Wilko Johnson retrasa su muerte para cantar con The Who
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el guitarrista desafía a la enfermedad

Wilko Johnson retrasa su muerte para cantar con The Who

El guitarrista sufre un cáncer terminal, aunque sigue actuando y ha cumplido su sueño de grabar un disco con el vocalista de la mítica banda Roger Daltrey

Foto: Wilko Johnson en su casa de Westcliff, Essex (Reuters)
Wilko Johnson en su casa de Westcliff, Essex (Reuters)

“He tenido un año brillante. Estaba destinado a morir en octubre y ahora voy a grabar con Roger (Daltrey). Es una estrella para mí”. En enero de 2013, al entusiasmado Wilko Johnson, guitarrista y compositor original de Dr. Feelgood, le diagnosticaron un cáncer terminal por un tumor en el páncreas y los médicos le dieron como única alternativa la quimioterapia para alargar unos meses su vida.

Tenía 65 años y respondió con un “no” para “disfrutar tocando” hasta que la enfermedad se lo impidiese. “He ido mucho más allá de la fecha límite pero sé que al final me va a matar, así que quiero hacer cosas ahora que puedo”. Johnson va a relanzar en este febrero su álbum Going Back Home con el vocalista de The Who y va a ser el artista invitado de los conciertos finales de la gira de Status Quo.La música hace milagros.

Es complejo responder a la siguiente pregunta: ¿qué hago si sé que me quedan sólo unos meses de vida? Esto es más o menos lo que Johnson tuvo que razonar hace poco más de un año. En su respuesta escribió las palabras ‘valentía’ y ‘pasión’. Quizás porque adquirió la triste experiencia de haber perdido a su mujer por la misma causa y “fue muy valiente y nunca se quejó. Aún sigo enamorado de ella”.

“Wilko es de clubes pequeños, humo y sudor”

Wilko Johnson es una institución en Inglaterra siendo “totalmente fiel a su música”, cuenta a El Confidencial Ramón Alonso, tour manager en tres de las quince giras que el artista ha realizado por nuestro país, todas a cargo de Dizz Producciones y el ya desaparecido promotor Javier ‘Mondragón’ Hernández. “Wilko es de los de dos más dos son cuatro, y punto. Es austero, con su camisa negra, pantalón negro y botas. Ha usado casi siempre su misma guitarra y siempre se ha apoyado en (el bajista) Norman Watt-Roy. Fiel a sí mismo y en lo que cree. Es de clubes pequeños, llenos de humo y con gente sudorosa. No busca ir a más”.

Su política le ha permitido llevar más de 40 años encima de los escenarios y ahora, que perfectamente podría aminorar su ritmo, continúa derrochando energía musical por los cuatro costados. Siguen sus frenéticos movimientos sobre las tablas y desde que le dieron la noticia está disfrutando de su “año más extraordinario”, comentó a The Independent a finales del año pasado al recoger un premio de la revista Classic Rock a manos de Jimmy Page.

Unos meses antes, en septiembre, en otra gala recibió los piropos de Sir Elton John, cuando éste fue declarado “genio” en los GQ Awards y dedicó su premio a este virtuoso guitarrista que toca sin púa: “Tú eres el jodido genio aquí. Está demasiado ocupado viviendo su vida para pensar en morir”.

Más feliz desde que sabe de su despedida

Irónicamente, desde que sabe que va a morir irradia más felicidad que nunca. “La mayoría de mi vida he sido un miserable sodomita” y desde la noticia “empecé a sentirme más eufórico y que no había desaparecido. Me di cuenta de que todas las cosas por las que me preocupo, por lo general, carecen de importancia”, señalaba cuando hizo pública su enfermedad hace trece meses.

Estas últimas palabras de Wilko salieron de su boca sin saber lo que este mundo le iba a ofrecer durante el siguiente año. Parece un trueque por todo lo que Johnson ha regalado a la música desde principios de los 70. Al menos a grupos como The Clash, Ramones, TheJ am, Sex Pistols o Blondie, quienes estuvieron influidos por el sonido con el que Wilko Johnson y su banda habían impregnado Reino Unido.

Wilko Johnson durante un concierto (CC)Dr Feelgood fue el abanderado del pub rock, anterior al punk, cuando había una necesidad de expresar un estilo opuesto al artificial glam rock. Nació frente a los ‘disfraces’ de los músicos, las pinturas en la cara de Bowie o las escenografías glamurosas. Era una vuelta a los orígenes, donde la pura esencia del instrumento era llevada a escena, buscando pequeños rincones para tocar en directo y “huyendo de grandes escenarios o estratosféricas puestas en escena, rechazando giras por EEUU. Hablando sólo cuando tenía que hablar”, como recordaba Ramón Alonso a este periódico.

Directos y duros, Dr Feelgood y los grupos homólogos trataban de simplificar todo y limitarse, como ahora hace Wilko, a tocar. Sin más complicaciones.

Una manera de ser aplicada a la escena musical

Tan importante era mantenerse íntegro para Wilko que, tras ser número 1 en Inglaterra con un directo llamado Stupidity, abandonó la formación al comprobar en el siguiente disco de estudio que la popularidad había modificado el ADN musical del grupo, hacia una tendencia más comercial. Así de tajante, fiel a sus principios simples, dejó de lado el éxito y sacó un disco con los temas que él consideraba que debían haber entrado en aquel álbum de estudio de Dr Feelgood: Sneakin' Suspicion.

Era su manera de ser aplicada a la escena musical. Sin embargo, su filosofía pura y sencilla de entender la música sólo la ha aplicado en lo personal ahora, quitándose de su cabeza cosas que “carecen de importancia”, para ser más práctico y simple. En casa del herrero, cuchillo de palo.

El 12 de julio cumplirá 67 años y, para entonces, habrá estrenado su decimoquinto álbum en estudio junto a uno de sus ídolos y cumplido una gira más apoyando a Status Quo y su Frantic Four Tour -con los cuatro miembros originales de la banda favorita de la Reina Isabel-. ¿Lo siguiente? “¡Un cáncer terminal es en muchos sentidos una buena excusa para tener siempre un concierto de despedida!”. Como diría Fredy Mercury, “show must go on”.

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