los fotógrafos publican su trabajo en internet

El fotoperiodismo saca pecho en la red

Un gran número de fotógrafos muestran su trabajo al mundo a través de Internet dando a conocer la realidad social de países como Siria o Egipto

Al mencionar la palabra fotoperiodismo la mente vuela inmediatamente a otros tiempos. Esos en los que Robert Capa viajaba con su Leica inmortalizando momentos alrededor del mundo. Se lo jugaba todo a un disparo del que dependía captar la escena o perderla para siempre. Más tarde vendría el revelado de sus instantáneas, comprobar si lo que existía en su mente también había quedado plasmado en el papel. Y por último faltaba esperar a que alguien decidiera mostrar las fotografías tomadas, ya fuera en una revista o en una exposición.

Pero el mundo y la fotografía han cambiado. Cualquier persona posee en sus teléfonos una cámara con la que retratar cualquier instante y miles de aplicaciones para compartir el resultado con millones de personas alrededor del mundo. En pocos años todo el mundo se ha convertido en fotógrafo amateur capaz de subir a Internet tanto la cerveza que se toma en la terraza de un bar como el amanecer que le conmueve en la playa.

Entre tanta oferta es difícil encontrar aquellas fotografías que cuenten una historia, que nos muestren la realidad de otras sociedades y que incluso denuncien situaciones de injusticia. El fotoperiodismo sigue existiendo, y se encuentra escondido en la red. Son muchos los profesionales que han visto en Internet una posibilidad de transmitir su mensaje de una forma instantánea y a un nivel masivo que antes no lograba con sus imágenes impresas. Es el caso de Ed Kashi, fotoperiodista que se manifiesta convencido de que una fotografía tiene el poder de cambiar la mentalidad de la gente. Siempre se ha dedicado a temáticas que muestren el estado del mundo y sus pueblos y ahora se encuentra documentando, y compartiendo con todo el mundo, todo lo que acontece en Siria.

Antes mis fotos tenían que pasar por los editores antes de que fueran mostrada al público. Es excitante tener el control completo sobre lo que quieres decir y mostrar a millones de personasPara Kashi las nuevas plataformas online han creado un contexto que se planta excitante, como explica a El Confidencial “Instagram y otras aplicaciones se han convertido en un modo de crear imágenes que de otra forma no podría haber creado en el pasado. O no de esta forma. Lo que es particularmente emocionante es ver la forma en la que puedo conectar con gente de todo el mundo. Puedo crear imágenes, compartirlas en tiempo real y crear una conexión con la gente gracias a la fotografía”.

La misma idea la comparte su compañero de profesión Iván Kashinski, colaborador de National Geographic que actualmente se encuentra en Ecuador desarrollando un proyecto llamado Mi barrio, con el que pretende documentar la zona en la que vivió durante nueve años usando sólo su teléfono.

Las reglas del juego han cambiado y, en ocasiones, para mejor, tal como comenta Kashinski a este periódico “Antes mis fotos tenían que pasar por los editores antes de que fueran mostrada al público. Es maravilloso trabajar con ellos y es necesario que otros ojos y mentalidades controlen tu trabajo. Pero también es excitante tener el control completo sobre lo que quieres decir y mostrar a millones de personas. Es como tener tu propia revista”.

Inmediatez y relevancia, esas son las características más reseñables del nuevo fotoperiodismo, y son también las que señala Laura El-Tantawy que, con su móvil está ofreciendo una visión muy personal de Egipto. Con un estilo que a veces roza lo abstracto El-Tantawy siempre acompaña, como mucho de sus colegas, sus imágenes con una pequeña historia que la complete. Ella piensa que la fotografía se ha simplificado en la actualidad, aunque pone especial énfasis en recalcar quela luz, la composición y un conocimiento de sus bases son tan importantes como siempre lo han sido “Tener talento y habilidad para crear imágenes distintas a lo que vemos diariamente es lo que hace que los fotógrafos reales sobresalgan” subraya.

A Laura El-Tantawy le gusta mostrarse precavida sobre la importancia de su trabajo a la hora de dar a conocer la realidad de un país como Egipto a otras personas “Creo que la realidad es subjetiva y depende de muchas cosas. Como fotógrafa sé que lo que muestro está basado en mis sentimientos y no tiene por qué ser como la realidad. Es importante ver estas imágenes como versiones de lo que está pasando y como la opinión de alguien. Pero siempre hay que buscar otras partes de la historia”.

Publicar gratis

Para el fotoperiodismo los pasos intermedios se han acabado, y ahora ellos se convierten en sus propios editores. Y así como el medio ha cambiado, también lo ha hecho la materia prima. La réflex ha dado paso al móvil, algo que también es un reto y a lo que Ivan Kashinski ha encontrado sus ventajas, ya que siempre va con su móvil encima y lo considera una forma menos intrusiva de realizar sus imágenes. Además, la historia que él quiere contar (cuya idea central se basa en el contraste entre lo antiguo y lo moderno) es apropiada para estas nuevas tecnologías.

Esa difusión mundial está haciendo que mucha gente conozca la situación de lugares como Afganistán, Egipto, Siria, India… gracias al trabajo de estos autores, así como el de muchos compañeros de profesión que también han visto en Internet la forma de publicar sin filtros previos sus trabajos.

Tanta visibilidad ha derivado también en un nuevo interés comercial por sus fotografías. Como confirma Ed Kashi “En los últimos 16 meses he recibido muchos encargos de medios como The Times, New York Magazine o NBC News online. Esto es un nuevo elemento para mi carrera profesional que es muy bien recibido”.

Sin embargo no es oro todo lo que reluce, las condiciones que uno acepta al utilizar aplicaciones fotográficas como Instagram hacen que los fotoperiodistas estén expuestos ante millones de usuarios que pueden utilizar sus imágenes sin su consentimiento. Es más, las propias plataformas pueden usar esas fotografías. Este aspecto es el que más preocupa para la profesión, el hecho de que los términos de uso sigan sin ser “realistas y justos con los autores”. “Esos contratos podrían contemplar el desarrollo monetario sin perder la magia que tiene como nuevo medio para la fotografía”, confiesa Kashi a este periódico.

A pesar de ello admite que está dispuesto a pagar el precio que supone que puedan utilizar sus imágenes, con la consecuente pérdida de ingresos que supone, aunque espera que según avance el tiempo estas condiciones también cambien.

Más rotundo se muestra Ivan Kashinski respecto al tema, que considera “escalofriante”, aunque también considere que la posibilidad de enseñar su trabajo a millones de personas compensa el riesgo de verse “estafado” por estas plataformas.

Ambos valoran más el poder enseñar su trabajo, lo que su improvisada cámara recoge, antes que el beneficio económico directo de esas imágenes. Los dos, como Laura El-Tantawy , son el ejemplo de una nueva generación que ha hecho que el fotoperiodismo saque pecho y vuelva a tener el reconocimento que se merece.

Cultura
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios