historia política del tebeo

Cómo el cómic británico escracheó a los políticos

La British Library de Londres inaugura una exposición sobre la subversiva historia del cómic inglés

Foto: Un manifestante con la máscara de Guy Fawkes, popularizada por el cómic 'V de Vendetta' (REUTERS)
Un manifestante con la máscara de Guy Fawkes, popularizada por el cómic 'V de Vendetta' (REUTERS)
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La sede de exposiciones de la British Library de Londres se ha llenado de maniquíes encapuchados que acechan desde diferentes ángulos de la exposición “Comics Unmasked: Art and anarchy in the UK”, inaugurada el pasado viernes. Bajo las capuchas se esconde un rostro que en los últimos años hemos visto de forma habitual en protestas ciudadanas a escala internacional, desde Ocupa Wall Street en Nueva York al 15-M en la Puerta del Sol de Madrid pasando por la primavera árabe en países del norte de África.

En todas ellas se ha clonado y compartido el rostro de Guy Fawkes, ese inquietante anti-héroe británico que trató de dinamitar sin éxito el parlamento británico en el siglo XVII para devolverle el trono a un monarca católico y al que el cómic de Alan Moore y David Lloyd V de Vendetta dio fama universal al convertirlo en la máscara tras la que se escondía el protagonista de aquella historieta, quien por cierto sí hacía explotar Westminster en sus primeras páginas, donde la metáfora de V luchando contra un gobierno fascista dejaba pocas dudas sobre las posiciones políticas de sus autores en plena era Thatcher.

Catálogo de la exposición
Catálogo de la exposición
Algunas páginas del guión original de este cómic puede verse en esta exposición en la que los comisarios no han escogido el rostro de Guy Fawkes aleatoriamente. Hoy popularizado como Anonymous, su presencia contribuye a ambientar una exposición que permanecerá abierta hasta el próximo 19 de agosto y en la que la dirección artística, a cargo del célebre dibujante Dave McKean (ha dejado su huella en Sandman y Batman entre otros), parece tan importante como el contenido. Porque cuando se habla de cómics, y en especial de los británicos, se habla de política, de contrapoder, de subversión.

"Esa ha sido la idea clave que nos ha guiado para el comisariado. Nos hemos querido saltar la cronología para concentrarnos en temáticas que siempre han interesado a nuestros autores", explica a El Confidencial Adrian Edwards, comisario de Fuentes Históricas Impresas de la British Library, quien ha trabajado junto al guionista de cómics John Harris Dunning y el crítico Paul Gravett.

A los autores británicos siempre les ha interesado la política concebida desde la subversión, desde el desafío a la autoridad e incluso cuando se habla de superhéroesLa política parece haber estado presente en las viñetas británicas desde el primer cómic conocido oficialmente como tal, publicado en 1825 en el diario Glasgow Looking Glass, donde se satirizaba a Francia. "Pero a los autores británicos siempre les ha interesado la política concebida desde la subversión, desde el desafío a la autoridad e incluso cuando se habla de superhéroes, la tendencia siempre ha sido la de crear personajes contradictorios, a menudo con pasado criminal, como Dick Turpin. Por no hablar de Jack el destripador, que ha alimentado ampliamente el mundo del cómic. Es parte de la idiosincrasia de los creadores británicos y también ha traspasado fronteras. Cuando dan el salto a Estados Unidos para trabajar por ejemplo para DC Comics, en manos de los británicos el superhéroe americano también se transforma. Hemos matado a Batman, convertido a Batgirl en lisiada… no nos gusta el superhéroe plano", explica Edwards.

Aunque las viñetas despegaron de forma popular en el siglo XIX, la iglesia ya se servía de ellas en el siglo XV para evangelizar a los pobresLa exposición está dividida en seis secciones temáticas llenas de pequeñas curiosidades que sólo se descubren leyendo concienzudamente los carteles que acompañan a cada uno de los 200 cómics expuestos, procedentes en su mayoría de la colección de esta biblioteca que atesora más de un millón de publicaciones. Los comisarios han querido resaltar que aunque las viñetas despegaron de forma popular en el siglo XIX, la iglesia ya se servía de ellas en el siglo XV para evangelizar a los pobres a través de las llamadas Biblia Paeporum, la ‘biblia de los pobres’, de la que se puede ver una muestra con un colorido capítulo del Apocalipsis en la exposición.

Junto a ella, y para subrayar el carácter blasfemo que a veces también adquiere el cómic, una página de Green Lantern en la que aparecía un alienígena crucificado. Con guión de Alan Moore y dibujos de Kevin O’Neill se publicó en Gran Bretaña a mediados de la pasada década y cuando trató de cruzar el Atlántico, esa rancia institución llamada American Code Comic Authority que censuraba ‘de facto’ los tebeos en Estados Unidos hasta 2011 le dijo a O’Neill que por esa blasfemia jamás podría volver a publicar en ese país… O’Neill siempre ha estado muy orgulloso de aquella ‘maldición’.

Nadie se salva de la afilada guillotina del humor británico, como se observa en dos de los tebeos expuestos, donde el vegetarianismo de músicos como Morrisey o Pete Doherty sirve como excusa para machacarlos. De hecho la ironía, pieza clave en el cómic como género, impregna toda la producción británica y es especialmente intensa en los tebeos políticos, partiendo incluso de los carteles de las sufragistas, que en 1913 publicaron un póster lleno de viñetas en el que se subraya que las mujeres no podían votar pero sí podían tener puestos de responsabilidad en la sociedad como médicos, profesoras, o madres mientras que los hombres, con derecho a voto, además eran borrachos, lunáticos, convictos o esclavistas.

El ataque directo a políticos como Thatcher o Blair ha estado siempre presente en la producción británicaLos años setenta destacan, como ocurre en casi todos los ámbitos sociales, por su atrevimiento. En 1978 el célebre tebeo 2000AD publicaba una historieta titulada Judge Dredd: Battle of the Burger Barons, una distopia futurista firmada por Pat Mills y Mike McMahon en la que EEUU se había convertido en el campo de batalla post atómico donde se enfrentan los seguidores de McDonalds y los de Burger King. Los editores, temiendo que las cadenas les demandaran, sólo hicieron una tirada de un cómic hoy especialmente buscado por los coleccionistas. "La crítica a las multinacionales, el racismo, los derechos de las mujeres, de los gays, el ataque directo a políticos como Thatcher o Blair ha estado siempre presente en la producción británica, aunque es cierto que también puede leerse como una tendencia sobre todo europea, mientras que el cómic americano tiende a ser más escapista", señala Edwards.

En el apartado dedicado al sexo, pueden verse como han ido cambiando los usos y costumbres a lo largo de las décadas no ya en el Reino Unido sino en todo occidente. Desde unos pequeños libros donde se reivindica el derecho a la sodomización fechados en el siglo XIX a tebeos absolutamente explícitos donde el fin es el sexo en sí mismo, a situaciones más contemporáneas como historietas que relatan la problemática del sexo tras la aparición del sida o el momento actual, donde el sexo es simplemente parte de la vida de los protagonistas de los tebeos, sin más.

También hay un ejemplar del número especial Schookids de la mítica revista underground Oz. Publicado en 1970 y editado por una veintena de adolescentes, sentó a los fundadores de la revista en el banquillo en lo que se conoció como el Oz Obscenity Trial, el juicio más largo de la historia por obscenidad en el Reino Unido. Los editores fueron condenados y tras pasar por un breve periodo en la cárcel apelaron y fueron liberados.

Tras la parte dedicada a los superhéroes, quizá demasiado cargada de chovinismo (la idea es ‘los británicos son especialmente originales y el resto del mundo no’) la exposición le dedica un espacio a las influencias del tebeo y a su polinización, desde el multimedia al cómic digital. Por un lado hay cuadernos y cartas del tarot del Aleister Crowley, un ocultista, mago y poeta muy abierto a experimentar con las drogas y de gran influencia entre dibujantes.

También hay expuesto un tebeo firmado por William Burroughs y escrito en ‘estado de gracia química’ y todo un mundo de cómics de nueva generación, los tebeos online, nacidos para ser leídos directamente en Internet. Cada semana además desfilarán por la British Library autores presentes o a los que se hace referencia en la muestra, entre ellos Neil Gaiman, Woodrow Phoenix, Dave McKean, Grant Morrison, Warren Ellis, Melinda Gebbie, Alejandro Jodorowsky, Dave Gibbons, Robert Crumb and Gilbert Shelton

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