un repaso a 'rock or bust'

Por qué el último disco de AC/DC se vende tanto si es más de lo mismo

'Rock or Bust' ha arrasado en ventas en su primera semana en la calle. Un álbum no pasará a la historia como el mejor de la banda pero... ¡es AC/DC!

Foto: AC/DC presentará su nuevo disco con una gira mundial en 2015 (Efe/Sony Music)
AC/DC presentará su nuevo disco con una gira mundial en 2015 (Efe/Sony Music)

"Rock or Bust debutó en el top 5 en 25 países incluyendo EEUU, Reino Unido, España, Polonia, Nueva Zelanda, Japón, República Checa, Italia, Dinamarca, Holanda y Hungría. En EEUU la banda debutó en el puesto #3 de la lista Billboard Top 200 vendiendo más de 174.000 discos durante la primera semana”, señala una nota de prensa de este viernes de Sony Music. ¿Por qué si es lo de siempre? Aunque, por otro lado, ¿a quién le sorprende pese a que suene a más de lo mismonbsp;Los fans no quieren que evolucionen y el grupo lo sabe. No quieren nuevas fórmulas, A+B continúa siendo C. Y punto. Gusta aun sonando en este álbum –literalmente- riffs de temas pasados. Qué más da. El nuevo disco de AC/DC no pasará a la historia como uno de los must para el amante del rock, pero tener un original de AC/DC en casa siempre da pedigrí a la discoteca. Al igual que una entrada para su próxima gira de 2015, que pasará el 29 de mayo por Barcelona y el 31 por Madrid.

Quien sea practicante de AC/DC se comprará el Rock or Bust, lo devorará y hasta le emocionará. ¡Es AC/DC tío! Quien no lo sea, tal vez le decepcione o, simplemente, le deje indiferente. Su número 15 es el disco más corto de su discografía, con 35 minutos, y eso que de sus 11 temas podían haberse omitido alguno, porque el penúltimo -y tal vez el último-… pasan de puntillas.

“En rock creemos, es rock o reventar”

In rock we trust, it's rock or bust”. “En rock creemos, es rock o reventar”, es un lema convertido en estribillo del tema que abre y da título al LP. Con sus riffs, su voz y su guitarra rítmica de siempre. Esta vez dicho instrumento no lo toca Malcom Young, sino el sobrino Stevie. No se nota el cambio. Por cierto, no se puede afirmar que este sea el primer disco de AC/DC sin Malcom Young ya que Angus ha rescatado riffs que habían creado entre ambos, por eso en los créditos los únicos que aparecen son los dos hermanos. Todavía suena extraño pensar que a Malcom se le haya olvidado tocar la guitarra por su demencia…

Avanzamos al segundo corte y salta el single, Play Ball, engancha aun sin ser tan atractivo como el del anterior disco, el Rock and Roll Train. ¡Pero es AC/DC! Y el movimiento de cuello está garantizado. Ligera, rápida y divertida. A+B=C. Después viene un tema llamado Rock the Blues Away que… mmm… suena a… ¡pero si es como el Anything Goes del anterior disco! Que ya se parecía al famoso Money Talks de 1990. ¿Repe? Da igual, es bueno, y de AC/DC.

Ya vamos por el cuarto tema y la sonrisa aparece en el rostro. ¡Ese coro recuerda al Thunderstruck! Aquí no se puede afirmar que este Miss Adventure se parezca a la citada canción. La reminiscencia es pura nostalgia de esas voces y ese himno que tiene un hueco entre los mejores temas de la historia del hard rock. Miss Adventure no llegará tan lejos, pero tiene punch.

Dogs of War = War Machine

El quinto de la fila, por el nombre ya da pistas de a qué tema se parece. El ritmo pausado de War Machine, del Black Ice de hace seis años, aparece en Dogs of War. Y, aunque ambos tengan la etiqueta acedeceriana, nos quedamos con War Machine porque resulta ser un grandísimo tema. Normal que hayan querido buscar algo similar, quizás con este Dogs of War logren dar caché al original, al War Machine. Se lo merece.

Un concierto de AC/DC (Efe)
Un concierto de AC/DC (Efe)

En la sexta, Got Some Rock and Roll Thunder entramos definitivamente en una tienda de segunda mano, pero de marca blanca. Todo suena a usado, pero no sé dónde. Tal vez dentro de unos días caiga. Plana, previsible… pero, de nuevo, de AC/DC. Es decir, con la facilidad que otorga el mover la cabeza y dar alguna palmada al ritmo que marca la batería de Phil Rudd. Escuchando la siguiente, la lenta Hard Times, hasta se echa de menos Got Some Rock and Roll Thunder.

Escuchando Hard Times encontramos el riff de Live Wire

Y después del respiro de Hard Times vuelven a enganchar al fan, le obligan a saltar, a mover la cabeza y a gritar una vez más: ¡Es AC/DC, quiero ir a sus conciertos! Baptism by Fire se presenta como una de las más comerciales y con un mensaje subliminal: ¿Están cerrando el círculo? Entre sus vertiginosos riffs, de repente, se cuela uno muy reconocido y original de Live Wire, una de sus primeras composiciones, presente en su segundo disco, el TNT. Sensacional guiño.

Rock the House presenta una composición típica con grooves modernos. Sí, sorpresa. El tema no destaca aunque a los amantes de la banda australiana les gustará explorar y sacarle punta. No es de relleno, como lo pueda ser Sweet Candy. El cierre del disco, Emission Control, es… algo más atípica. Tal vez con un olor a Zeppelin. Es lenta, dura y, para algún sector, puede que también prescindible. ¡Pero es AC/DC!

¿Será el último disco de la mítica formación? Cumplen 40 años sobre los escenarios y, sin Malcom Young, alma del grupo, ya señaló el vocalista Brian Johnson hace un año que podría ser una buena ocasión para decir adiós. Quién sabe si también será esta la última gira. Por nuestro país pasarán a finales de mayo y, como siempre, habrá codazos para conseguir una entrada. Aunque los acedecerianos ya lo sepan, hay más fechas por Europa donde puede ser más sencillo conseguir un ticket (http://www.livenation.es/artist/ac-dc-tickets). ¿El precio? Qué más da: “En rock creemos, es rock o reventar”. AC/DC no defrauda.

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