Cangrejos comunistas, una fábula para el 15M
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un cómic para la subversión obrera

Cangrejos comunistas, una fábula para el 15M

El autor francés Arthur de Pins recrea una rebelión contra el orden establecido. En la línea de los grandes clásicos de la literatura, pero en viñetas

Toda la vida moviéndose sobreel mismo eje, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda. La naturaleza ha hecho así a los cangrejos cuadrados, esos pequeños seres que pierden alguna de sus patitas o sus pinzas mientras entretienen a los hijos en las rocas de la playa. Cancer Simplicimus Vulgaris, el cangrejo queno puede cambiar de trayectoria. Un ser destinado a aceptar su papel en el orden natural, el que le señala comoun eslabón sin iniciativaque está dispuesto a quedarse con lo que le ha tocado en el reparto. Nunca ha intentado girar sobre sí mismo, nunca alterar la trayectoria sobre la que ha nacido.

La fábula ha tomado prestado a uno de los bichoscon menos dignidad del mundo animal, a uno de los especímenes más inferiores, para revelar y denunciar la sumisión aun sistema injustoen el que losopresores están legitimados para subyugar. Un sistema piramidal de libro que los cangrejos unidos terminan alterando y tumbando. “Lo que encontramos hoy en día -escribió el historiador marxistaEric Hobsbawn, en 1988- no es que ya no exista clase obrera alguna, sino quela conciencia de clase ya no tiene su capacidad de unirse”.

Una noción solidaria, una nación de cangrejos insignificantes que se unencontra quienes les tiranizan. La trilogía del francésArthur de PinsLa marcha del cangrejo(Dibbuks) gravita sobre el ideal de igualdad, libertad y fraternidad, y el reconocimiento dela necesidad de la acción colectivapara alterar el orden establecido del sistema. Con mucha ironía –en la que la derrota de estos pequeños seres que son espachurrados en plena hazaña revolucionaria- el dibujante de cómics reivindicael comunismo como motivo, pero no como programa.

El camino marcado

Porque el experimento falla: los cangrejos logran girar, salirse de su eje, saltarse la ley natural, romper las cadenas,asumir la responsabilidad de sus vidas y fracasar. Porque el experimento falla siempre en el mismo sitio, como orden económico de planificación total, colectiva y coercitivo. La fábula de larevolución proletariatambién se ha convertido en un corto documental de animación, en el que De Pins mantiene el ímpetu contra la rectitud soberbia y necia.

Viñeta de 'la marcha del cangrejo'“Las cosas van a cambiar por aquí”, amenaza uno de los cangrejos en la primera parte, en la que aparecen tramas paralelas donde el autor pone de manifiestola estúpida condición codiciosadel eslabón más alto de la cadena, el hombre, y su afición a acabar con el medioambiente. No es la primera vez que el dibujante dejar verlas carencias del ser humano: en la serie que le dio reconocimiento y fama,Pecados veniales(también en Dibbuks), mostraba la simplicidad de personajes atrapados por sus deseos más carnales. Así quede los calentones sexuales de treintañeros ha pasado a los calentones revolucionariosde unos cangrejos que luchan por el sueño de la emancipación y contra la frustración del papel designado de nacimiento.

Arthur de Pins trabaja con el ordenador, construye y compone a partir de un programa de diseño escenas cálidas, de dibujos simples y planos,personajes exagerados y caricaturescos, a orillas de la solidaridadcamina hacia el triunfo y deriva en el fracaso del elitismo, de los individuos supremos y elegidos. Tres volúmenes para revisar los tiempos convulsos, las esperanzas de justicia y el poder decisivo delpueblo unido.

Recuperamos a Hobsbawn para recordar que si se dice al individuo que lo que cuenta es su supremo interés,jamás subordinará ese interés–aunque sea sólo en parte- a los intereses de los demás.La marcha del cangrejoes la metáfora perfecta de una trayectoriaarriesgada, peligrosa y libertadora, y decepcionante cuando se comprueba cuántas personas están dispuestas a emprenderla. Mejor, seguirel camino marcado.

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