un nuevo proyecto para la conservación del patrimonio

Patrimonio: digitaliza o muere

CyArk, una organización sin ánimo de lucro pretende digitalizar 500 obras de arte en cinco años para facilitar su futura restauración y ofrecer los datos al público

Foto: Estatuas moái en la Isla de Pascua (CC)
Estatuas moái en la Isla de Pascua (CC)

Guerra, terrorismo, incendios, urbanización desmedida, cambio climático, fenómenos naturales… Nuestro patrimonio está constantemente en peligro de ser agredido o incluso asesinado por todos estos factores. Por ello surgen nuevos proyectos para la conservación de las obras de arte. Lo extraño es cuando uno de ellos se enfoca, no en la restauración de los monumentos, sino a estudiarlos detalladamente para que, cuando sea necesario, las labores de mejora sean rápidas e indoloras.

Es el caso del plan propuesto por CyArk, con el que pretende conseguir que 500 sitios alrededor del mundo puedan ser escaneados y digitalizados en el tiempo récord de cinco años para ayudar a su posterior conservación.

Desde esta organización sin ánimo de lucro esperan contar con la ayuda de los gobiernos de los países afectados. Son conscientes de que no existe el dinero suficiente para restaurar todos los monumentos del mundo, pero creen que si todos ellos se escanearan ahora mismo facilitaría que posteriormente y poco a poco fueran siendo mejorados. El objetivo de Cyark es analizar todas estas obras hasta el más mínimo detalle para poder conseguir mapas en tres dimensiones de las mismas así como una gran cantidad de datos necesarios para reconstrucciones posteriores. El coste estimado de cada proyecto oscila entre los 20.000 y los 30.000 dólares, una cantidad muy inferior a las necesarias para acometer reformas pero que suponen un seguro de vida en caso de que en un futuro se realicen.

Además, los resultados de todos estos procesos no quedan escondidos en los ordenadores de la empresa, sino que son puestos inmediatamente al servicio del público y añadidos a una biblioteca online en la que se pueden consultar los datos obtenidos y visualizaciones en 3D de todo el patrimonio cultural del mundo.

Esta organización cree firmemente que todos estos resultados no tienen que servir sólo a aquellos gobiernos que realicen los proyectos, sino que desde cualquier universidad, colegio o institución pueden utilizar sus bases de datos y mapas de escaneado. Para ellos han creado clases dirigidas, que van acompañadas de presentaciones gráficas de descarga gratuita para que el profesorado pueda utilizarlas libremente. Cyark pide simplemente un registro en su web, a cambio del cual se podrán consultar lecciones sobre arqueología, calentamiento global, tours virtuales… Todo ello al alcance de la mano e incluso dividido por cursos escolares.

Origen en Afganistán

El germen de CyArk se sitúa en 1993, cuando Ben y Barbara Kacyra fundan Cyra Technologies, la primera empresa que comercializó sistemas de resolución en 3D y escáner por láser aplicados a la arquitectura y la ingeniería.

Plaza de la Catedral y Torre de Pisa (CyArk)
Plaza de la Catedral y Torre de Pisa (CyArk)
En el año 2000 crean dentro de su empresa la Kacyra Family Foundation, un fondo destinado a obras de caridad que destina parte de sus proyectos a la preservación del patrimonio cultural. Sin embargo en 2001 se vive un punto de inflexión en esta fundación que hace que se cree una organización sin ánimo de lucro destinada al 100% a esta misión. Se trata de la destrucción de los Budas de Bamiyan, en Afganistán, que tras 1.500 años de vida, fueron derribados por el gobierno islamista al considerarlos ídolos contrarios al Corán. A partir de esa aberración contra el arte en nombre de la religión Ben y Barbara Kacyra comienzan a poner los pilares para en 2003 crear CyArk. Su finalidad: asegurar la herencia de estos lugares únicos en el mundo. Desde ese año la organización no ha parado de crecer y ya opera internacionalmente. En este periodo se ha encargado de escanear y digitalizar los datos de sitios emblemáticos como las ruinas de Pompeya, la Piazza del Duomo y la Torre de Pisa, las estatuas Moai de la Isla de Pascua o el Monte Rushmore.

Ahora tienen cinco años para conseguir que las instituciones de las que dependen esos 500 sitios que merece la pena proteger decidan dar el paso. Un acto que no solo blindará la futura restauración de sus monumentos, sino que también significará que todos sus ciudadanos conozcan mejor su propio patrimonio.

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