ENTREVISTA A BEN BROOKS

"Es muy difícil ser malvado, incluso cuando siento que tengo razones para serlo"

Ben Brooks tiene sólo 21 años. Y, sin embargo, ya ha publicado 6 novelas. La última de ellas, 'Lolito', una novela de iniciación sobre un adolescente de 15 años

Foto: Ben Brooks, autor de 'Lolito'
Ben Brooks, autor de 'Lolito'
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Ben Brooks tiene todo por hacer. Y, sin embargo, ya ha publicado seis novelas. Parece una contradicción, pero no lo es: también es único, por diferente, talentoso y atípico, aunque muchísimos lectores sienten como suyos los miedos y sofocos que a él lo alteran.

Nació en 1992, así que es joven. No es un escritor joven, esa edad indefinida que tiende un puente entre la caída de los dientes de leche y el carné del Imserso. No, es joven a secas. Y, sin embargo, su nueva novela, Lolito (Blackie Books), lo presenta como un escritor que trota hacia la madurez con las alforjas aún llenas de pureza.

Elogiado por la crítica británica, traducido a 12 idiomas y aclamado por Nick Cave, Channel 4 prepara una serie sobre su anterior novela: Crezco, también editada aquí por Blackie Books. Todo eso parece darle igual. Escribía con 14 años en su habitación llena de pósters y escribe ahora, ya independizado; escribiría, de hecho, aunque fuera el último náufrago en una isla desierta. Lo haría aunque fuera con una obsidiana pulimentada y sobre un coco. Enmarcado en la generación de autores Alt Lit, es el más lírico y también el más cómico de todos ellos.

Toda esa verdad está en las páginas de Lolito, la historia de un chaval que quizás querría pasar su vida debajo de las mantas y tomando té con Nesquik pero que negocia con sus hipocondrías adolescentes mirando el mundo que le rodea a través de botellines de cerveza, buscando consuelo en chats sexuales e intentando entender qué napias le pasa, dónde le han fabricado, por qué le faltan piezas. Y, para entenderlo, escribe.

El autor de 'Lolito', Ben Brook
El autor de 'Lolito', Ben Brook
Lolito es, como lo era Crezco, una novela de iniciación, de cómo se sienten las cosas por primera vez, cuando no se es consciente de que podría ser la última y cuando todo es excedente de miedos y de lozanía: el desengaño de la primera novia descubierto en Facebook, el contacto con una mujer madura también en internet, la relación bullanguera con unos amigos que deberían entenderte pero no lo hacen. El cruce perfecto entre la precisión casi infantil de Wes Anderson y la rabia de los escritores de posguerra británicos (Angry Young Men).

Brooks escribió parte de esta novela durante su estancia en Barcelona. Vino al festival Primera Persona y se tatuó encima del escenario con un punzón y tinta. Y se quedó, por qué no. No le importa llevar sus episodios grabados en su piel, porque así es como vive y así es como escribe desde el yo. Si hubiera existido durante la Primera Guerra Mundial, habría acabado enrolado en un ejército para luego temblar de miedo en las trincheras.

Contradictorio y chispeante, con una voz propia lograda incluso antes de superar los gallos de la transición adolescente, Brooks brilla. No es un escritor satélite, de los que emiten luz porque rebotan la de los autores que querrían imitar. Y, del mismo modo que las personas más seguras de sí mismas suelen ser las más silenciosas, las que escriben suelen ser un saco cargado de inseguridades. Aun así, Ben Brooks, que ahora contesta desde Berlín, una nueva escala en su vida, aún tiene todo por hacer.

 

PREGUNTA: Empezaste a escribir cuando tenías la misma edad que Etgar, el protagonista de Lolito. Todos los escritores son el que mejor escribe de su barrio, al que le piden escribir las cartas familiares. Pero es que a ti te publicaban a esa edad…

RESPUESTA: Escribí las tres primeras a los 16 y 17 años, y la verdad es que pienso que son mis mejores libros porque no tenía los mismos miedos. Bien, algunos sí, pero no tenía que preocuparme por cosas como las respuestas de mi agente, las reseñas, las ventas…. Y leía mucho, de todo: novelas Young adults, rusos muertos, Dickens. A los 16 leí uno de Noah Cicero y desde entonces encuentro un montón de maravillas a través de sus gustos.

P. La gente siente muchísima empatía cuando lee una saga literaria o cuando sigue una serie porque ve crecer a los personajes. Pero en tu caso te están viendo crecer a ti. Están creciendo contigo. ¿Eso te presiona más?

R. Creo que la gente que compra mis libros son chicas de 16 años. Crezco iba sobre uno de 17 años. Lolito, sobre uno de quince. Y acabo de rematar una novela sobre unos que tienen cinco años… No creo que la cosa vaya de crecer con los personajes, sino de crecer con tu escritura. JK Rowling cambió drásticamente su forma de escribir del primero al último libro. Por eso sus lectores se quedaron.

P. Estás en tus novelas: tu pandilla y el pub, tus padres. ¿Tus amigos adolescentes leían? ¿Te han leído a ti?

R. Tenía tres amigos en el cole. Uno estudia física, el otro estudia matemáticas y el último pinta grandes óleos de gente moribunda… Pero sí, les divirtió Crezco.

Todo lo que he escrito recientemente me parece que no valió la pena. Lo mal que me llegué a sentir no valía la pena a cambio de unas cuantas páginas de una novelaP. ¿Qué ha cambiado? ¿Cómo escribías a los 16 y ahora?

R. Al principio tenía unos 100 pósters de Harry Potter en mis paredes perfectamente alineados. Entonces un agente se rió de mí, así que los quité y puse pósters de bandas de punk y folk inglés como Levellers o Stiff Little Fingers. En Barcelona viví en varios lugares, pero a mucha gente le parecía extraño que yo no saliera nunca de mi habitación. Hasta que en una de ellas entraron unos rusos y bebíamos y gritábamos en casa. En Berlín vivo con una chica que conocí cuando era muy joven. Le dediqué el primer libro, de hecho. Estoy mucho más calmado ahora.

P. Tus personajes ríen a veces, pero sufren casi siempre. ¿Dirías que a veces vives de un modo romántico para luego poder explicarlo?

R. Todo lo que he escrito recientemente me parece ahora que no valió la pena. Lo mal que me llegué a sentir no valía la pena a cambio de unas cuantas páginas de una novela. Lo podría haber arreglado en el momento. Aun así cuando escribes a veces es como si viajaras a donde estabas entonces… y así te sientes un poco menos solo.

P. Pero esas páginas son las más poderosas y líricas…

R. Es difícil no ser lírico cuando escribes sobre algo que te gusta mucho o que padeces. Si escribes sobre cosas que no te gustan, o sobre cosas que ya has superado, el lirismo se puede convertir en melodrama. Debes controlarte todo el rato. Bukowski escribe diferente sobre caballos que sobre otras cosas. Yo escribo diferente sobre chicas y sobre bebidas.

El autor Ben Brook, autor de 'Lolito'
El autor Ben Brook, autor de 'Lolito'
P. En la novela Etgar dice que escribir poesía es gay, pero escribe poesías de amor y odio a su ex novia porque no puede evitarlo.

R. Yo escribía cartas de amor a mi novia cuando era pequeño. Eran larguísimas y difíciles de leer porque mi letra es rarísima. Tomé conscientemente la decisión de escribir raro, para intentar emular la caligrafía de Harry Potter…. Pero claramente fracasé en ese intento.

P. Es algo común a la generación de los veinteañeros, pero también a la de los treinta. Buscan la belleza en el confort (comedias románticas, documentales de Cousteau), pero también tienden a lo más sádico…

R. Exacto. Paso la mitad de mi tiempo viendo pelis de Judd Apatow y la otra mitad viendo documentales sobre la lacra de las drogas duras en las comunidades rurales americanas. Pero es que creo que saber que la gran mayoría de cosas chunguísimas le pasan a otra gente también es reconfortante. Es como estar en la cama mientras fuera truena. También leo entradas de Wikipedia de asesinos en serie. Incluso hay un par de mi pueblo: Fred y Rose West. Tres madres me han dicho que yo fui casi una víctima…. Todo el mundo quiere su porción de tragedia.

P. Los adolescentes normalmente querrían despertar y ser adultos (luego sucede casi el perfecto contrario). Pasa, también, con los escritores que son jóvenes: preferirían ser escritores, a secas.

R. No soy un wonder kid, no lo creo. Ojalá lo fuera. Pero, en todo caso, eso ya pasó. Soy demasiado mayor para ser “bueno para mi edad”. Tengo que ser simplemente bueno, sin excusas. Mi editor o tú entendéis mis libros, sois buenos conmigo, pero nunca ganaré premios (cierto sonrojo le ha hecho olvidar su nominación al Premio Pushcart, galardón ganado, entre otros, por Joyce Carol Oytes, Raymond Carver o Junot Díaz, entre otros). No soy un escritor serio. Serio, serio, serio. Pero me parece una pérdida de tiempo ser un escritor tan serio como los que ganan los premios. Si hay bromas, tienes que escalar moribundo por 200 páginas para alcanzar una, cuando te topas por fin con ella, a duras penas hacen gracia. En la vida real, te ríes cada quince minutos. En los libros debería pasar lo mismo.

No soy un wonder kid, no lo creo. Ojalá lo fuera. Pero, en todo caso, eso ya pasó. Soy demasiado mayor para ser “bueno para mi edad”. Tengo que ser simplemente bueno, sin excusasP. A tu generación, fogueada en internet, en la confesión en streaming, se la acusa de solipsista. De no escribir sobre el mundo...Por ejemplo, ¿lees las noticias?

R. Es lo primero que hago cuando me despierto, justo después de chequear el correo. Normalmente estoy en la cama durante horas haciendo eso. Luego voy a por comida, cerveza y pitillos. Vuelvo y leo o trasteo en internet. Cuando Renata, mi chica, regresa, vemos pelis y luego ella duerme y yo me voy al bar o bebo en la cocina. Esa es mi vida.

P. ¿Lees a otros autores antes de escribir para atrapar el ritmo?

R. ¿Sabes que “ritmo” es la mejor palabra para el Ahorcado? Rhythm es la palabra más larga sin vocales, supongo. He intentado insistentemente atrapar la voz de otros novelistas, pero nunca funciona.

El autor Ben Brook, autor de 'Lolito'
El autor Ben Brook, autor de 'Lolito'
P. Escribes a solas y luego vas a firmar a Sant Jordi y las chicas te piden citas y te regalan cosas….

R. Hahaha. Es raro si no has bebido mucho. Pero fue divertido. El otro día casi me compro por error el libro de aquel chico que vendía tanto y que iba con muletas (Albert Espinosa). Solo puedo decir dos cosas: es divertido, pero no solía pasarme en el cole…

P. Hay un capítulo en Lolito, el número 22, que condensa todo: Etgar en la bañera con su novia adolescente, intentando meter el dedo del pie en la nariz de ella, que le dice que algún día lo logrará porque la nariz jamás deja de crecer, así que estarán juntos para siempre (imposible, claro).

R. Mil gracias. Reescribí eso para una revista el otro día diciendo exactamente lo que pasó. Me escribieron para decirme que era demasiado grosero y malo y que si podía repetir. Quería responderles que me cagué en su cara y le besé los párpados, pero me llamaron y eran muy majos, así que les hice caso y me inventé otra cosa. Es muy difícil ser malvado, incluso cuando siento que tengo razones para serlo. 

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