Bob Dylan, Mick Jagger y los hombres anuncio de la contracultura
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Bob Dylan, Mick Jagger y los hombres anuncio de la contracultura

Polémica en las redes por la decisión de Dylan de promocionar una entidad bancaria. Las grandes marcas se disputan a los héroes de los sesenta

placeholder Foto: Bob Dylan durante sus tiempos contraculturales (EFE)
Bob Dylan durante sus tiempos contraculturales (EFE)

En agosto de 2010 preguntaron al periodista e intelectual Tariq Ali, titán de las causas de izquierda, sobre los límites del compromiso político de su amigo John Lennon (que tanto dinero le había ayudado a recaudar para sus fines). La respuesta fue cristalina: "No le describiría como alguien coherente. Cambiaba de postura, que es lo que suele pasar cuando eres una estrella que no tiene que rendir cuentas a nadie. Vas haciendo lo que te apetece en cada momento". La frase puede aplicarse a Bob Dylan, The Rolling Stones y otros iconos de la contracultura que acabaron empatizando con el sistema hasta el punto de anunciar bancos, coches e hipotecas basura. Repasamos algunos ejemplos evidentes:

Bob Dylan, el increíble hombre anuncio

Tampoco nos debería pillar por sorpresa: el pasado febrero, coincidiendo con la Super Bowl, se estrenó el anuncio más patriotero de Chrysler. El protagonista y narrador era el mítico Bob Dylan, soltando perlas de este tipo: "Los alemanes saben destilar cerveza, los suizos hacer relojes, los asiáticos montan tu teléfono móvil y nosotros vamos a fabricar tu coche. Cuando un coche se hace aquí incluye una pieza que no se puede importar: el orgullo americano. Es imposible importar el corazón y el alma de cada persona que forma parte en la cadena de montaje".

Un texto que, sin duda, habría encantado a tótems derechistas como Ronald Reagan, Ted Nugent o Donald Trump. Tampoco era el debut de Bob Dylan como hombre anuncio: ya había aparecido en 2004 en un espot de Victoria's Secret junto a la modelo Adriana Lima.

Ahora el músico de Minnesota dobla la apuesta con la nueva campaña del banco ING. El anuncio presenta unas simpáticas imágenes de su juventud, donde entremezcla palabras de forma juguetona. El remate es su clásico "Like a Rolling Stone" y media docena de frases para convencernos de abrir una cuenta. ¿Traición? ¿Despiste? ¿Ida de olla imperdonable tras el rescate bancario con dinero de todos? Más bien estamos ante otro eslabón de una larga cadena. Hace tiempo que el pedigrí contracultural no es obstáculo para hacer caja lavando la cara a la codicia corporativa.

Rolling Stones: simpatía por las hipotecas basura

En 2005, durante uno de los tramos de la gira "A Bigger Bang", sus satánicas majestades aceptaron el patrocinio de Ameriquest Mortgage Company. Mick Jagger explicaba así la decisión en El País Semanal: "Puedes ser un fanático del rock con melenas hasta el culo, pero también aspirarás a comprarte una casa o cambiar de piso. Asociarse con nosotros es una jugada inteligente por su parte. De todas formas, hay mucha exageración con los patrocinios: no te pagan demasiado; de hecho, ingresas más por permitir usar una canción en un anuncio". Resumiendo: el único problema moral aquí es que nos pagan poco.

Hablamos de la época de esplendor de la hipotecas basura, pieza fundamental en la hundimiento de la economía global en 2008. Ameriquest Mortgage fue una de las empresas que más contribuyó al batacazo. Se hizo famosa por no verificar el patrimonio ni los ingresos de los aspirantes a obtener una hipoteca. También destacó por sus abusivas comisiones de hasta el doce por ciento. Poco antes de empezar la colaboración con los Stones, Ameriquest Mortgage pagó 325 millones de dólares en un acuerdo extrajudicial para evitar ser condenados por "préstamos predatorios" en treinta estados del país.

Los Rolling Stones fueron uno de los primeros grupos de éxito en llevar su dinero a un paraíso fiscal

¿Escarmentaron los Stones con la experiencia? Seguramente no: su historia de amor con el sector financiero continuó sin problemas. En julio de 2007, por ejemplo, dieron un concierto privado en el lujoso Hotel Arts de Barcelona para los ejecutivos de un conocido banco. No hay incoherencia por ningún lado: recordemos que el grupo fue pionero en utilizar asesores de primer nivel para guardar su dinero en el paraíso fiscal más conveniente.

La extraña lógica de Bob Marley y Neil Young

Es una de las anécdotas más contadas de la historia de la música jamaicana. De vez en cuando, algún 'rasta' puñetero se acercaba a Bob Marley para reprocharle su afición a los BMW de gama alta. Su respuesta era que compraba esa marca por llevar las iniciales de su grupo: Bob Marley & The Wailers. Que nosotros sepamos, nunca anunció nada, pero hoy la familia usa su nombre para atraer ricachones al Bob Marley Resort de Nassau (Bahamas). Hablamos de dieciséis suites con decoración inspirada en sus canciones y un lujoso spa titulado "Natural Mystic". ¿Los precios actuales? Entre 450 y 1.500 dólares la noche. La inmensa mayoría de los jamaicanos no podrían dormir aquí ni con descuentos del cincuenta por ciento.

Este negocio post-mortem parece poco compatible con letras tan combativas como "War", "Them Belly Full" o "Crazy Baldheads". También resulta peculiar la lógica de Neil Young. Rebobinemos hasta finales de los ochenta, la época en que Pepsi tiró la casa por la ventana con contratos millonarios para patrocinar a estrellas pop internacionales como Michael Jackson y Madonna. El señor Young rechazaba estas prácticas y compuso "This Note's for You" (1988), himno rabioso contra la comercialización de la música popular. Por supuesto, esta pieza no estaba en el repertorio de sus apariciones en el Rock in Rio 2008 ni en el Primavera Sound 2009, dos festivales altamente patrocinados, donde moverte de un escenario a otro significa cruzarte con media docena de logos corporativos de gran tamaño. "Yo no canto para Pepsi/no canto para Coca-Cola/no canto para ellos/me haría parecer un chiste". Por lo visto, la letra no se aplicaba a Seat, San Miguel o El Corte Inglés.

Loquillo: el anarquista que anunciaba bancos

Loquillo justificó su anunció para el Sabadell asegurando que había muchas maneras de atracar un banco

El hombre anuncio más famoso de por aquí es José María Sanz 'Loquillo'. Su imagen ha servido para promocionar el diario conservador La Vanguardia y el Banco de Sabadell. Dos extraños compañeros de viaje para el rockero que produjo y puso banda sonora al documental Mujeres en pie de guerra (2004), que recoge testimonios de veteranas que vivieron la Guerra Civil española desde el bando antifascista. Siempre que algún seguidor le pide cuentas, tira de la misma respuesta sobrada: "Hay muchas maneras de atracar a un banco. Elija usted la que quiera. Yo ya lo he hecho".

Este argumento es un clásico de la música popular, que también usan los puertorriqueños Calle 13 para justificar su acuerdo con una firma global de ropa deportiva: "Adidas no me usa /yo estoy usando a Adidas", cantan en "Calma Pueblo". Es un enfoque tirando a ingenuo: Monserrat Arévalo, portavoz de la plataforma Mujeres Transformando, denuncia que Adidas trabaja con empresas textiles de El Salvador cuyas fábricas parecen "campos de concentración". Las trabajadoras deben entregar 1.500 camisetas al día, lo que obliga a largas jornadas y a racionar las visitas al baño. "Muchas veces no almuerzan y todo por cobrar seis dólares con 25 centavos al día, que apenas alcanza para vivir en El Salvador".

En diciembre de 2012 el dúo de punk No Age, radicado en Los Ángeles, aprovechó una fiesta Converse en la sala Apolo (Barcelona) para denunciar las condiciones de esclavitud en las que se fabrican los productos de la marca.

Las dos contraculturas

Más allá de señalar contradicciones, hipocresías y cambios de bando, quien quiera comprender la dinámica política de la contracultura hará bien en leer La conquista del cool (Alpha Decay, 2011), potente ensayo del periodista estadounidense Thomas Frank. El libro demuestra que el espíritu iconoclasta de los sesenta fue simultáneo en la cultura juvenil y en las grandes corporaciones de EEUU, especialmente en el sector de la publicidad. Ambos querían destruir el orden gris, burocrático y colectivista de la vida social en la década de los cincuenta (valores familiares, cadenas de montaje, jerarquías rígidas en el mundo laboral). El objetivo era alcanzar un mayor hedonismo, individualismo y flexibilidad social.

Por supuesto, hubo una robusta rama de la contracultura con valores comunitarios y anticapitalistas, pero fue eclipsada por el poderío económico de la rama procapitalista. Si se fijan bien, la mayoría de los eslóganes actuales de empresas de Silicon Valley son muy contraculturales, empezando por el "Piensa diferente" de Apple. ¿Moraleja de esta fábula? No es rebeldía todo lo que reluce.

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