Los ‘guitar heroes’ pasan de sus managers
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Festival Guitar en Scene, UNA NOCHE CON LOS DIOSES

Los ‘guitar heroes’ pasan de sus managers

“Aquí todo gira en torno a la guitarra”. Una reproducción gigante en madera del instrumento de unos tres metros de altura nos da la bienvenida

Foto: Lady Gaga, disfrazada de hombre, junto con Brian May (Queen) durante la gala de los premios MTV de 2011. (REUTERS)
Lady Gaga, disfrazada de hombre, junto con Brian May (Queen) durante la gala de los premios MTV de 2011. (REUTERS)

“Aquí todo gira en torno a la guitarra”. Una reproducción gigante en madera de una Gibson Les Paul negra y dorada –de unos tres metros de altura-, anclada en una rotonda, da la bienvenida sin miedo al abismo hortera al Festival Guitar en Scene (el ‘GES’). Los organizadores de este evento de la localidad francesa de Saint Julien en Genevois (cerca de Ginebra) se sienten orgullosos de la magia que concita entre los músicos que participan. “¿Dónde más puede verse una jam session entre Steve Morse -guitarrista de Deep Purple- y Vicente Amigo?”, se preguntan los responsables, que apuntan que en el comedor del festival se creó, en 1996, el ‘G3’, con Joe Satriani, Steve Vai y Morse, y que desde entonces se ha convertido en la gira europea de referencia.

El GES ha logrado dar un nuevo sentido a la palabra ‘festival’. No consiste sólo en que una banda cobre, toque y se vaya. Por este estricto orden. Se ha comprometido en actuaciones únicas, irrepetibles e históricas. En su séptima edición, celebrada el pasado mes de julio, confirmó el secreto del éxito: es un laboratorio de ideas, colaboraciones, reuniones y oportunidades entre los artistas, que luego dejan sobre el escenario. “He hablado con el manager de Vicente (Amigo) para tratar de estudiar algún tipo de trabajo”, aseguró Uli Jon Roth, ex de Scorpions, a El Confidencial durante esta edición. Así de fácil, así de espontáneo.

A la jam Steve Morse ha invitado a otros artistas como Vicente Amigo, Uli Jon Roth y Mark Harman, pero donde se cuece el caldo musical es en la plaza mayor cubierta, formada por los camerinos de los grupos, las mesas y una barra de bar donde hay comidas, charlas, reuniones... para reunión familiar.

Este ambiente derrama sobre el escenario momentos inolvidables, como la batalla de guitarras que se fraguó entre Steve Morse y Vicente Amigo. Al onubense no le tembló el pulso en el desafío y dejó con la boca abierta al público, los músicos y al mismísimo guitarrista de Deep Purple: “¡Es un pequeño Paco de Lucía! De haberle conocido siendo joven seguro que hubiera sido una influencia para mí. Es un maestro”. El guitarrista flamenco aterrizó en el GES con dudas sobre cómo encajaría una guitarra española entre las eléctricas y se marchó siendo un héroe entre los guitar heroes.

El manager de Brian May se cargó la magia

La lista de ilustres guitarristas que viajaron a este festival la engrosaron artistas de la talla del Dr Brian May (Queen) y Mark Knopfler aunque, en estos casos, ninguno de los dos se dejó embaucar por la fantasía de las seis cuerdas. Brian May debía participar en la jam con Steve Morse, interpretando el Black Night de los Purple pero en el último momento, Jim Beach, el famoso mánager de Queen y del astrofísico británico, decidió anular la actuación para dar reposo a los –al parecer- frágiles dedos de su representado. Adiós a una actuación histórica.

La decisión reveló la falta de libertad del Dr. May. “El guitarrista que inicia su carrera debe tocar sin barreras, con el corazón y al margen de lo que digan o manden otros. Sobre todo si estas barreras son las de la industria musical. Hay que tocar lo mejor posible para que le guste tanto a la gente que la industria no pueda decir nada y el músico haga lo que sienta”, dijo a este periódico Steve Morse y, sin saberlo, describió la actitud opuesta al exguitarrista de Queen.

A Brian May su corazón le dictó tocar el Black Night, algo que hubiera sido recordado para siempre y, sin embargo, la industria mandó sobre él. Mucho tendrán que cambiar las cosas para que May regrese a este festival porque, para colmo, su actuación fue acústica en su mayoría, pese a que había anunciado que haría la mitad eléctrica con temas de Queen. También este cambio en la hoja de ruta (tomadura de pelo) se tomó a última hora.

Mark Knopfler arrasó… en la cocina

Si May y su gente vieron -pero no entendieron- de qué va este festival, Mark Knopfler, directamente, no se enteró de nada. El ex de Dire Straits se situó por encima del espíritu de la guitarra: llegó el lunes y ocupó en su totalidad esa plaza mayor, donde tantas conversaciones entre músicos se dieron, impidiendo cualquier tipo de encuentro, ya que ni si quiera los artistas de otros días tenían acceso al lugar. Fue uno de los requisitos que puso para tocar en el GES, además de otros tan curiosos como la prohibición de personas ajenas a la banda en el backstage y una cocina de 150 metros cuadrados con cocineros propios. En su actuación dejó fuera temas clásicos como ‘Sultans of Swing’, ‘Nothing for Money’ o ‘Walk of Life’… Eso sí, colgó el cartel de “Sold Out” en el recinto para ese día, algo que justifica con solvencia su presencia.

Al menos, firmó y se dejó hacer una fotografía, sólo una, con una Fender Stratocaster de madera de seis metros de altura que se fabricó en su honor y que tardaron en construir medio año.

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