viaje de los fondos italianos a australia

Más de un millón por las joyas del Prado

Primero fue el arte español y ahora es el arte italiano. El patrimonio del Museo Nacional del Prado volará hasta Australia.

Foto: Preparación de la exposición 'Goya: luces y sombras', en 2012. (Efe)
Preparación de la exposición 'Goya: luces y sombras', en 2012. (Efe)
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    Primero fue el arte español y ahora es el arte italiano. El patrimonio del Museo Nacional del Prado volará hasta Australia para difundir una de las colecciones más importantes de pintura barroca y renacentista, que la National Gallery de Victoria (Melbourne, Australia) exhibirá entre el 16 de mayo y el 31 de agosto, a cambio de un módico precio. Este periódico ha podido saber que la recompensa que irá a parar a las apretadas cuentas de la pinacoteca será próxima al millón y medio de euros.

    Es el precio por tener algo más de setenta cuadros y cerca de treinta dibujos, con la autoría de Rafael, Tiziano, Tintoretto, Tiépolo, Bassano, Veronés o Correggio. Una cantidad superior al alquiler recibido –como puede verse en la memoria del Prado de 2012- por la muestra Retrato español. Obras maestras del Prado, en el Queensland Art Gallery (Brisbane, Australia).

    “Ellos aportan una cantidad económica al Prado por la organización de la exposición, que incluye la dirección científica del proyecto y del catálogo, la restauración y preparación de las obras que lo forman y su préstamo. Así mismo atienden a todos los gastos de transporte, seguro y montaje de la exposición”, explica a El Confidencial Miguel Zugaza, director del Museo del Prado.

    Al preguntarle por la posibilidad de la salida de otro ciclo importante de pinturas, como la escuela flamenca, reconoce que todo es posible: “No descarto, aunque no se haya hablado, que en el futuro se puedan seguir desarrollando otros proyectos con otros aspectos de la colección. Creo que es un tipo de relación perfecta para desarrollar la proyección internacional del museo”.

    Mikhail Piotrovsky, director del Hermitage de San Petersburgo (izda.), junto con Miguel Zugaza, director del Prado (dcha). Al fondo, Caravaggio. (EFE)
    Mikhail Piotrovsky, director del Hermitage de San Petersburgo (izda.), junto con Miguel Zugaza, director del Prado (dcha). Al fondo, Caravaggio. (EFE)

    La “colaboración” con el museo australiano más veterano responde a una petición de su director Tony Ellwood, y asegura Zugaza que las razones por las que estos cuadros tomarán el avión “no responden sólo a razones económicas, sino a la estrategia de diplomacia cultural asumida por el Museo, que consideramos buena para la institución y también buena para nuestro país”. Recuerda el director que la primera semana de diciembre se presenta en Lisboa una gran exposición “sobre el Siglo de Oro del paisaje flamenco en las colecciones del Prado”.

    Sin embargo, en este caso no habrá transacción económica: es una colaboración entre ambos países. Para Lisboa van Rubens, Brueghel, Lorena y de allí viene el espectacular “Tríptico de las tentaciones de San Antonio”, de El Bosco. En el juego del intercambio Melbourne no puede entrar.

    Atendiendo a los ingresos de los dos últimos años, la aportación por alquiler de pinturas ha crecido notablemente, como confirmaba el museo a este periódico en su día. El movimiento de los cuadros de un país a otro, de un continente a otro, sacarlos de su lugar habitual de conservación –a pesar de los recortes presupuestarios y las apreturas- no parece la medida menos extrema para obtener beneficios.

    'El rapto de Helena', de Tintoretto. Viajará a Melbourne.
    'El rapto de Helena', de Tintoretto. Viajará a Melbourne.

    El director revela su punto de vista al respecto: “Sobre la actual intensidad de este programa de exposiciones internacionales no creo que la crisis y el recorte de los presupuestos públicos nos obliguen a hacer más proyectos que los que hacíamos hasta ahora. El Prado, después de su ampliación, tiene una mayor capacidad operativa que antes y esto sí que hace más factible el dedicar energías a este tipo de proyectos”.

    Sin embargo, el museo no trabaja con un plan estratégico sobre los alquileres. Valora los pedidos que le llegan. Quien tiene el poder económico, tiene la posibilidad de pagar por lo mejor. Pero, ¿podrían viajar Las meninas? Sabemos que La Gioconda lo hizo a EEUU, a Moscú y a Tokio. La excusa empleada para mover una pintura sobre tabla en pésimas condiciones fue la misma que utilizaba Zugaza anteriormente, “una estrategia de diplomacia cultural”.

    Sin embargo, desde el museo aseguran que Las meninas “es la pieza más icónica del museo y ni siquiera se pide”. Siempre hay una primera vez para todo. De hecho, ya salió por la puerta grande, junto con el resto de cuadros y objetos del Tesoro Nacional durante la Guerra Civil española.

    ¿Dónde está el límte?

    ¿Cuáles son entonces las obras a las que se concede el permiso? En este caso, más de la mitad de las pinturas que componen la exposición australiana son referencias muy notables de sala. Apenas hay cuadros de almacén. “Por encima de todo, las obras que se prestan en ésta o en otras exposiciones pueden viajar por razones de conservación en las condiciones de seguridad que el propio museo establece y lo hacen cuando responden a un proyecto científico y de divulgación de primer orden. El Prado no alquila vulgarmente su colección”, aclara Miguel Zugaza. Serán obras sin problemas de conservación para moverse.

    Este periódico también preguntó al director del Prado por la previsión económica de ingresos por alquiler de exposiciones para 2014, a lo que contestó que “no existe una partida específica para los ingresos provenientes de este tipo de proyectos”. “Son ingresos atípicos. En los últimos años ha reportado una media de 1,5 millones de euros al año, lo que significa un 4% del conjunto de los ingresos anuales de la institución”. Sin embargo, desde el propio equipo de dirección hace meses se aseguraba a este periódico que la entrada en balance de estas actividades, en 2012, fue de casi tres millones de euros

    'Salomé con la cabeza del Bautista', de Tiziano. Viaja a Australia.
    'Salomé con la cabeza del Bautista', de Tiziano. Viaja a Australia.

    Álvaro Martínez Novillo, director con 35 años del Museo Español de Arte Contemporáneo (MEAC), entre 1981 y 1984, y encargado de llevar a cabo el traslado del Guernica a España, en septiembre de 1981, cuando era subdirector general de Artes Plásticas, no se muestra de acuerdo con este tipo de tratos. “Ni con esto ni con el Louvre de Abu Dabi”.

    Y añade: “Hace años los museos ya fueron definidos por la UNESCO como instituciones con interés lucrativo. Nosotros éramos herederos del museo napoleónico, el museo de la nación, y no creíamos en esta medida. Cuando una obra entra en un museo acaba su peripecia comercial. Las meninas están en el museo y ya no se debe hacer nada con ellas, simplemente conservarlas, exponerla y difundirla. Están fuera del circuito comercial, porque Velázquez es un bien público”.

    Martínez Novillo recuerda cómo antes del viaje de la gran obra de Picasso llegó al Gobierno una oferta de alquiler por parte de Japón para exponer el Guernica. Era mucho dinero, aunque no recuerda la cantidad. Habla de los riesgos de mover obra de arte en transportes. Pone el caso del Jumbo japonés que llevaba una colección de pintura barroca brasileña impresionante y fue derribado por los coreanos.

    El director de museos ahora jubilado reconoce que creía que la crisis económica traería un replanteamiento de la política de gestión de los museos. “Quizás esté ocurriendo, pero no entiendo que un museo del Estado entre a hacer negocios con otro, porque alquilar es una manera de mercado”, dice. “Tanto el Louvre como el Prado viven de los presupuestos estatales, que serán más o menos grandes, conforme vaya la economía en ese país. Eso no sé si justifica el riesgo que se asume”.

    Lo que no ve nada mal y elogia repetidamente es el intercambio de retratos con los Velázquez de Viena, de la temporal Velázquez y la familia de Felipe IV. También explica que el Museo del Prado está haciendo un evidente esfuerzo de austeridad al montar “exposiciones de almacén”, como con La belleza encerrada.

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