Gregorio Marañón: "El Tribunal de Cuentas no tiene experiencia artística"
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el responsable del real dice que en 2015, "beneficios"

Gregorio Marañón: "El Tribunal de Cuentas no tiene experiencia artística"

En caída libre y al borde del colapso. Así describe el Tribunal de Cuentas el estado económico del Teatro Real tras valorar las cuentas del año 2012

Foto: Fachada del Teatro Real de Madrid (EFE)
Fachada del Teatro Real de Madrid (EFE)

En caída libre y al borde del colapso. Así describe el Tribunal de Cuentas el estado económico del Teatro Real. Es más, asegura en el Informe de Fiscalización de la Fundación del Teatro Real del ejercicio 2012 que de no adoptar “medidas urgentes” el coliseo madrileño puede ver peligrar “su viabilidad” en un “futuro cercano”.

El principal argumento que esgrime el órgano judicial es que debido a las importantes desviaciones de los presupuestos del Teatro Real “se está descapitalizando la Fundación”. Y apunta a las grandes producciones como causa de este déficit presupuestario. Es decir, la institución programa óperas por encima de sus posibilidades.

“Las valoraciones del Tribunal de Cuentas sobre qué óperas hay que programar me inspiran mucho respeto, pero no tiene la experiencia artística para meterse a programar. No es su tarea”, aseguraba ayer el presidente del patronato Gregorio Marañón a El Confidencial. “Menos mal que no hemos esperado a finales de 2014 para conocer un informe de 2012 con lo que teníamos que hacer, porque ya estamos con los presupuestos de 2015, que acaba de aprobar la Comisión Ejecutiva y en diciembre llegarán al Patronato. El argumento de que en el 2012 si no hacemos cosas, no somos viables me parece intelectualmente sorprendente”, añadía.

El informe del Tribunal de Cuentas recoge que las pérdidas generadas en 2012 ascendieron provisionalmente a 6,3 millones de euros “antes de los ajuste de patrimonio neto”. Esto supone una cifra un 39,92% más elevada que los resultados de 2011. De hecho, tal y como publicó este periódico, el Real había aumentado en 2011 su déficit diez veces más desde la llegada de Gerard Mortier a la dirección artística, cargo que ocupó desde septiembre de 2010 hasta septiembre de 2013 cuando fue sustituido por Joan Matabosch.

Para 2012 los presupuestos preveían inicialmente un déficit de 517.288 euros que, a pesar de dos modificaciones encaminadas a presentar un presupuesto sin déficit en 2012 y 2013 y que consistieron en la reducción del gasto, entre otros, de personal, publicidad en patrocinio o alquileres, finalmente fue de algo más de 5 millones de euros. Algo que, analiza el TC, “pone de manifiesto que las medidas adoptadas por la Fundación para reducir el gasto de funcionamiento del teatro no fueron suficientes”.

Sin embargo, Marañón defiende la gestión entonces y ahora, y argumenta que el Real “ha reaccionado ante la disminución de las subvenciones públicas haciendo lo que tenía que hacer: hemos reducido un 50% los gastos extraordinarios, un 20% los de personal y aumentado un 40% el patrocinio, hemos generado una nueva línea de ingresos por actividades propias y hemos defendido la taquilla. El Real sale de la crisis en 2015 sin un euro de endeudamiento”.

Y agrega que el ejercicio de este 2014 se cerrara con una pérdida en torno a 1,5 millones de euros y superávit el año próximo. Eso sí, estos son previsiones presupuestarias tan válidas hoy como lo fueron entonces las de 2012 que acaba de enmendar el Tribunal de Cuentas. “En 2015, y es un pronóstico efectivamente pero yo en el pronóstico me juego el puesto, tendremos beneficio”, ha zanjado tajante.

El Teatro Real cuenta con tres patas fundamentales para financiarse: las subvenciones, la venta de abonos y entradas, y el patrocinio. Y dos no paran de bajar.

El informe del tribunal analiza que las subvenciones ascendieron en 2012 a 17,9 millones de euros: 13,1 millones procedentes del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte; 3,8 millones de euros de la Comunidad de Madrid y 941.851 euros del Ayuntamiento de Madrid, que únicamente subvenciona a esta institución. Esto supuso una aportación pública un 18,78% inferior que el año anterior (cuando fueron 22,1 millones) y un descenso del 35,31% respecto a 2009 (fueron 22,7 millones de euros). Si entonces el dinero público suponía el 52,72% de los ingresos, en 2012 representaba el 43%. Y las cuentas de 2013 reducen aún más esta aportación pública al conjunto de las cuentas situándola en el 29,62% (12,8 millones).

La venta de entradas también siguió cayendo estrepitosamente en 2012. El Teatro Real ingresó poco más de 13 millones de euros por taquilla, un 18,28% menos que en 2011. Esto supone un descenso “especialmente pronunciado”, señala el Tribunal de Cuentas en su informe, que viene a continuar la tendencia a la baja en la venta de abonos. Una caída que fue especialmente acusada en 2011, cuando disminuyó un 19,53% respecto a la temporada anterior, y en 2013 cuando se vendieron el 6,98% menos de abonos.

Además, los abonos renovables de ópera y ballet pasaron de 17.685 en la temporada 2010/2011 a 13.394 en la temporada 2011/2012. Los abonos no renovables (que incluyen la ópera para jóvenes, la ópera a precios populares, las noches del Real, los domingos de cámara y la ópera en el cine) pasaron de 7.291 a 3.407 en el mismo periodo. Y eso que dado el peso de la venta de entradas en los ingresos del Real, la “Comisión Ejecutiva aprobó para la temporada 2012/2013 que se aplicase a los abonos un descuento del 3% respecto a la tarifa de cada ópera”, añade el TC.

Preguntado por este respecto, Gregorio Marañón no argumenta estas caídas que lleva acumulando en taquilla el coliseo desde 2008 y prefiere acogerse a las cifras de este año. "Precisamente en la temporada 2014/2015 han subido un 13%. Ya estamos por encima de los 15.000 abonados -13.000 de ópera-. Es la primera vez desde que comenzó la crisis. Y sin esperar las recomendaciones del tribunal", manifestaba.

Es el único capítulo donde los ingresos del Real respiran. En 2012 crecieron un 1,81% hasta los 7,4 millones de euros. Aunque si no se tienen en cuenta las donaciones en especie que, dice el informe, “corresponden fundamentalmente a los medios de comunicación”, el resto de aportaciones aumentaron en 2010 y 2011 un 4,56% y un 10,46% respectivamente mientras que en 2012 caían el 5,16%. Las cuentas de 2013 recogen un aumento del 24,8% de los patrocinios en conjunto (9,2 millones de euros) y del 32,41% (7 millones) sin contar las donaciones en especie.

Ante los recortes de ayudas y público, el Real redujo gastos: Servicios exteriores se situó en 27,4 millones (un 15,79% menos que en 2011) y personal en 16,1 millones (un 6,04% menos). “Este recorte en gastos no fue suficiente para equilibrar el resultado, registrándose una pérdida en el ejercicio, antes de los ajustes, por la variación del patrimonio neto de 6.345.062 euros (un 39.92% más elevada que la pérdida de 2011)”.

Básicamente esta es la conclusión que saca el TC. El Teatro Real hace más producciones y más ambiciosas de lo que se puede permitir. En especial, cuestiona la idoneidad de las grandes producciones. Si en 2011 más del 90% de las funciones dejaron pérdidas, en 2012 la cosa fue un poco mejor pero no consiguieron ese equilibrio que Mortier defendía para que las pérdidas de unas producciones las amortizaran las ganancias de otras.

Dice el informe de las cuentas que “tal y como indicó el director artístico en la Comisión Ejecutiva del 6 de febrero de 2012, el lograr el equilibrio producción a producción su podrían que el teatro no pudiese representar obras de gran formato. Así se preveía que ocho óperas, tres ballets, la gira de C(h)oeurs y las noches musicales obtuviesen un superávit que financiase el déficit de las otras tres óperas, de una ópera concierto y de las actividades pedagógicas”. Pero la realidad fue bien distinta. Tanto que, afirman, que “ante la acogida del público menor a la prevista ante estas obras de gran presupuesto, que generan estos déficits tan elevados, cabe cuestionarse la oportunidad de abordar estas producciones en el momento actual, al estar atravesando la Fundación una situación económica delicada” y más, agrega, cuando se trata de producciones nuevas realizadas en exclusivas por el Real.

El presupuesto recogía un beneficio de 1,6 millones de euros por las 11 óperas programadas pero dieron unas pérdidas de 1,1 millones de euros. Las óperas concierto también arrojan un saldo negativo (menos 351.076 euros) al igual que las noches musicales (menos 53.485 euros), las actividades pedagógicas (menos 125.453 euros) así como el cine-concierto y las actividades complementarias. Solo generaron beneficios el ballet (58.179 euros) y la gira de C(h)oeurs (51.708 euros).

“El problema real no son las grandes óperas”, se defendía tajante Marañón, para asegurar que el agujero económico procede del recorte de las ayudas públicas. “Desde 2009 a 2014 las subvenciones han bajado, sobre lo que recibíamos en 2008, 50 millones de euros. El que sabe algo de ópera sabe que las temporadas se contratan con dos o tres años de anticipación y cuando en cinco años hayan caído así las aportaciones públicas genera un problema financiero importante”. Además, subrayaba, no es el objetivo “que todas las óperas representen un saldo positivo”.

De las 11 óperas de 2012, seis fueron deficitarias por vender menos entradas de las previstas y gastar más de lo presupuestado.

Las grandes producciones se llevan las peores cuentas. Poppea e Nerone fue la que más dinero perdió: 957.814 euros y eso que la previsión era obtener un saldo negativo pero la ocupación esperada del 88% fue finalmente del 77,6%. Lo mismo pasó con Boris Godunov, tuvo 578.897 euros de déficit a pesar de estar previstas unas pérdidas de 329.530 euros y una ocupación del 92% y que fue del 84,3%. El informe también apunta a las cuentas de C(H)OEURS y The Life and Death of Marina Abramovic, con pérdidas de 340.364 euros en el caso de la primera y de 100.544 euros en el de la segunda.

Además, destaca el Tribunal de Cuentas por llamativo, hubo contratos de coproducción, como el de The life and death of Marina Abramovic con el festival de Manchester o I due di Figaro (que obtuvo un beneficio de 89.354 euros) con el de Salzburgo, que no incluyeron clausulas para conocer si su participación real fue superior o inferior al porcentaje que se había acordado.

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