los datos de cegal reflejan nueva caída en 2014

Las librerías ponen buena cara a su peor año

“¿Cómo va a sobrevivir la ignorancia si está rodeada de libros?”, se pregunta la campaña impulsada por Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL)

Foto: Una mujer hojea un libro en la 38 Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. (EFE)
Una mujer hojea un libro en la 38 Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. (EFE)

“¿Cómo va a sobrevivir la ignorancia si está rodeada de libros?”, se pregunta la campaña impulsada por Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL) para animar a celebrar el día de las librerías este viernes, es decir, a comprar libros hasta las diez de la noche. La convocatoria viene acompañada con los últimos datos del barómetro recogidos por la asociación: durante el segundo cuatrimestre de 2014, la caída llega al 7,4%, en las ventas de libros y un 4,2% en el número de ejemplares vendidos, respecto al mismo cuatrimestre del año anterior.

En estos tres años, los libreros han dejado de ingresar en dicho cuatrimestre 70.000 euros. A la espera del crecimiento con la campaña de Navidad, son los peores balances del sector desde 2008, como asegura la presidenta de CEGAL, Pilar Gallego, que insiste en que la “caída se ha amortiguado”. No es tan exagerada como otros años, pero el sector sigue hundiéndose. “El problema es que no sabemos dónde está el fondo”, reconoce a este periódico. “Supone un freno en el deterioro y quizá una estabilización de las pérdidas a medio plazo”, añade.

Nunca antes las librerías habían vendido menos ejemplares, nunca se habían tenido menos beneficios, según los datos de CEGAL

Quizá logren invertir la tendencia con el lema, que ha sido pensado, dice, para provocar. “Si las librerías existen estaremos a salvo, si desaparecen sobrevivirá la ignorancia”. Muy esperanzador no es. En lo que llevamos de año, las librerías independientes –que suponen el 40% de la facturación anual, como aclara el informe sobre el Comercio interior del Libro en España– han vendido 398.600 euros. Años atrás, 427.000 euros en 2013, 466.200 euros en 2012, es decir, en los dos últimos años la caída en venta es del 14,5%. Lamentablemente, el segundo cuatrimestre de 2014 también reconoce otro dato negativo de récord: nunca antes se habían vendido menos ejemplares, 12.323

En peligro de extinción

Las pérdidas también se apuntan en los datos registrados por el citado informe en el que se registra el comercio interior del libro, tomados por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, donde se comprueba que desde 2009 hasta 2013, el sector ha pasado de ingresar anualmente 3,1 millones de euros a 2,1 millones de euros. Los datos que no incluye ese informe son las 469 librerías que cerraron en 2013, según CEGAL, que ha clasificado poco más de 4.000 librerías en España (en las que no entran cadenas ni grandes almacenes, ni librerías de viejo). El INE apunta que en los últimos cinco años han cerrado un 21% de establecimientos. 

Para frenar la caída libre, en los Presupuestos Generales del Estado, el Ministerio de José Ignacio Wert incluyó una ayuda de 150.000 euros para “dinamizar culturalmente” las bibliotecas que quieran renovar el modelo tradicional. “Es muy poco”, reconoce Gallego, que valora el gesto como algo positivo, porque “es la primera vez de ayuda a librerías para el fomento cultural y esperamos que vaya en aumento”.  

Lo más importante es que todas las compras públicas de libros, ya sean estatales, autonómicas o locales, pasen por las librerías

Sin embargo, las ayudas oficiales que libraban a las librerías del abismo –las compras de libros para bibliotecas– desaparecieron hace cuatro años. “Lo más importante es que todas las compras públicas de libros, ya sean estatales, autonómicas o locales, pasen por las librerías. No queremos vivir de la subvención, sino de la venta propia de libros”, añade Gallego que lamenta el recorte de estas ayudas y lo califica de ninguneo a la función del librero.

Tampoco se muestra conforme con la concesión de la gestión del préstamo digital a la plataforma Ebiblio (de Libranda), puesto que ha prescindido de las librerías para la concesión de licencias. “Las librerías no pueden quedarse al margen y no sabemos por qué han hecho esto. El Ministerio no nos ha tenido en cuenta”, dice Pilar Gallego, que reivindica la modernización digital de las empresas. De hecho, han llegado a un acuerdo con Odilo, la competencia de Libranda, para vender libro digital en los establecimientos o en sus páginas web. Un día como otro cualquiera en las librerías es un día de supervivencia y reivindicación. 

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