Arte: Urdangarin inspira a una pareja de artistas para abrir una cuenta en un paraíso fiscal
Núria Güell y levi orta, en el museo Reina Sofía

Urdangarin inspira a una pareja de artistas para abrir una cuenta en un paraíso fiscal

Núria Güell (Barcelona, 1981) y Levi Orta (La Habana, Cuba, 1984) denuncian en su atrevida y oportuna obra las ventajas de una sociedad en un paraíso fiscal

Foto: Burocracia generada para la creación de la empresa en un Paraíso Fiscal, como parte de la muestra.
Burocracia generada para la creación de la empresa en un Paraíso Fiscal, como parte de la muestra.

Puedes operar en todo el mundo. Anonimato garantizado. Hay secreto bancario y protección patrimonial contra demandas judiciales y embargos. No hay impuestos para las sociedades ni para las personas físicas. No hay impuestos sobre los beneficios. No hay obligación contable, auditorías ni presentación de cuentas anuales. No hay IVA en las tasaciones efectuadas. No hay pagos de seguridad social en el país de constitución. Para quien no tenga una cuenta en Suiza hay que aclarar que estas son las ventajas de una sociedad en un paraíso fiscal, y parte de lo que los artistas Núria Güell (Barcelona, 1981) y Levi Orta (La Habana, Cuba, 1984) denuncian en su atrevida y oportuna obra Arte político degenerado. Protocolo ético, que forma parte de la exposición colectiva Un saber realmente útil, que ha inaugurado el Museo Reina Sofía.

Con el presupuesto de la producción artística (4.000 euros) abrieron una cuenta a una empresa que, ahora, donan a un colectivo que trata de construir un modo de vivir anticapitalista

“En la empresa Güell Orta Contemporary Art S.A. gozamos de todas estas ventajas, empresa que hemos creado en un paraíso fiscal que nos permite evadir todos los impuestos correspondientes a nuestras ganancias”, explican los artistas. Han usado el presupuesto completo (4.000 euros) destinado a la producción artística, que se les asignó en una exposición anterior para abrir una cuenta a esta empresa que, ahora, van a donar a un colectivo, que desde hace cinco años tratan de construir un modo de vivir anticapitalista, para que hagan con ella lo que crean oportuno: defraudar a su antojo o cerrarla.

Nos basamos en Urdangarin. Fuimos al ESADE, donde imparten clases los abogados que asesoran en paraísos fiscales a esta gente. Nosotros les dijimos que queríamos evadir impuestos y ellos hablaban de fiscalidad benigna”, explica Güell a este periódico. La perversión de la donación es el “protocolo ético”. El colectivo que recibe la donación, y que permanecerá en el anonimato, persigue la autonomía educativa, alimenticia y laboral de sus componentes, y “es necesario la independencia financiera para ser independiente”.

Bienvenidos al paraíso

“El procedimiento para constituir la empresa es muy sencillo: se necesitan 3.220,7 euros y un poco de papeleo. Concretamente, los tramitadores de esta gestión te piden una carta de referencia de un banco (puede ser tu banco de toda la vida), una carta de un bufete de abogados y una carta de una asesoría, más el certificado de empadronamiento y una copia del DNI compulsada ante notario. Si no se quiere usar la identidad real también tiene solución, el precio que cobran para poner un director y dignatario nominativo es de 250 euros por persona”.

Una de las partes de la exposición.
Una de las partes de la exposición.

La acción llevará a repensar el viejo dilema de si el fin justifica los medios. ¿Puede el dinero negro usarse para fines positivos?

Explican que quieren desviar los fondos para desvelar los procesos políticos con dinero público. Actualidad. Además, la acción llevará a repensar el viejo dilema de si el fin justifica los medios. ¿Puede el dinero negro usarse para fines positivos? Será una de las preguntas que traten de resolver los ponentes que el próximo día 27 de noviembre debatan en el museo. Montserrat Galcerán, Isidro López, Santiago López Petit, Rubén Martínez y un representante del colectivo beneficiado hablarán sobre “la contradicción implícita en replicar estrategias capitalistas con el fin de construir unas dinámicas sociales anticapitalistas”.

Núria Güell, el referente de arte político en estos momentos, trabaja sin condiciones. Entiende el rol del artista en la sociedad como un elemento conflictivo, que revela las contradicciones que tratan de ocultarse. “En estos momentos, el artista no se puede permitir ser condescendiente con la actualidad que estamos viviendo”, dice que es lo que toca y se hace. Es una investigación en la que compromete su propio cuerpo y su propia vida.

Mecenas miedosos

Núria no pudo montar otro proyecto relacionado con paraísos fiscales y las empresas del Ibex 35 en ninguna institución, porque no hay museo en España que se atreva a atacar a quien le da de comer. De hecho, los artistas aclaran a este periódico que la dirección del Reina Sofía les ha retirado el logo del museo de las actividades relacionadas con esta pieza. Hay que recordar que una parte muy importante del Patronato está compuesto por varias empresas que cotizan en bolsa. “Este tipo de proyectos no interesan ni a las empresas ni a las instituciones públicas, porque están financiadas por las empresas privadas”, explica Güell. La Ley de Mecenazgo no iba a ser igual para todos: beneficiados los que no molestan.

Núria Güell asegura que el arte debe subir el tono de sus proposiciones si no quiere ser condescendiente con lo que estamos viviendo

El arte deja de ser un espejo deformante de la realidad para reflejar un retrato nítido de sus perversiones. El arte, en este caso, interviene directamente sobre la realidad. “Es un trabajo hiperrealista”, dicen. Por eso no evaden sus responsabilidades sobre su momento histórico. “El arte debe subir el tono de sus proposiciones si no quieres ser condescendiente con lo que estamos viviendo”, recalca Güell. Levi añade: “El arte político se dedica a aportar recursos, no a la política, sino a la ciudadanía”.

El artista explica que cuando el arte se relaciona con su entorno debe comportarse como uno más. Es decir, negociar como un político desviando fondos a paraísos fiscales. “Negociamos con el Reina Sofía para mantener la pieza, pero quitando su logo de los materiales de la acción. El artista debe volverse un político para negociar con las instituciones, porque el dinero siempre tiene una procedencia de un lugar oscuro”, dice. Y debe lidiar contra los intereses que lo protegen.

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