por su novela "el río del edén"

José María Merino, el escritor de la ficción de verdad recibe el Nacional de Narrativa

El escritor gallego José María Merino ha obtenido hoy el Premio Nacional de Narrativa por su novela "El río del Edén" dotado con 20.000 euros

Foto: José María Merino. (Efe)
José María Merino. (Efe)

El año en el que el Nobel pierde el rastro de la novela, el Premio Nacional de Narrativa reconoce la labor de uno de los mejores cuentistas españoles, José María Merino, por El río del Edén (Alfaguara), una novela sobre la necesidad y poder de la esperanza. Al académico el galardón –dotado con 20.000 euros por la mejor obra publicada en 2012- le ha sorprendido en Panamá, en el VI Congreso Internacional de la Lengua española y, de momento, no ha seguido la senda del también académico Javier Marías, que el pasado año rechazó el premio por Los enamoramientos (Alfaguara).

El Jurado ha considerado que la obra del escritor gallego es “una obra en la que el autor  adopta una segunda voz autorreflexiva para dar vida a un microcosmos familiar, que gira en torno a un niño con discapacidad y a las crisis que su aparición provocan en la vida familiar”. Además, el acta subraya que “constituye una obra tan técnicamente arriesgada como bien resuelta, que va adquiriendo tensión a medida que avanza el relato y cuyos problemas cruciales, como el derecho a una muerte digna, se encuentran perfectamente expuestos”.

Merino ordena sus novelas en alguna de las tres cajas que ha creado para ellas: metaliterarias, del mito y de la historia. El río del Edén está dentro de esta última, como obra de ficción con profunda carga reflexiva por el tratamiento de una sociedad dañada por la mentira y la traición, por la incapacidad para decir la verdad.

Si en La sima (Seix Barral) ya mostró la hondura de sus ideas en una novela ensayo de libro, en la premiada abandona por completo la fantasía para escribir lo que le ha gustado señalar como su primera novela realista sobre algo tan complicado como la felicidad. Sumergió el panorama de la escena en el Alto Tajo y de ahí surgió el personaje de Silvio, el niño con síndrome de Down, el hijo del protagonista.

A Merino le corresponde la cita que celebra siempre que puede Antonio Muñoz Molina: “Un cuento es algo que empieza pronto y termina enseguida”. No se refiere el escritor galardonado que el cuento sea una versión comprimida de la novela, como que ofrece una unidad de lectura total. Igual que el poema, de donde viene Merino. La poesía le enseñó a escribir narrativa, le obligó a afinar su precisión, a buscar las imágenes con más fuerza, a trabajar la sugestión. Así, sus relatos heredaron lo que fue como poeta narrativo, y sus novelas de los relatos.  

El escritor siempre tiene palabras para la formación de sus lectores. Le gustaría que el profesorado tuviera más formación en la enseñanza de la literatura, porque hay mayor dedicación a la gramática en las escuelas, pero no a leer novelas. Propone una formación imprescindible para producir buenos lectores: “100 novelas, 200 cuentos, 300 poemas y 60 obras de teatro en cuatro años”.

“Si no ves el cuento, no puedes entrar a escribirlo. La novela puedes no verla del todo y, sin embargo, llegar a culminarla”. Esa es la diferencia entre una novela y un cuento: la primera es un acto de fe, el segundo una iluminación. Así lo aclaró en su discurso de ingreso a la Academia, titulado con mucha ironía Ficción de verdad. Es decir, en el cuento puedes ir a ciegas, pero con la novela a tientas. Como decía Robert Frost: “La poesía sin reglas sería igual que el tenis sin red”. En la poesía como en el cuento. 

Cultura
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios