maría bolaños, directora del museo nacional de escultura

“Trabajamos siempre en la cuerda floja porque no sabemos los presupuestos”

La directora del Museo Nacional de Escultura, María Bolaños, habla sobre la situación de los Museos Estatales en un contexto de crisis y recortes

Foto: María Bolaños, directora del Museo Nacional de Escultura (EFE)
María Bolaños, directora del Museo Nacional de Escultura (EFE)
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Los Museos Estatales pasan por una delicada situación. La crisis y los recortes ejecutados por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte han hecho mella en estas 18 instituciones (20 si contamos los dos titanes: el Museo del Prado y el Reina Sofía), que luchan por darse a conocer entre los españoles y conseguir el máximo rendimiento de las partidas que les son otorgadas. Esas que ni siquiera conocen todavía y que no se hacen públicas. Ser la segunda fila de la Dirección General de Bellas Artes ha provocado situaciones extremas como la del Museo Arqueológico Nacional, que con la reforma rematada su inauguración se tambalea por la falta de vigilantes para las salas.

Uno de estos museos es el Nacional de Escultura, con sede en Valladolid, que también el último año ha tenido que hacer frente a una disminución del 38% del personal de seguridad que trabajaba en la institución. Su directora, María Bolaños Atienza (Valladolid, 1951), ha atendido a El Confidencial para hablar sobre la situación actual de los Museos Estatales y de cómo sobrevive el suyo en este complejo contexto. Con prudencia, calculando el alcance de cada una de sus respuestas, Bolaños demanda para la sostenibilidad y el desarrollo de estas instituciones más inversión, más recursos y mayor flexibilidad (autonomía) en la gestión de los museos.

¿Qué balance hace del 2013?

Ha sido un año macado por los recortes y la crisis, y en ese sentido hemos padecido sus efectos. Nos hemos visto afectados en los presupuestos, en la realización de exposiciones, hemos tenido que recortar proyectos que teníamos… pero teniendo en cuenta este contexto estoy relativamente contenta, se ha mantenido la actividad y se ha mantenido, con pocas variaciones, el número de visitantes. Tenemos proyectos y bastante ilusión.

¿Cuáles son las perspectivas para el próximo año?

Trabajamos siempre en la cuerda floja, porque no conocemos nuestros presupuestos hasta mediados de febrero. Aunque se hayan publicado los generales, los de cada museo no se saben todavía.

Sabemos que vamos a contar con menos, no sabemos cuánto menos, creo que no lo sabe ni la Subdirección General de Museos, de la que dependemosEso debe complicar bastante las actuaciones.

De momento, ya sabemos que vamos a contar con menos. No cuánto. Creo que eso no lo sabe ni la Subdirección General de Museos, de la que dependemos. Así que es más difícil planificar el año, claro.

Sin embargo, las cuentas de los Museos Estatales no son públicas, ¿cree que deberían serlo?

Sí, no hay razón para que no lo sean.

¿Entonces por qué no lo son?

No lo sé, la verdad. Una de las dificultades que tenemos los museos es el rigor con el que la administración gestiona sus presupuestos. Así que, dada esa rigurosa gestión, no veo ninguna razón para que no se sepa. También sucede una cosa, en el caso de los Museos Estatales: es fácil conocer las cantidades globales, pero su aplicación a cada uno es más difícil. Por ejemplo, en el tema de personal, el presupuesto figura en una misma masa salarial de todo el ministerio. Sería complejo andar deduciendo de cada una de ellos el personal de cada museo. Pienso que esa puede ser una de las razones.

¿No cree que sería una forma de mostrarse más abiertos a la gente?

Sí, creo que la transparencia es muy buena para todos, es casi un derecho de los ciudadanos y una ventaja para el administrador. Serviría, además, para que la gente tenga conocimiento de lo que cuestan los museos. Hay poca conciencia social de las inversiones que se hacen, no sólo en infraestructuras, sino también del gasto de mantenimiento de estas instituciones. Si la gente supiera lo que este museo tiene que pagar de luz para que esté abierto, se valoraria más.

¿Considera que están bien promocionados los Museos Estatales?

Necesitaríamos mucha más promoción y disponer de más recursos al servicio de la difusión del museo. Desde dentro hacemos un esfuerzo enorme, pero no es suficiente: de hecho cuando yo llegué [2008] creamos un departamento de prensa y comunicación para difundir el museo. Ese departamento trabaja casi las 24 horas del día, atendiendo a la prensa y mediante difusión en redes sociales. Fuimos el primero de los Museos Estatales de gestión directa, quitando el Reina Sofía y el Prado, que puso en marcha su Facebook.

Sin embargo, parece que más allá del Museo Reina Sofía y del Museo del Prado no exista nada más.

Sí, es que son dos museos que hacen mucha sombra. Sus universos no son equiparables a la escala de nuestros museos, que tienen una escala media que a mí me gusta mucho, una escala acotada. Sí que se podría hacer más por los museos medianos, pero hacen falta más recursos. No es un problema de voluntad, es de recursos.

¿Qué piensa cuando los directores del Prado o del Reina se quejan por los recortesnbsp;En los presupuestos de 2014, la dotación para el Prado sube un 1,7% y la del Reina Sofía baja un 1,6%.

Ese recorte es una cifra irrelevante. Es verdad que el año pasado les recortaron mucho y este supongo que les han compensado. Lo nuestro va a ser más del 1%. Yo me apuntaría a ese 1%, firmaría por él.

Exposición en el museo nacional de escultura (efe)
Exposición en el museo nacional de escultura (efe)

¿Están los museos de tamaño medio apoyados por las instituciones?

Una pregunta difícil. Valorados, sí, pero ¿cuánto? Querríamos que ese interés se tradujese en dedicar más inversiones, más recursos, más flexibilidad. No sólo es el dinero, sino la flexibilidad en el funcionamiento y la gestión. Es un problema de mentalidad de todos, pero deberíamos adaptarnos más a los hábitos de nuestra ciudad. Un ejemplo: sería más razonable que los museos estuvieran abiertos cuando la gente sale de trabajar o que abriesen los domingos por la tarde.

¿Han trasladado estas propuestas al Ministerio?

Sí, pero es complejo.

¿No hay voluntad conjunta de trabajar en este sentido?

Sí, casi todos lo tenemos claro. Pero la Administración es una máquina lenta, pesada, en la que intervienen muchos interlocutores y a veces intereses encontrados y habría que ser más ágil. Habría que cambiar los horarios de la gente que trabaja en el museo, adoptar acuerdos, etc. También debería ser una reclamación de la propia sociedad.

Recortar en Cultura tampoco ayuda. 

Claro, con los presupuestos a la baja imagínate. Hay muy poca conciencia de la importancia que tiene la cultura, se concibe como algo aparte de la vida, como si por un lado estuviesen las necesidades básicas y por otro la cultura, como si fuese un ornamento.

¿Pueden los políticos cambiar esta forma de pensar?

No sé cómo piensan los políticos, pero el déficit educativo y cultural es un problema endémico de nuestro país.

Un problema endémico de nuestro país es el déficit educativo y cultural que hay. Tiene que haber un cambio brutal en la educación para cambiarlo

En verano se prescindió en el museo del 38% del personal de seguridad, ¿cómo afecto esa medida?

Nos ha obligado a reestructurar el servicio de una forma completamente distinta a como estaba antes. Es cierto que ese recorte fue muy traumático para el museo, porque afectó a personas concretas que llevaban muchos años trabajando aquí, muy buenos profesionales que han perdido su trabajo. Lo más dramático es la parte personal de esa mutilación. Pero también es cierto que eso se había acompañado los meses anteriores de un incremento en la seguridad con una inversión elevada en cámaras y equipamiento.

¿Cree que pueden sustituir las cámaras a los guardias de seguridad?

Sí, en parte sí.

¿Va a haber recortes también en el personal de sala?

Se va a producir un reajuste en un tipo de contratos que se hacían, pero no está formalizado todavía. No llevará consigo despidos, pero sí modificaciones en los turnos de trabajo.

Quiero creer que este ha sido el año de los recortes en seguridad y que no va a haber ninguno más. Si se recortara más… en nuestro caso nos hemos quedado con lo imprescindible.Entonces no cree que la seguridad haya disminuido.

Absolutamente, la seguridad está totalmente garantizada, es importante saberlo.

¿Tendría que responder personalmente si ocurriera algo derivado de la seguridad del museo?

Hay una cadena jerárquica, y esos recortes han venido planteados y decididos por la Dirección General de Bellas Artes. Hay muchas decisiones que están por encima de de las competencias de un director, como por ejemplo las relativas a la plantilla.

¿Ha pasado el Director General de Bellas Artes, Jesús Prieto, a comprobar la seguridad desde que se hicieron los recortes?

Él ha venido en alguna ocasión y también el Subdirector General de Museos Estatales, de quien dependemos directamente. Los efectos de la decisión no se miden tanto in situ como en la reorganización que ha habido después.

¿Es peligrosa esta tendencia de recortar en seguridad?

Lo más importante es no poner en riesgo la seguridad de la institución, eso debe ser determinante. Una vez que eso esté garantizado, los reajustes, quitando el capítulo personal que es muy importante, no veo ninguna merma en la protección del edificio.

Pero espero que los recortes que se hayan tenido que producir y no siga incrementándose. Quiero creer que este ha sido el año de los recortes en seguridad y que no va a haber ninguno más. Si se recortara más… en nuestro caso nos hemos quedado con lo imprescindible.

Respecto a los vigilantes de sala es un problema diferente, porque lo que deberíamos plantearnos, y esta es una opinión compartida por muchos, es que los vigilantes de sala no cumpliesen la función de exclusivos custodios de los bienes culturales, sino también la función de ser acompañantes del visitante, informadores, tener un papel más activo.

¿Se está trabajando en esa línea?

Oficialmente no. En nuestro caso el personal de sala suele ser muy elogiado por los visitantes. Está muy implicado con la institución, bien formado, conoce la colección y tienen un buen nivel cultural. En ese sentido somos muy afortunados, porque no es lo frecuente.

Colegio de San Gregorio, sede del Museo Nacional de Escultura
Colegio de San Gregorio, sede del Museo Nacional de Escultura
En el Plan Estratégico General de la Secretaría de Estado de Cultura, se dice que uno de los objetivos es la captación recursos privados y de la sociedad civil, ¿cree que se está cumpliendo?

Mientras no haya una Ley de Mecenazgo es muy difícil que el empresariado se comprometa más con la cultura, aunque no sé si la ley va a cambiar mentalidades muy arraigadas poco proclives al mecenazgo. Además, hay otro aspecto que sería deseable, un mecenazgo desinteresado que no espere una desgravación de impuestos, mecenas por amor a la cultura. Debería haber más compromiso con la cultura y el patrimonio por parte de quienes tienen los recursos económicos, más allá de las ventajas que pueda conseguir. Y también de la sociedad civil, que es poco proclive a comprometerse.

¿La situación económica actual juega en contra del mecenazgo?

La situación económica es un buen argumento, pero también a veces es un pretexto, y otras veces es una razón de peso. Pero no hay esa tradición, y Castilla y León es una tierra difícil en ese terreno.

¿Cuáles son los proyectos para el próximo año?

Tenemos una exposición muy importante para primavera, que tendrá lugar de finales de febrero a primeros de mayo sobre un personaje poco conocido, pero crucial en la historia del patrimonio español. Y también en la de la Escultura: Ricardo de Orueta, el fundador de este museo, pero también de otros muchos y el impulsor de muchas iniciativas en los años treinta. Fue director general de bellas artes durante la República y es el impulsor de la Ley del tesoro artístico español, una de las primeras leyes sobre el patrimonio. Él como académico desarrolla un activismo en contra de la sangría del patrimonio español que salía sobre todo a las colecciones americanas.

La situación económica es un buen argumento, pero también a veces es un pretextoEs una muestra para dar a conocer una figura que, quizás por haber muerto en el 1939, antes de que termine la guerra y al no haber sido un exiliado no ha tenido protagonismo en el conjunto de las grandes figuras de esa época.

Una figura de plena actualidad en este contexto de recortes en patrimonio.

Sí, ya que él abrió un camino, y en esa época había un consenso político muy grande de que el desarrollo de un país depende de la cultura y de la educación. Había una conciencia muy clara de esa idea de que un país no puede prosperar más que a base de mucha educación y mucha Europa, eran europeístas convencidos.

¿Falta en la actualidad mucha educación?

Era un contexto diferente, en los años treinta la mitad de la población estaba sin alfabetizar, ha habido avances grandísimos en la cultura. Pero es verdad que todos tenemos miedo a que esas conquistas puedan perderse en esta situación de mucha incertidumbre. Esto es más que una crisis económica, parece un cambio de ciclo.

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