alt lit, la nueva ola de naradores y poetas

La literatura se reinicia

La llaman ALT LIT y es una literatura alternativa propia a la escritura erudita y académica. Publicación de novelas, festivales de literatura, el fenómeno ha llegado

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Ilustración: David Gutiérrez
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    Alt, como tecla modificadora para acceder a atajos. Control + Alt + Suprimir, para reiniciar el sistema en caliente y como treta para mostrar procesos de digestión informática. Alt Lit, como coartada para dar visibilidad a una escena de narradores jóvenes o como opción fresca e intuitiva para seguir escribiendo novela, un macrogénero, siempre híbrido, a menudo colgado en la discusión de su razón de ser y, sin embargo, suspicaz ante la novedad.

    Control + Alt Lit + Suprimir, para algunos, como renovación de la literatura colgada (también poesía) o simplemente como alternativa a un canon vetusto. La Alt Lit es algo parecido a una escena global de autores, en su mayoría anglosajones, fogueados en internet y cuyas obras comparten tags como tecnología, sexo, droga, postadolescencia, existencialismo o confesión en streaming. Pequeñas novelas de formación en las que los jóvenes más bien se deforman. La Casa Encendida monta durante hoy y mañana un ciclo titulado "¿Literatura Alternativa o Alternativas a la Literatura?".

    “Para mí la Alt Lit no es otra cosa que el resultado del trabajo de muchos autores jóvenes que han hecho ruido en Internet y han acabado por crear sus propios círculos, editoriales, estrellas y referentes”, razona Luna Miguel, poetisa exitosa, asesora editorial, articulista, embajadora Alt Lit en España, entusiasta de la celebración de la literatura y cordial interlocutora. “Creo que hay mucha diversidad (también racial y de género). Es tanto una trinchera para esa nueva generación, como una alternativa propia a la literatura tal y como la hemos conocido hasta ahora. Hay mucho wannabe, como en todo lo que triunfa, pero también voces brutales como Tao LinButlerAna CarreteGabby BessBen Brooks, Frank Hinton….”

    La Alt Lit explora una literatura alternativa a la novela más tradicional, en la que el uso de la tecnología más que un medio es casi un tema

    Seidlinger, el coeditor del libro que agrupa a muchos de los nombres citados por la escritora, recoge el hilo de ese razonamiento y añade: “Funciona como una literatura de la inmediatez y la comunidad. Se ha definido por vía de su comunidad y de la inmediatez de las plataformas en las que esta funciona. Me refiero a las redes sociales, al chat de Gmail, a los mensajes de texto y a otras formas de interactuar socialmente sin tener que encontrarse con la otra persona cara a cara”.

    “No es Alt Lit la gente que se molesta con la actitud de estos autores. La que no entiende que la literatura no es un corsé”, cuenta Luna Miguel. Seidlinger detalla: “No es un libro de 400 páginas con una prosa florida. La Alt Lit no intenta confundirse con la pontificación de la escritura erudita y académica. Sólo debes tener una voz y la ética de trabajo para saber si vale la pena dar a conocer tu obra”. 

    El escritor Tao Lin, en un vuelo este mes. (Tao Lin)
    El escritor Tao Lin, en un vuelo este mes. (Tao Lin)

    Preguntar a un autor qué comparte con sus contemporáneos es el equivalente de decirle a alguien que es o muy pijo o muy moderno. El conversador casi siempre negará, mirará a otro lado, señalará a otra persona que lo es más que él. Si hubiera que elegir entre todos a un mesías, al que todos citan y señalan como prefiguración del movimiento, el elegido es Tao Lin (EEUU, 1983). Él, quizás, pueda revelarnos qué demonios es Alt Lit. “No lo sé”, responde por correo electrónico. Bien. Por la vía de la negación: ¿Qué no es Alt Litnbsp;“No lo sé. Y no quiero saberlo”. Gracias; camarero, ¿un chupito de cicuta?

    Este neoyorquino de origen chino-taiwanés reponde con amabilidad robótica: Noto que intentas preguntar algo, pero no acabo de entender tu pregunta del todo. Sin embargo, cuando el articulista ya sospecha que el autor más aplaudido de su generación, y el más conocido, es un cyborg orwelliano que escribe mediante algoritmos, Tao Lin remata su batería de respuestas lacónicas con un comentario amabilísimo apuntalado con un emoticono sonriente ;).

    La Alt Lit no es un libro de 400 páginas con una prosa florida. No intenta confundirse con la pontificación de la escritura erudita y académica. Sólo debes tener una voz y la ética de trabajo

    Es lo normal. Dice Javier Pérez Andújar que en España ponemos nombre de autobús a las Generaciones (ojo, que pasa el 27), pero algunos de ellos van vacíos y pocos se quieren subir a uno. La Alt Lit explora una literatura alternativa a la novela más tradicional, en la que el uso de la tecnología más que un medio es casi un tema, y presenta a un ramillete de autores asociados a ese término nacido del Tumblr Alt Lit Gossip, centro alrededor del cual orbitan blogs, citas, fotos y cubiertas. Son escritores que se han ganado un sitio en las estanterías españolas. Además de Sam Pink (publicado por Alpha Decay) o de Ben Lerner (Random House), justo ahora aparecerán las nuevas obras de Tao Lin (Taipéi, Alpha Decay), Ben Brooks (Lolito, Blackie Books) o Noah Cicero (Best Behaviour, Pálido fuego).
     

    Escribir sin red, gracias a internet

    Todos ellos actualizan la idea de la adolescencia estirada, con sus pulsiones y angustias. Algunos críticos, o lectores más talluditos, no acaban de entender la mezcla extraña de asepsia emocional y lirismo a tumba abierta de estos autores fogueados en la confesión literaria online; un conjunto de firmas que reivindica la experiencia y la vida literaria (cibernética y presencial) como materia literaturizable, que prima el gesto y la imagen por encima de la trama y que borda una narrativa económica, pero no anémica. 

    “Me parece diabólico hablar de Alt Lit así. Cuando un libro sale, todo el mundo pregunta eso en lugar de preguntarse sobre qué intenta expresar el autor”, cuenta Tao Lin. Y es cierto, quizás en círculos más familiarizados con esta camada de tecleadores. “Alt Lit significa exactamente lo mismo que cualquier otra etiqueta literaria o de cualquier tipo: agrupar cosas que son completamente diferentes de un modo que enfatice lo que se percibe como parecido, aunque eso sea resultado de un malentendido”, explica Sam Pink, del que Alpha Decay editaba recientemente La dieta de los no hola.

    Tao Lin, liberado del “computer says no” de la serie Little Britain, argumenta que el debate sobre la novela como gran formato es interminable y sólo interesa en ámbitos académicos, mientras que Sam Pink opina que “hay un falso afecto hacia la novela larga”. Cree más en el valor de cada palabra que en el volumen de caracteres. Y remata, ahora sí entra en harina, con una reflexión audaz: “Es como cuando disparas a alguien ocho veces en diferentes áreas de su cuerpo y no lo matas o cuando dispararas sólo un par de veces y le aciertas en la cara y estás convencido de lo que ha sucedido: lo has matado”. Antes ha observado que no considera que algo es autobiográfico a menos que sea considerado como verdadero por el que escucha. 

    La Alt Lit no es otra cosa que el resultado del trabajo de muchos autores jóvenes que han hecho ruido en Internet y han acabado por crear sus propios círculos, editoriales, estrellas y referentesSeidlinger, editor pero también autor de obras como The Laughter of Strangers, acude al rescate con ejemplos: “La cosa confesional puede ser un estigma para esta escena. Muchos de los autores prefieren seudónimos y evitan transmitir su yo real. En todo caso, siempre hay un grado de anonimato en internet, pero los mejores autores se exponen. No hay filtro. Es el caso de Megan Boyle, de Gabby Bess o de Guillaume Morsette. No intentan esconderse. Las redes sociales pueden acentuar sus personalidades y algunos de los rasgos pueden convertirse casi en una marca. A mí me ha sucedido”. La autora de La tumba del marinero (La Bella Varsovia) concede: “Creo que este fenómeno condiciona la actitud el autor. Yo era fan de Gabby Bess antes de haber leído sus libros, porque me gustaban sus actualizaciones en la red…”.
     

    ¿Es bonito el vómito?

    O, dicho de otro modo, el estilo como forma de ver las cosas. Uno se atreve a percibir que el de la Alt Lit es lírico de un modo extraño (un vídeo viral sádico, una pareja desnuda en la bañera), lacónico pero poético, con más verbo que adjetivo, pero sin demasiada acción. “No lo sé”. ¿Quién ha sido? Tao Lin y Sam Pink, compinchados de nuevo. Hay algunos recursos y algunos temas comunes, ¿no? “La Alt Lit destaca en lo concreto, más por la vía declarativa que por la omisión”, añade Slindberg. “Tiende a exponer e innovar en cuanto a la voz y la sinceridad más que en la innovación puramente formal, aunque se busquen fórmulas mixtas de letra y visual. Una página es bella e importante, imagino, entre otras cosas, cuando no la puedes confundir con la de nadie más”. Concluye: “Y nadie puede renunciar a determinados temas, aunque no sean lo esencial: ya no puedes vivir sin tecnología, nadie puede vivir sin sexo (¿quién querría hacerlo?) y tampoco sin drogas, aunque no sean en forma de pastilla”.

    ¿En qué influye la tendencia a la fragmentación de los textos en la red y en el papel? “No creo que tenga tanto que ver con el medio, o internet, como con la inmediatez. Hay una tendencia a buscar la forma más pequeña y directa y poética y poderosa. No te sientas a reescribir sin sentido en plan taller de escritura. Lo escribes, lo enseñas a la gente online, lo editas un poco, escribes de nuevo, cortas, cortas, cortas, mantienes lo que ha funcionado mejor, cortas algo más. Es más común cortar que construir”. 

    Quizá no local, quizá más global gracias al intercambio de información online, quizás, paradójicamente, con lazos más estrechos que los que unían a otras generaciones literarias en el pasado. Contemporáneos con gustos similares y con preocupaciones más o menos afines. “No estoy de acuerdo”, dice Tao. “Cuando el arte no depende del dinero, gente con gustos diferentes producirá obras diferentes”. Sam Pink, en una reflexión quizás no libre de ironía o al menos de autoparodia, se justifica: “La verdad es que no hablo con mucha gente. Considero a esos autores ‘mi gente’, pero sobre todo porque son cretinos depresivos como yo, no porque sean o no escritores”.

    - ¿Entonces existe ese grupo, con temas comunes? –el entrevistador obstinado.

    - Prefiero no contestar a esa pregunta – Tao Lin, que antes de su firma escribirá: “Gracias por las preguntas, perdona por mis respuestas a la contra! Espero que te sean útiles, he intentado ser honesto ;)".

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