La fundación el greco comparte la compra

El Greco y las 'Vidas' de Vasari se quedan en la Biblioteca Nacional por 300.000 euros

La Biblioteca Nacional y la Fundación El Greco han comprado a la familia de Xavier de Salas los tres volúmenes de la edición del mítico Las

Foto: Uno de los ejemplares de Vasari, con sus anotaciones al margen escritas por El Greco. (EC)
Uno de los ejemplares de Vasari, con sus anotaciones al margen escritas por El Greco. (EC)

La Biblioteca Nacional y la Fundación El Greco han comprado a la familia de Xavier de Salas los tres volúmenes de la edición del mítico Las vidas de artistas que Giorgio Vasari (1511-1574) escribió en 1568, que poseía el pintor griego en su casa y sobre las que escribió y tomó apuntes. Ahí dejó estampadas sus ideas sobre composición, oficio y tradición. Ahí están los datos autobiográficos que facilitan una lectura rigurosa de la trayectoria artística e intelectual del Greco. Los márgenes están manchados por cientos de anotaciones y la directora de la Biblioteca Nacional, Ana Santos, anuncia a este periódico que lo primero que harán será digitalizarlo para hacerlos públicos, en la Biblioteca Digital Hispánica.

Fundación El Greco y Biblioteca Nacional se reparten a medias el precio del ejemplar, que ha sido 'adaptado a la realidad del mercado español', según Ana Santos, directora de la institución

La obra, segunda edición de Vasari, que compró Xavier de Salas (1907-1982) en un mercado de libros de segunda mano, en Londres en 1966, acaba entre los incunables del patrimonio bibliográfico español por 300.000 euros. La compra se ha compartido entre ambas instituciones, 150.000 euros cada una y la Fundación del Greco ha donado a la Biblioteca Nacional. La familia tenía unas expectativas económicas mayores, la ficha de la casa de subastas Christie´s había marcado más de 500.000 euros, pero finalmente la crisis ha permitido una compra mucho más ajustada.

Una de las páginas anotadas por El Greco, en el Vasari.
Una de las páginas anotadas por El Greco, en el Vasari.

“La Biblioteca Nacional no habría podido hacerlo sola con su presupuesto”, explica Ana Santos a El Confidencial. “Es una noticia formidable para el Patrimonio bibliográfico español, porque tenemos el otro ejemplar del Greco, Los diez libros de arquitectura, del tratadista romano Vitruvio (80-15 a.C.). El servicio de tasación de la Biblioteca emitió un informe por el valor que se ha comprado y la familia hizo el esfuerzo. La tasación adaptaba la realidad del mercado español al ejemplar”, añade.

Una compra importante

De hecho, como joya patrimonial nunca habría podido “fugarse” de España, gracias a las restricciones de la Ley de Patrimonio de 1985. La escasez de colecciones bibliotecarias españolas ha obligado a la familia a firmar a la baja.

El historiador del arte e investigador, José Riello, responsable junto a Javier Docampo, de la exposición del Museo Nacional del Prado La biblioteca del Greco, donde se pudo observar los ejemplares en venta, asegura que es una compra muy importante, porque “se conservan muy pocos ejemplares anotados por artistas de la altura del Greco”. Subraya el hecho de que ahora esas explicaciones van a estar a la vista de todos los investigadores. De esta manera, se cierra un conjunto en el que también figuran las anotaciones en libros de Jenofonte, Apiano, y las citadas en Vitruvio y Vasari. Ahora queda a la vista de todos El Greco más íntimo e intelectual.

Era el único ejemplar anotado que quedaba en manos privadas y tanto éste, como el Vitruvio, son herramientas fundamentales para saber cómo pensaba El Greco

Riello recuerda el escrito en el que habla de la pintura como ciencia especulativa como un asunto de especial importancia, porque el artista consideró que la pintura podía imitar lo visible, pero también lo imposible, es decir, como una herramienta para explorar “las maravillas de lo real y representar asuntos mitológicos o los misterios religiosos”.

Era el único ejemplar anotado que quedaba en manos privadas y tanto éste, como el Vitruvio, “son herramientas fundamentales para saber cómo pensaba y cómo concebía su oficio y a los artistas del pasado El Greco”, cuenta Riello. “Es una herramienta esencial para interpretar su pintura”.

Montaje de la exposición 'La biblioteca del Greco', en El Prado.
Montaje de la exposición 'La biblioteca del Greco', en El Prado.

En esas páginas tiradas con una caligrafía exquisita, a veces en griego y otras en una dura mezcla de italiano y español, se encuentra lo más preciado de su pensamiento y su identidad creativa. Un pintor filósofo al que llamaron, porque escribía y replicaba al pasado, porque se revolvía cuando algo no le gustaba. Y no se amilanaba ni ante Miguel Ángel, ni Tiziano.

En el catálogo de aquella exposición se lee que El Greco corrigió, subrayó múltiples pasajes e incluyó numerosas anotaciones en los márgenes, que suman cerca de 7.000 palabras. “Cantidad que podría dar síntoma de que no eran meros comentarios a vuela pluma de un lector animado, sino algo más”. 

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