Una partida de Monopoly para escapar de los nazis
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el juego fue clave para ayudar a los aliados

Una partida de Monopoly para escapar de los nazis

El famoso juego fue utilizado por el servicio de inteligencia británico para ayudar a escapar a los prisioneros de guerra aliados durante el conflicto

Foto: Soldados americanos hechos prisioneros en 1944 (German Federal Archives)
Soldados americanos hechos prisioneros en 1944 (German Federal Archives)

Los nazis permitieron a sus prisioneros jugar al Monopoly, algo que muchos aprovecharon paraescapar de su confinamiento en un campo de concentración. Esta historia, en el límite de laleyenda urbana, supuso una de las maniobras más hábilesdel servicio de inteligencia británico y fue realizada gracias a dos nombres: Norman Crockatt y Clayton Hutton.

El primero creó la sección conocida comoMI9 en 1939, marcando el objetivo principal entonces:ayudar a liberar asoldados aliados que hubieran sido apresados durante la guerra. Asícomenzó su colaboración con Hutton.

Hutton, que era un mero oficial delservicio de Inteligencia, comenzó entonces a diseñar artilugios e inventos que pudieran ayudar a fugarse a losprisioneros. Como si de una película de espionaje se tratara, Hutton consiguió crear brújulas del tamaño de un botón, sierras de cuatro pulgadas, cuchillos capaces de cortar barrotes... elementos para que los presos pudieran aprovechar la posibilidad de fuga.

Mapa de seda creado por Clayton Hutton (CC)La obra maestra de Clayton Hutton fueron sus mapas. Una vez que los soldados estaban fuera, debían saber llegar hasta lugares alejadosdel peligro nazi. Por ello inventó mapas que aguantaron en las condiciones meteorológicas más adversas. Podían arrugarse y ser guardados en cualquiersitio. El oficial recurrió a la seda como materia prima. Era la biblia de la escapada.

¿Cómo hicieron llegarsus inventos alos campos de prisioneros? Como el propio Hutton reconoceríaen su biografía:“Hacer llegar de contrabando un mapa y una brújula a algún prisionero concreto era una cosa, pero iniciar y mantener un flujo constante detodos nuestros dispositivos era otra muy diferente”.

La solución vino de la mano de la Convención de Ginebra, que permitía que los prisioneros de guerra recibieranalimentos y juegos de mesa mediante la Cruz Roja y otras organizaciones benéficas.

El servicio de Inteligenciavio en la declaración la puertapor la que colar todos sus artilugios. Waddingtons, lajuguetera británicaque comercializabael famoso Monopoly (que fue patentado justo hace 100 años, en 1904),uno de los juegos de mesa más populares del momento,llegó a un acuerdo con el MI9 para enviar sus juguetes a través de diversasasociaciones benéficas falsas.

Los tableros que incluíanmaterial comprometidoestaban marcados en su casilla de salida con un punto rojo. Allí se escondíanbrújulas, mapas y hasta dinero real camuflado dentro de los populares billetes falsos del juego.

placeholder Tablero del juego, Monopoly (CC)

Pocas personas sabían de la existencia de estas ediciones para escapistas. SegúnHutton,los juegos “llevaban anotaciones que podían servir como pistas o como inspiración para los prisioneros”.Por ejemplo, algunos llevabanversos de San Mateo que decían: “Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá”.

¿Hasta qué punto funcionó la estrategia del MI9 para liberar soldados gracias al Monopoly?Según declara Phil Orbanes (cofundador de la empresa de juegos Wiggins y autor de varios libros sobre el famoso juego de mesa) a Eurogamer.net, y según los datos que le contó uno de los creadores de la juguetera Waddington, más de la mitad de los 35.000 prisioneros que consiguieron escapar de los camposportaban mapas de seda y otros artilugios como brújulas. Por lo que, aunque no se pueda establecer el número exacto de personas liberadas gracias al Monopoly, pareceevidente que surtió efecto.

Orbanes ofrece también la clave para que estos salvavidas disfrazados de juegos no se hayan conservadohastala actualidad. El miedo a que, en plenaGuerra Fría, Reino Unido y EEUU volvieran a entrar en guerra contra el comunismo fue suficiente para destruir todos los planos y pruebas existentes. Así, en caso de urgencia podrían volver a utilizar el mismo truco de magia que engañó a los nazis.

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