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El tesoro expoliado de la fragata Mercedes regresa a Madrid
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dos exposiciones muestran los restos del barco

El tesoro expoliado de la fragata Mercedes regresa a Madrid

El Museo Arqueológico Nacional y el Museo Naval han presentado las exposiciones dedicadas a la famosa fragata y al tesoro que robado por el Odyssey

Los bares pequeños utilizan un viejo truco para parecer más grandes de lo que son, colocan un espejo al fondo del local para engañar al personal. Si uno no se fija, pensará que el local tiene el doble de tamaño queel que realmente ocupa.

Una pillería para ocultar las flaquezas. Una metáfora perfecta de la nueva exposición El último viaje de la Fragata Mercedes, que inaugurarán mañana los futuros reyesen el Museo Arqueológico Nacional y en el Museo Naval.

Las dos sedes, casualidades de la vida, usan el truco del espejo, y cada una de ellas consigue un efecto diferente. Mientras que en el Naval se juega con el reflejo para plasmaren perspectiva la vista completa de la cubierta de un barco, el Museo Arqueológico lo utiliza para resaltarla joya de la corona de laexposición: el tesoro de la fragata Mercedes, expoliado por el Odyssey y que ahora se exhibe por primera vez en casa.

Apiladas en forma piramidal, como si de la fortuna de un ricachón se tratara, se encuentran más de 30.000 ‘pesos’. Sujetos por pequeñas urnas de cristal que contienen espejos que consiguen el efecto de estar sumergido en una montaña de monedas. O cuando la ostentosidad llegaaun museo al filo de lahuelga.

La idea de la exposición es contar la historia de “dos grandes injusticias", como explicóCarlos León, responsable de la dirección creativa y museográfica del proyecto.

La primera, el ataque por parte de la armada británica a cuatro fragatas españolas, Medea, Mercedes, Fama y Clara, el 5 de octubre de 1804. A pesar de ser tiempos de paz, los barcos ingleses atacaron nuestras naves, provocando el hundimiento de la Mercedes, la muerte de sus más de 270 tripulantes, y la desaparición bajo el mar del tesoro que contenía.

La segunda tuvo lugar 203 años más tarde. En 2007 la empresa de cazatesoros Oddisey encuentra el lugar donde yacenlos restos de la Mercedes y expoliaparte de su cargamento. Más de 500.000 monedas de plata y oro, además de algunos objetos, como restos del buque ylingotes de estaño. Una acción que Carlos León considera“destructiva” y que en palabras de la comisaria de la exposición del Museo Naval, Susana García Ramírez, “profanó a todos los muertos” que se encontraba en el barco.

Tras este suceso, comenzóun largo litigio en el que, tras mucho pleitear, los tribunales norteamericanos dieronla razón al Estado español y ordenaronla vueltadel tesoro a España. “Una lección para los cazatesoros, ya que esto no había ocurrido muchas veces. La sentencia del juicioles pone las cosas más difíciles”, comentóLeón.

Más de 200 años de historia recogidos en dos exposicionesorganizadas por el Ministerio de Defensa, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y Acción Cultural Española (AC/E). Preguntados por este periódico por los costes de las mismas, el director del Museo Naval, José Antonio González Carrión,dio un paso al frente para explicar que en su caso el presupuesto ascendía a 160.000 euros, todos provenientes de financiación privada, y entre los que no se incluía el dinero que habrían costado las reconstrucciones de madera realizadas por el propio museo.

Por su parte Andrés Carretero, director del Museo Arqueológico, sentado a su lado, dio la callada por respuesta.Desde Acción Cultural Española han confirmado a este medio que los gastos (que ha asumido AC/Econ el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte)ascienden a430.000 euros incluido el catálogo.

Dos discursos ¿complementarios?

Los dos sucesos navalesarticulan ambasexposiciones. Dos muestras que se presentan como complementarias, pero que más bien parece una exposición partida en dos fragmentos.

El Museo Naval presenta un catálogo mucho más limitado, más centrado en la historia de la fragata y su estructura, con dos construcciones propias que son la gran atracción: la maqueta a escala de la Mercedes, y la reconstrucción a tamaño real de parte de la cubierta.

Y por supuesto:monedas.Tampoco el Naval se escapa de mostrar al visitante parte del tesoro de la fragata. 1.000 monedas que se quedan cortas para lo que guarda su hermano el Arqueológico.

Las dos muestras reiteran y se repiten en su primera parte, la centrada en la batalla contra los ingleses. Ambas dedican el comienzo desu exposición a contar la voladura de La mercedes. Una intenta ofrecer una visión militar, y otra personal, aunque terminan contando la misma historia e incluso utilizanlos mismos recursos audiovisuales que quedan descontextualizados entre tanto documento histórico. En un pasillo, en medio de un extracto real de un periódico inglés de 1.800 o de un cartel de reclutamiento de hace 200 años un televisor de plasma de última tecnología ofrece una visión de videojuego del conflicto.

Esto se potencia en el Arqueológico, que con 600 metros cuadradostiene que rellenar espacio alternando a los verdaderos protagonistas de la muestra, los restos del naufragio, con pantallas de realidad aumentada que convierten una lámina en una fragata (y que no termina de funcionar).

Todo sirve para calentar motores para la joya de la corona, la montaña de monedas que espera en la última sala del Museo Arqueológico. En la presentación se intentó restar importancia a los ‘dólares españoles’, pero todo la muestra es un preámbulo hacia ellos. De hecho, la comisaria, Carmen Marcos Alonso, es experta en numismática. Aunque ella misma y su compañera en el Naval, Susana García subrayaban quese estabahablando más del tesoro, que de la fragata y de su valor histórico.

Los bares pequeños utilizan un viejo truco para parecer más grandes de lo que son, colocan un espejo al fondo del local para engañar al personal. Si uno no se fija, pensará que el local tiene el doble de tamaño queel que realmente ocupa.

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