su padre acudió sólo una vez este año

Patricia Botín entra en el Museo Reina Sofía

Es un día importante para el arte contemporáneo español, la mujer más poderosa de España, Patricia Botín, presidenta del Banco Santander, ha entrado al museo que

Foto: Ana Patricia Botín, en el funeral por su padre. (EFE)
Ana Patricia Botín, en el funeral por su padre. (EFE)

Es un día importante para el arte contemporáneo español, la mujer más poderosa de España, Patricia Botín, presidenta del Banco Santander, ha entrado al museo que representa la creatividad más radical, independiente y libre del país. Ha llegado en pleno coma económico del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y lo hace por herencia. El sillón de su padre en el Patronato del museo lleva desde hoy su nombre, gracias a la firma del ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, en la orden que publica el BOE.

Ana Patricia Botín-Sanz de Sautuola O’Shea ha sido nombrada automáticamente  (tal y como adelantaba Eva Belmonte) por un período de tres años como vocal, “en representación de la entidad Banco Santander”, y si no puede acudir a los plenos puede delegar en Antonio Escámez, presidente de la Fundación Banco Santander. De esta manera, se sentará a la mesa con Guillermo de la Dehesa, presidente del Patronato, y conocido de Patricia puesto que es su vicepresidente tercero y consejero desde 2002 en la entidad que ha heredado de su padre, Emilio Botín, además de asesor de Goldman Sachs. Juega en casa y no tendrá mucha tarea, porque en 2012, el Pleno del Patronato celebró cuatro sesiones ordinarias. Este periódico ha podido saber que este año hubo dos plenos y que Emilio Botín acudió únicamente a la que estuvo presente la reina Sofía.

Tendrá que acudir cuatro veces al año al Patronato, pero puede delegar en un representante. Su padre fue sólo acudió una vez este año

Entre las competencias en las que tendrá que tomar partido se encuentra “la definición de las directrices generales de actuación del museo”. Como la aceptación de donaciones, legados y herencias de toda clase a favor del museo, la autorización de adquisiciones y daciones en pago de impuestos y la tramitación de las peticiones al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de solicitudes para el otorgamiento o levantamiento de contratos de depósitos de obras en el museo. Por si fuera poco, también tendrá que formar parte de la aprobación de la ordenación de las colecciones, la autorización de los tratamientos de conservación y restauración de obras de arte en mal estado del museo.

La viuda de Richard Hamilton junto a la vicepresidenta y Guillermo de la Dehesa, presidente del Patronato. (EFE)
La viuda de Richard Hamilton junto a la vicepresidenta y Guillermo de la Dehesa, presidente del Patronato. (EFE)

En el Patronato encontramos a los vocales natos (los políticos) y a los vocales por designación: “Personas de reconocido prestigio o competencia en asuntos relacionados con la cultura y las artes plásticas o que se distinguen por sus servicios o ayudas al museo”. En este caso, sus “servicios” se concretan en la donación de 350.000 euros anualmente a la institución. Confundiendo de esta manera el concepto “patrono” con el de “patrocinador”.

Un órgano machista y decorativo

La Ley del museo establece que el Patronato estará integrado por un mínimo de 17 vocales y un máximo de 30, ocho de los cuales tienen carácter vitalicio. Hace justo un año, el BOE anunciaba la entrada de siete nuevos vocales en el Patronato: el IBEX desembarcaba en un órgano que, tradicionalmente, estaba constituido únicamente por especialistas en historia del arte. Los siete nuevos vocales eran Salvador Alemany, presidente de Abertis; Emilio Botín Sanz de Sautuola, presidente del Banco Santander; Isidro Fainé Casas, presidente de La Caixa; Pablo Isla, presidente de Inditex; Antonio Huertas Mejías, presidente de Mapfre, César Alierta Izuel, presidente de Telefónica e Ignacio Garralda Ruíz de Velasco, presidente de la Fundación Mutua Madrileña. Ni siquiera la llegada de Patricia invertirá la marcha de un órgano eminentemente machista, donde sólo tres de los 15 vocales designados son mujeres.

Como bien ha explicado en este periódico Javier Martín Cavanna, director de la Fundación Compromiso y Transparencia, los patronatos –supuestamente, órganos de gobierno- de los museos del Prado y del Reina Sofía han acabado convirtiéndose en “piezas decorativas”. El último informe del Tribunal de Cuentas sobre la fiscalización del Prado cuestionaba, precisamente, el cumplimiento de sus funciones básicas de supervisión y control. La composición y normas de los actuales patronatos hacen imposible que el principal órgano de los museos funcionen con eficacia. Para ello deberían reducir el número de sus patronos actuales, suprimir la figura de los patronos natos (políticos), organizar el trabajo del patronato en comisiones y hacer públicas las políticas relacionadas con la gestión de la colección. 

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