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"Hice el anuncio del banco porque tengo dos hijos"
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entrevista con el cantante de 'mishima'

"Hice el anuncio del banco porque tengo dos hijos"

El grupo presenta y analiza las claves de 'L'ànsia que cura', un trabajo que apuesta por la sencillez en los arreglos, dejando que las canciones respiren

Foto: El cantante de Mishima, David Carabén, en el centro de la imagen, junto al resto del grupo
El cantante de Mishima, David Carabén, en el centro de la imagen, junto al resto del grupo

Son uno de los grupos más pujantes de la escena indie catalana. Hacen canciones pop elegantes, salpicadas de guiños cultos, por ejemplo al sociólogo Richard Sennett, al profesor de historia Greil Marcus o al novelista japonés Yukio Mishima. Desde 2007, con el disco Ordre i aventura, pueden presumir de un sólido nivel musical, muy por encima de la media de la escena indie española.

Ahora presentan L'ànsia que cura, un trabajo que apuesta por la sencillez en los arreglos, dejando que las canciones respiren. Hablamos con David Carabén, compositor y vocalista, sobre música, hippismo y su polémica decisión de participar en el anuncio de un banco.

PREGUNTA: ¿Cuál dirías que es la motivación de este nuevo disco?

RESPUESTA: Me interesa la idea del paraíso. En principio, es un lugar idílico, pero que también está vallado. Solo pueden acceder unos pocos. Ahora mismo, el Estado de bienestar se está convirtiendo en un paraíso perdido que forma parte de nuestras infancias. El proyecto independentista catalán también se vende como una especie de Tierra Prometida. En el plano artístico, vivir de la música, que es mi situación desde hace un par de años, supone también una especie de paraíso, que en realidad muy pocos pueden disfrutar.

P.: Decías el año pasado que te identificas con la postura del músico francés Serge Gainsbourg: alguien que se ríe del mundo en sus canciones, pero que no pretende cambiarlo.

R.: Sí, denunciar situaciones o querer cambiar el mundo es la opción política. Yo me siento más próximo a Gainsbourg o a Kafka, que dan a entender que el artista no tiene respuestas o que las que ofrece suelen ser absurdas. Lo que puede aportar un artista es subrayar la incapacidad del ser humano para relacionarse con el entorno que le rodea. A mí me interesan esta posición más que la del artista político, que es una figura a la que respeto y a la que incluso puedo admirar. Por ejemplo, hemos versionado a Georges Brassens. A él se le acusó de no denunciar la Guerra de Vietnam. Me parece un poco extremo, porque en su repertorio hay varias canciones antimilitares y contra la policía. No creo necesario que el artista sea un complemento de la prensa diaria.

P.: Ya, pero la postura de Gainsbourg es la de alguien que mira la situación desde arriba. Se parece bastante a la famosa "torre de marfil".

R.: Es que yo no me quiero erigir como prescriptor, líder o autoridad en nada. Apenas logro encontrar sentido a las cosas que hago. No me siento así en mi trabajo. Mi batalla es crear canciones donde haya pequeños rastros de sentido.

P.: Quizá la diferencia es que escribes desde el "yo". Los artistas que llamamos políticos dan el paso hasta el "nosotros".

R.: Sí, ellos se atreven a eso, mientras yo llegó justito a tocar bien la guitarra y me cuesta mucho escribir lo que yo considero una buena letra. Ya me gustaría tener la capacidad para hacer canciones desde el "yo" y también desde el "nosotros". Uno llega a donde puede.

P.: La canción que abre del disco, "La brisa", transmite mucho desconcierto. El protagonista dice que en estos tiempos no sabe si "ir de compras, coger una pancarta, esperar a las rebajas o emborracharse". ¿Es tu situación?

R.: En esa letra estoy hablando desde el "nosotros". Trata sobre cómo nos relacionamos con el cambio. Me gusta no cerrar los textos para que cada oyente se pueda identificar con su opción. Está claro que vivimos tiempos de cambio. A algunos estos cambios les doblan, a otros les sorprenden y a otros les superan. También hay gente que está contenta de vivir en un mundo tan cambiante.

placeholder El grupo Mishima

R.: Claro, claro, para la mayoría es una putada. Me refiero a que la industria funciona así. La novedad es una especie de zanahoria para mucha gente. Se reivindica como algo bueno. Nosotros, como consumidores, nos sentimos atraídos por este carrusel, preferimos novedades a volver a comprar "la mierda de siempre". Como grupo, ahora mismo, Mishima también estamos vendiendo que nuestro sonido es nuevo. Lo que quiero decir es que, en la sociedad occidental, la relación que tenemos con el cambio es ambivalente.

P.: Hay otra canción, Los viejos hippies, que trata el temor hacia los estilos de vida alternativos.

R.: Sí, es una especie de diálogo, caricaturizado, entre dos maneras de entender el mundo. Básicamente, habla sobre la propuesta del amor libre, que pone en guardia a un viejo carca. La había escrito hace tiempo, pero vi que me funcionaba porque el amor libre también es una especie de promesa de paraíso que puede ser vivido aquí y ahora. La letra tiene vocación humorística. Habla de un pequeño burgués que siente propietario de su amada. Para mí el personaje carca tiene razón en unas cosas y en otras no. Suelta frases como "dicen que los hippies fuman maría para despertar el subconsciente". Para este hombre los hippies todavía representan un peligro...

P.: Tú has expuesto alguna vez tu opinión sobre el amor libre. Dijiste que las mujeres se llevaron la peor parte de la revolución sexual y que se disparó el número de niños abandonados. "Prefiero las familias que los orfanatos", apuntabas. Esto es un argumento conservador, pero no reaccionario, que encuentro muy defendible. ¿Por qué no lo incluyes en la canción?

R.: Volvemos al asunto de antes. Yo tengo estas pequeñas certezas, pero no me animo a convertirlas en una canción. Me interesan más las letras que no resuelven nada y que no explican cómo es el mundo. Prefiero las canciones que reproducen el misterio de la vida y te hacen mirar las cosas con ojos enriquecidos. Por ejemplo, en castellano el título del disco es El ansia que cura, una frase contradictoria, pero que encuentro interesante. Para muchos la ansiedad es una especie de catalizador para crecer personalmente.

P.: Entiendo lo que dices: para un artista la ansiedad puede ser una catarsis que provoque un avance en su trabajo. Para el resto de la gente, en cambio,la ansiedad no cura sino que paraliza. Sobre todo en estos tiempos de turbulencia económica.

Clara, claro: de eso hablamos enEl crits, una canción del anterior disco,que describe la terrible sensación de vacío que hay antes de un ataque de ansiedad. Existen distintos tipos de ansiedad.

P.: Últimamente, se habla mucho de las relaciones entre política y música popular. Lo que más me llama la atención es que, entre La Movida y el estallido del 15-M, las letras de pop-rock de este país apenas hablan de conflictos sociales. Curiosamente, son los años de apogeo neoliberal.

R.: Es posible que tenga que ver. Pero, bueno, Public Enemy hicieron muchas canciones políticas. El hip-hop es un género interesante, porque mezclaba aspectos de izquierda y otros de derecha. También es posible que el rap fuera la excepción que confirma la regla, el género más político de aquellos años. En términos generales, me parece interesante hablar de la función social que cumple una canción. Dicho esto, me parece extraño que se exija tomar posición política a un músico, cuando la realidad demuestra que somos unas figuras sin apenas relevancia ni influencia social. Sobre todo, en este país donde vivimos.

P.: Alguna influencia tendréis. A ti el año pasado te llamaron para participar en el anuncio de un banco. ¿Te afectaron las críticas por esta decisión?

Me parece interesante hablar de la función social que cumple una canción. Dicho esto, me parece extraño que se exija tomar posición política a un músico, cuando la realidad demuestra que somos unas figuras sin apenas relevancia ni influencia social. Sobre todo, en este país donde vivimos

R.: En mi Facebook hubo de todo: fans decepcionados y gente que decía que ya era hora de que a un músico le llamaran para este tipo de cosas. Lo curioso es que en el anuncio solo pronuncié frases que había dicho gratis durante bastantes años. No me impusieron nada, dije lo que quise, sin saber el uso exacto que se iba a hacer con eso.

Me soltaron la palabra "seny" (sentido común, en catalán) y no supe bien qué responder. Hubo un publicista que comentó que había dado la respuesta que menos convenía al banco: dije que el "seny" es una cosa que no existe y que habría que buscar. Quim Monzó soltó otra cosa divertida: creemos que el "seny" es un concepto catalán, pero parece que es más antiguo y no tiene mucho que ver con Cataluña.

P.: ¿Cuáles fueron tus motivos para aceptar el anuncio?

R.: A ver, sé que era el peor momento para hacerlo. Estábamos en plena crisis y con el mayor pico de desahucios. Pero, precisamente, el banco [Sabadell] que me llamó tenía un compromiso de no hacer un desahucio más y lo ha cumplido. Prefiero no decir el nombre porque no quiero hacer más publicidad del puto banco, pero ellos decidieron no desahuciar más.

P.: ¿Cuál son tus límites?¿Te hubieras negado a participar en el spot si fuera un banco que desahuciara o hubiera estafado con las preferentes?

R.: Por supuesto que me hubiera negado. No hice el anuncio por gusto. No soy una persona que disfrute haciendo publicidad. Hemos rechazado muchas propuestas. Tengo cuarenta y dos años y dos hijos que mantener. Me dedico a la música de forma profesional desde hace poco tiempo y no tengo otras fuentes de ingresos. Cuando hay conciertos, bien, pero cuando acaban las giras dejo de recibir dinero. El día que me llamaron los del banco estaba haciendo otro anuncio para la cerveza San Miguel. Era una campaña con el grupo vasco Berri Txarrak. Vivimos en el segundo país más pirata del mundo después de Taiwán y el gobierno no hace nada para que los músicos podamos ganarnos la vida con nuestro trabajo.

Después de que se emitiera el anuncio del banco, encontré un tuit que decía "ahora que he visto a David en el spot, me alegro ahora de no haber pagado nunca por los discos de Mishima". Mi respuesta es que si los hubiera comprado quizá yo no estaría en la situación de tener que aceptar ese anuncio. En la Edad Media el artista vivía de mecenazgos y con la crisis se ha vuelto a esta situación. Nos obligan a hacernos amigos de un rey o un millonario. Las opciones que te quedan son buscarte un trabajo, que es lo que haré si sigue así la cosa, o aceptar los mecenas y las críticas que conllevan.

Son uno de los grupos más pujantes de la escena indie catalana. Hacen canciones pop elegantes, salpicadas de guiños cultos, por ejemplo al sociólogo Richard Sennett, al profesor de historia Greil Marcus o al novelista japonés Yukio Mishima. Desde 2007, con el disco Ordre i aventura, pueden presumir de un sólido nivel musical, muy por encima de la media de la escena indie española.

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