entrevista al periodista Marc Serena

"La cooperación española mira hacia otro lado con la homofobia en África"

El periodista Marc Serena recopila quince impactantes testimonios que ayudan a cartografiar cómo se vive la homosexualidad en el continente africano

Foto: La cooperación española mira hacia otro lado con la homofobia en África
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    La homosexualidad está perseguida con pena de muerte en siete países del mundo y, en setenta y ocho, es ilegal. Buena parte de estas leyes represoras se encuentran en África, donde la situación es especialmente delicada y la violencia creciente. Sin embargo, existen pocas investigaciones en torno a ello. Ante esta desinformación, el periodista Marc Serena ha decidido aventurarse a viajar por el continente africano en busca de testimonios que muestren esta triste realidad.

    ¿Hay alguien que haya muerto por mandar un SMS de amor? ¿Existen operaciones de cambio de sexo en África? ¿Hay etnias dónde las mujeres se puedan casar con más de una mujer? ¿Qué papel juega Internet y las redes sociales? ¿Cómo se vive en países donde el presidente quiere demostrar ser el más violentamente homofóbico? A éstas y otras preguntas busca respuesta Serena en Esto no es africano.

    -¿De dónde surge la idea?

    Del anterior libro, un viaje por el mundo a través de su gente joven. Después de estos viajes, viendo cosas, viendo situaciones, llegué a la conclusión de que una de las injusticias más grandes que existen en el mundo es que se pueda sufrir tanto simplemente por amar. Es una cosa que está pasando de forma sistemática y yo no era consciente. De los 200 países que hay en el mundo, la homosexualidad es ilegal en un 40% y la mayoría se concentra en África. Y luego no había demasiada documentación sobre el tema. Quizá algo en inglés.

    No sé por qué he tenido que ser yo el que realice el trabajo de documentar estos casos

    -¿No había información en asociaciones españolas?

    Bueno, lo que no sé es por qué he tenido que hacer yo este trabajo de documentar casos. ¿Por qué nadie antes había hecho un trabajo parecido? ¿Por qué la cooperación española sigue mirando hacia otro lado? Es un tema que está muy olvidado. Cuando empecé hace tres años, nadie me ayudó. Había unas investigadoras que llevaban mucho tiempo trabajando en un país del África subsahariana con estudios sobre la mutilación femenina, que cuando hablé con ellas y les pregunté si habían conocido mujeres lesbianas, me dijeron que no. Y me pregunté: ¿si mujeres que trabajan con temas de género se olvidan de este tema que harán los demás? La gente que está haciendo muy bien el trabajo en nuestro país es la Fundación Triángulo en Canarias, que son conscientes de que tienen que formar parte de la lucha internacional.

    -¿Se mira hacia otro lado en Occidente?

    Hay países del norte de Europa que hacen un gran trabajo en red. Pero en España estamos un poco aislados de esto. Bueno, de África en general. Tenemos una visión trasnochada de África, de sábana y de animales. Pero las grandes ciudades africanas están creciendo muchísimo. Con el libro también pretendo un poco actualizar la visión de África con política, economía, religión, amistad… A veces pensamos que África es negra. Y no. Hay gente blanca en Marruecos, Túnez, Argelia…

    -Resulta curioso el caso de Marruecos donde incluso Amnistía Internacional mira hacia otro lado...

    El tema de Marruecos es paradigmático. Hay personas en prisión por ser gay o lesbiana y no tienen a nadie que les ayude. Las ONG que tienen sede allí, no puede abrazar públicamente esta cuestión. Es un movimiento tan débil que parece que no se está luchando contra la homofobia. Incluso hay gente gay que dice que hay que acabar con la homosexualidad por miedo. Y ni siquiera cuando emigran a España se atreven. Es una situación completamente distinta a la Uganda, por ejemplo, donde querían aprobar la pena de muerte para gays y, sin embargo, hay una oposición fuerte. De hecho, hasta hicieron una manifestación contra aquella ley.

    El periodista Marc Serena (Editorial Xplora)
    El periodista Marc Serena (Editorial Xplora)

     

    -¿Qué países han acogido la homosexualidad de una forma más abierta?

    Estamos hablando de un momento de la historia. Hubo un momento en el que la homosexualidad era ilegal en Europa e los gays se iban a vivir a Tánger o Túnez. No siempre ha sido así. Queda algún reducto de libertad. Los islamistas intentan cerrar los cabarets de música rai, pero siguen ahí. El caso de Sudáfrica es engañoso. Hay una ley de matrimonio, pero hay una homofobia muy dura. El país que más me gusta es Cabo Verde. Allí, las mujeres han conseguido una situación de igualdad muy interesante. Cuando una persona transexual va por la calle, no se le mira como alguien extraño.

    Los periodistas africanos son muy beligerantes y muy agresivos en alimentar esta persecución.

    - ¿Cómo encontró los casos?

    Ha habido casos fáciles y otros más difíciles. En Camerún, por ejemplo, fue a través de una abogada que defiende a los gays. Fue fácil contactar con ella porque es el enemigo número uno del país. Y en los demás casos, hay mucha gente que está luchando para que esto cambie. Así que consiguiendo hablar con alguien de esta red subterránea, contactabas con otros y otros. Es una lucha escondida como en el franquismo.  Además, se da la circunstancia de que los periodistas africanos son muy beligerantes y muy agresivos en alimentar esta persecución.

    -¿Qué caso le sorprendió más?

    Una boda en Costa de Marfil. No había familia, pero había amigos que hacían de padres, de madres… Fue todo muy bonito. Había aquel nervio de que vinieran personas violentas. Pero uno se sentía seguro de estar con una comunidad y un grupo de gente. En la capital, la comunidad LGTB hace una vida tan en común, que han desarrollado una manera de hablar, un argot propio.

    - ¿Cómo ha visto el tema del SIDA?

    El 80% de la gente que muere de SIDA en el mundo son de África. Esa lucha sería mucho más efectiva si se luchara contra la homofobia. Yo me he encontrado en Marruecos llamando a una asociación que lucha contra el SIDA para hablar con un gay y no conocían a ninguno. Hasta que no nos quitemos los fantasmas, será difícil. Aunque en nuestras escuelas tampoco hay una gran educación sexual.

    - ¿Nunca pensó en grabar un documental?

    Me encontraba con que no podía ni hacer fotografías ya que la gente que aparece no podía enseñar su cara. Y en algunos casos, sus nombres están cambiados. Incluso había gente que sabía que no les iba a sacar, pero no querían aparecer en el libro. Ahora me gustaría hacer un documental, pero es difícil que alguien piense que esto es una prioridad.

    - ¿En qué más se debe avanzar?

    Hay gente en nuestro país que se piensa que todo está conseguido, que no hay cosas por las que luchar. Se están haciendo manifestaciones con sólo fiesta, sin lucha. Hay momentos para pasarlo bien, pero debemos pensar en qué cosas se puede mejorar. Me gustaría que se hablara del derecho a asilo, por ejemplo. Sí que tenemos leyes que garantizan este derecho, pero a nivel práctico es cuestión de tiempo y mucha paciencia.

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