además de la voz, ha sumado instrumentos como teclados o guitarra eléctrica, mientras que en estudio se han grabado la batería (Salvador D'Horta) y el bajo (Javi Vega, de Maga y Sr. Chinarro). "El 50% del disco se ha hecho en casa. Me gusta esa mezcla del mundo lo fi y hi fi porque suena especial", añade. 

El cantante The New Raemon (Alba Yruela)
El cantante The New Raemon (Alba Yruela)

Pero la actividad en Ramón Rodríguez no acaba aquí. Más bien habría que decir la hiperactividad. El año pasado volvió a reunir a Madee, el grupo de sus inicios y que está dando conciertos para celebrar su décimo aniversario. Avisa: "Qué aprovechen porque quedan dos bolos [31 de enero en Madrid y 8 de febrero en Barcelona] y no sé cuando volveremos a tocar. A lo mejor para los 20 años, pero más por reencontrarnos", ríe. 

También está preparando un segundo cómic tras Ausencias, un relato autobiográfico que se publicó en 2012. Prevé que salga en septiembre y está vez se centra en la ficción. "Es un homenaje a esas pelis de los ochenta de John Hughes en plan sexo, drogas, rock & roll y redención". Aunque si en una faceta de su trabajo se detiene más es Mourn, el grupo formado por sus hijas Jazz y Leia. Su primer disco está editado en España por Sones y en febrero lo sacará a nivel internacional el sello norteamericano Capture Tracks.

"Ahora soy el padre de Mourn", dice orgulloso. Pero objetivamente no es para menos porque la expectación que está despertando este joven grupo (ninguno de sus cuatro integrantes llega a los 20 años) no puede ser mayor en la escena alternativa. Su primer disco sale en febrero en Estados Unidos y en Japón, han estado tocando en Holanda y les espera Francia o EE UU. "Se lo están tomando de forma muy natural y tranquila. Lo que quieren es tocar y eso es importante. Otro grupo de jovencitos estaría perdiendo los papeles y pensando que son Bon Jovi", cuenta.

Cultura
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios