EL ESPECIALISTA ARTURO ANSÓN CUESTIONA LA AUTORÍA DE UN RETRATO QUE ENSALZA LA INSTITUCIÓN

Bellas Artes "confunde" a Goya con un discípulo

En la segunda casa de Goya en Madrid ha entrado un extraño. Desde ayer está en la sala principal de la Real Academia de Bellas Artes

Autor
Tags
    Tiempo de lectura5 min

    En la segunda casa de Goya en Madrid ha entrado un extraño. Desde ayer está en la sala principal de la Real Academia de Bellas Artes de san Fernando, junto con los retratos de la actriz La tirana, Godoy y Fernando VII. Es un cuadro vertical, de grandes dimensiones, en el que aparece retratado el famoso General Ricardos. El autor de la pintura ha colocado al personaje apoyado en un gran cañón que no se reproduce completamente, viste uniforme de capitán general con las grandes cruces de Carlos III y de Santiago. La Academia inaugurará hoy en la magna sala la colocación del lienzo, del que no han tenido duda en presentar como “una nueva pintura de Goya”.

    La obra aterriza con el marchamo de la colección de Pilar Solís-Beaumont y Martínez-Campos, hija de los marqueses de Motilla, y mujer de Gregorio Marañón y Bertrán de Lis, II marqués de Marañón, abogado, empresario y académico. Antonio Bonet Correa, presidente de la Real Academia, asegura a El Confidencial que la familia ha hecho un depósito por varios años de este “cuadro magnífico” para su custodia y conservación. Cada año el préstamo será renovado. Bonet ha valorado el préstamo como “un desinteresado acto de mecenazgo”, porque es una pieza valiosísima de plena madurez del pintor que, además, “no se ha presentado nunca en público”.

    Pero la memoria le traiciona al presidente, porque fue en su propia casa, en el año 1992, donde se pudo ver públicamente –por primera y última vez- gracias Nigel Glendinning, que comisarió la exposición “Goya: la década de los Caprichos. Retratos 1792-1804”. Entonces especialista mantuvo la atribución tradicional que señalaba el retrato como mano de Goya. “Pero Glendinning no llegó a conocer la obra de Rafael Esteve, que por entonces era un autor desconocido. Sin duda este retrato de General Ricardos es de Esteve. Cazo al vuelo sus copias. Hay que reivindicarle como muy buen pintor. Fue el mejor copista de Goya, pero era mucho más relamido y más plano. La Academia se ha confundido”, aclara el Catedrático de historia del arte, profesor de la Universidad de Zaragoza y mayor experto en el taller del maestro aragonés, Arturo Ansón.

    Un pintor plano

    Sus dudas acerca de la atribución a Goya a este retrato las dio a conocer en el año 1995, en el libro Goya y Aragón. Familia, amistades y encargos artísticos, en el que lo compara con el retrato original del militar, que pertenece al Museo del Prado. Las diferencias son notables a pesar de que el de cuerpo entero tiene notables faltas de maestría. Ansón señala el tratamiento de la luz sobre el rostro del personaje: en el original se puede ver la tez tostada y la frente clara.

    “Las diferencias cantan bastante. La copia no tiene ni los empastes ni los atrevimientos del original. El rostro curtido por el sol durante la campaña militar contrasta con la frente más clara, porque no estuvo expuesta al sol por ir cubierto con el tricornio. Es un retrato del general recién llegado de la campaña del Rosellón (1793-1795). El carácter enérgico de este gran estratega está en la pintura del Prado, con el rictus de sus labios que demuestra cierta ironía. Uno es atrevido, el otro plano”, analiza al detalle Ansón.

    Cuenta el especialista que el gesto del general Ricardos de la familia Solís-Beaumont y Martínez-Campos es mucho menos enérgico por la sencilla razón de que es una copia literal. Algo que nunca hacía Goya. “Es el mismo gesto, el mismo movimiento, pero con motivos diferentes”, en referencia al prototipo original. El pintor de Fuendetodos no copiaba jamás porque no tenía tiempo. Esteve es otro de esos pintores en la sombra (como Asensi Julià), que conocía al dedillo la obra de Goya, quien derivaba encargos al discípulo cuando no tenía tiempo. Habitualmente los retratos gustaban a los amigos y familiares del protagonista y pedían al pintor copias del original.

    Falta consenso

    Bonet asegura que es “un retrato de Goya muy importante”, de una “modernidad absoluta” y una “potencia enorme”. Para el presidente de la Real Academia que el autor del cuadro haya recortado el cañón y sólo muestre un fragmento es síntoma de atrevimiento e innovación. “Es un Goya de la Guerra, un momento maduro, en el que ya es dueño de todos los recursos”, añade. Destaca, además, que de estar colgado en un salón particular pasará a estar bien situado y conservado en un museo “a la altura que se merece”. Pero si como plantea Ansón –y antiguos historiadores como Camón Aznar- este retrato es de un discípulo, habrá sido revalorizado por cuenta oficial de la Academia. A Bonet no le cabe ninguna duda: “Es una obra totalmente documentada. Se sabe y se conoce su historia”.

    “Si Goya hubiese dado una sola pincelada sobre ese cuadro lo sabríamos”, dice categórico Ansón, que ya avanza que no hay ninguna monografía, ni ningún estudio técnico de la obra. Se ofrece a la Real Academia para investigar la pintura. Puede demostrar que cerca de una treintena de cuadros de Goya fueron replicados por Esteve. “La Real Academia se ha arriesgado sin investigar. Este retrato está pintado una vez muerto el General Ricardos. Yo habría sido mucho más prudente”, sugiere a la Academia mientras da vueltas a los colores desvaídos del fondo, a los verdes apagados y a esos tonos pastel que alejan dicha pintura de los arrestos de Goya.

    Cultura
    Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
    2 comentarios
    Por FechaMejor Valorados
    Mostrar más comentarios