Caso Altamira: de "riesgo real" a "no correr peligro" en tres años
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EL NUEVO INFORME ENCARGADO POR EL PATRONATO CONTRADICE AL DEL CSIC

Caso Altamira: de "riesgo real" a "no correr peligro" en tres años

De estar en ·riesgo real· a ·no correr peligro·. Así de sorprendente es el giro que ha dado el diagnóstico oficial sobre el estado de las pinturas rupestres de la Cueva

De estar en "riesgo real" a "no correr peligro". Así de sorprendente es el giro que ha dado el diagnóstico oficial sobre el estado de las pinturas rupestres de la Cueva de Altamira. Este viernes el Patronato que rige el destino de la delicada cueva, joya del patrimonio paleolítico español y mundial, presentó en Santillana del Mar, Cantabria, las conclusiones preliminares del estudio que evalúa el estado de conservación de las pinturas que, de momento –y a la espera de su finalización en 2014–,contradicen la alarma que dio el anterior.

La coordinadora general del Programa de Investigación para la Conservación Preventiva y Régimen de Acceso de la Cueva de Altamira, Marián del Egido, y su director científico, Gaël de Guichen, explicaron que, según sus investigaciones, las pinturas "no corren peligro porque evolucionan según el propio proceso natural de la cueva", aunque descartaron que se pueda determinar "aún" si la cueva podrá ser reabierta al público.

En octubre de 2010, sin embargo, una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas –CSIC– cuyos resultados publicó la revista Science identificó las colonias microbianas del espacio y realizó un mapa de su distribución, insistiendo en que "la cueva de Altamira, aunque está cerrada en la actualidad, sufre un riesgo real".

El CSIC registró la actividad de estas colonias microbianas durante 15 años y constató el descenso abrupto en su actividad a partir de 2002, año en el que la cueva se cerró al público. En aquella ocasión Cesáreo Saiz-Jiménez, uno de los investigadores del CSIC involucrados en el informe, explicó en el diario Público que "lo más que podemos alcanzar es a ralentizar la actividad microbiana mediante el control de los parámetros ambientales de la cueva, alcanzando condiciones no favorables para el desarrollo microbiano". El experto también desaconsejó rotundamente la reapertura de la cavidad: "La evolución de la cueva en los próximos años dependerá del mantenimiento o no de las medidas de conservación preventiva, que excluyen las visitas en un futuro próximo".

Los expertos encargados de evaluar ahora la salud de la cavidad y sus pinturas, sin embargo, no descartan de momento la reapertura de Altamira, aunque insisten en que emitirán su recomendación formal al respecto al final del proyecto de 24 meses, en 2014, como parte de las conclusiones finales del estudio. "Una de nuestras tareas es evaluar la compatibilidad de la presencia humana en la cueva con la conservación de las pinturas, y al final del estudio la conclusión podría ser perfectamente que no, que no es compatible", asegura a El Confidencial Alfonso Muñoz, director técnico del estudio. "Lo que de momento todo parece indicar es que los procesos en ella forman parte de los naturales de la cueva, que las pinturas están estables y en buen estado y que no corren peligro en las condiciones actuales de la cueva".

Las actuales –cueva cerrada–, que no a las que se expondría la cueva si se reabriese, algo en lo que aún "se está trabajando". Por esa razón Muñoz mantiene que su estudio no contradice los resultados científicos del anterior informe firmado por el CSIC, sino que "podría contradecir la valoración que se ha hecho de los resultados, la de que la conservación de las pinturas es totalmente incompatible con la presencia humana", y recuerda en este punto que el estudio en curso es "integral, muy amplio" y se nutre de todos los previos. "El anterior era un estudio que se centraba en un aspecto muy específico, muy exclusivo, y si miramos desde un punto de vista más amplio, teniendo en cuenta el biodeterioro pero también otros factores, podemos llegar a conclusiones más matizadas". Conclusiones, asegura Muñoz, que de momento no implican que la cueva deba mantenerse necesariamente cerrada al público, aunque tampoco que pueda reabrirse. Altamira no corre peligro, precisa, "en las condiciones actuales". Que la reapertura la expusiese a algún riesgo "es algo en lo que todavía se está trabajando".

Muñoz también niega que el hecho de que el Programa parezca enfocado desde el primer momento a la reapertura –no en vano se denomina "de Investigación para la Conservación Preventiva y Régimen de Acceso de la Cueva de Altamira"– y de que dos de las grandes líneas de investigación de las que parte el estudio sean la accesibilidad y el valor social de la cueva –las otras son el seguimiento ambiental, el control del biodeterioro y la conservación del soporte y policromía– condicione en modo alguno el trabajo científico en favor de la reapertura. Tienen que "evaluar la compatibilidad de la presencia humana en la cueva con la conservación de las pinturas y al final del estudio la conclusión podría ser que no, que no es compatible". Para conocer finalmente esta conclusión –Muñoz sí confirma que se espera de ellos una recomendación sobre la idoneidad de la reapertura al término del estudio– habrá que "esperar a los resultados" en 2014.

"Cueva abierta ya"

Entonces, ¿qué ha pasado desde 2010, cuando Altamira sí estaba en peligro, hasta hoy, cuando parece no estarlo? En las pinturas nada, desde luego. Llevan 20.000 años en las paredes de la cueva cántabra y no cabría esperar que hayan cambiado demasiado en tan solo dos. Fuera de la cavidad, en cambio, en los despachos de Santander y los pasillos del Patronato en el museo de Santillana, muchas cosas son hoy distintas.

Tras la presentación del anterior informe del CSIC, que desaconsejaba tajantemente la reapertura de la cueva, y su publicación en la revista Science, el Patronato agradeció a la institución sus servicios y prescindió de los mismos. Aunque el Patronato de Altamira, como hace hoy, respetó el trabajo científico en curso y guardó un silencio escrupuloso sobre sus intenciones de reabrir la cueva o no, el entonces presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, hizo exactamente lo contrario y anunció una y otra vez su determinación por reabrir la cueva. "Cueva abierta ya. Es de Cantabria y si es Patrimonio de la Humanidad es para que los humanos lo podamos disfrutar dentro de unos límites", explicó en una entrevista a la agencia Efe en 2010.

Poco después de que el informe en Science desaconsejase la reapertura el Patronato puso en marcha el Programa de Investigación para la Conservación Preventiva y Régimen de Acceso de la Cueva de Altamira, que nació para decidir si es compatible su adecuada conservación con un régimen de acceso a la misma. Actualmente participan en este programa un equipo de 48 profesionales científicos y técnicos del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), la Sudirección General de Museos Estatales, el Museo Nacional y el Centro de Investigación de Altamira, la UC, la Universidad del País Vasco (UPV), el Instituto de Ciencias del Patrimonio del CSIC (Incipit), el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

En la rueda de prensa celebrada esta mañana tras la reunión del Patronato de Altamira, De Guichen no descartó la reapertura e indicó que, en el caso de que finalmente se aconseje, es "impensable" que vuelvan a entrar 270.000 personas al año, como ocurrió durante años desde que la cavidad se abriese al público en 1972. Hay que buscar una "solución intermedia" para poder mostrar esta "maravilla" al tiempo que se conservan las pinturas, añadió De Guichen, confirmando la intención de reapertura.